Redacción
Una revisión realizada por el Comité Español Interdisciplinario para la Prevención Vascular (CEIPV), en la que ha participado activamente la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), ha identificado un total de 141 prácticas de bajo valor en el ámbito de la prevención cardiovascular. Según esta sociedad científica, estas recomendaciones, recogidas en 38 guías clínicas publicadas entre 2014 y 2024, abarcan intervenciones en estilos de vida, pruebas diagnósticas y tratamientos farmacológicos que no ofrecen beneficios significativos en la prevención de enfermedades vasculares.
Entre las prácticas señaladas por la semFYC destacan el uso del ácido acetilsalicílico (aspirina) en prevención primaria, desaconsejado por el riesgo aumentado de sangrado; la prescripción de suplementos como ácidos grasos omega-3, vitaminas C, D y E, beta-carotenos o calcio, que no han demostrado reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares; y el consumo de alcohol, incluso en cantidades moderadas, que se asocia con un aumento del riesgo para la salud cardiovascular.
El 68,8% de las recomendaciones analizadas por el CEIPV se consideran intervenciones innecesarias, destaca esta sociedad científica.
Además, según esta sociedad científica, tampoco se recomienda la evaluación sistemática del riesgo cardiovascular en personas jóvenes y sanas sin factores de riesgo, ni el uso rutinario de biomarcadores como la troponina cardiaca o la proteína C reactiva para mejorar la predicción del riesgo vascular.
Resultados detallados
El análisis ha sido publicado en la revista Hipertensión y Riesgo Vascular, con el secretario del Grupo de Prevención de Enfermedades Cardiovasculares del PAPPS-semFYC, Carlos Brotons, como investigador principal. La revisión ha evaluado guías internacionales procedentes de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Europa. Según la semFYC, el 68,8% de las recomendaciones analizadas correspondían a tratamientos considerados de bajo valor o innecesarios. De ellas, el 28,6% estaban relacionadas con el tratamiento antitrombótico, el 27,6% con hipolipemiantes y el 24,5% con antihipertensivos. Además, un 7,1% se refería al tratamiento para el control de la frecuencia cardiaca y un 2% al tratamiento antidiabético.
Según esta sociedad científica, la American Heart Association es la organización que más recomendaciones de bajo valor aporta, con 39 identificadas en cinco guías, mientras que la Sociedad Europea de Hipertensión destaca por su guía para el manejo de la hipertensión arterial, que contiene 20 recomendaciones de escaso valor preventivo en un solo documento.
Estas prácticas, subraya la semFYC, deben evitarse ya que no proporcionan un beneficio significativo y, en algunos casos, pueden conllevar riesgos para los pacientes o un uso ineficiente de los recursos sanitarios.
El reto de las prácticas de bajo valor
Según la semFYC, las prácticas de bajo valor, también conocidas como prácticas innecesarias, son intervenciones que no aportan beneficios demostrados, pueden estar asociadas a riesgos evitables o suponen un coste innecesario frente a otras alternativas más seguras y eficaces. Esta sociedad científica recuerda que el sobrediagnóstico y el sobretratamiento contribuyen al aumento de la prevalencia de algunas enfermedades y a la sobrecarga del sistema sanitario.
Desde la semFYC se insiste en la necesidad de identificar y eliminar estas prácticas, ya que evitarlas contribuye a una atención sanitaria de mayor calidad, más eficiente y segura, mejorando la sostenibilidad del sistema de salud público. Según esta sociedad científica, existen diversas iniciativas nacionales e internacionales que buscan fomentar la eliminación de estas intervenciones, y la revisión del CEIPV es un paso más en esta dirección.
Contribución “fundamental” de evidencia científica
La semFYC señala que cada vez son más las guías que describen de forma explícita actividades diagnósticas o terapéuticas consideradas de bajo valor. Sin embargo, también apunta a la existencia de discrepancias entre diferentes guías, lo que refleja la incertidumbre de la evidencia científica en algunas intervenciones y la diversidad de criterios en su interpretación.
Los Dres. Carlos Brotons Cuixart y Daniel Escribano Pardo, médicos de familia y miembros del PAPPS y del Grupo de Trabajo en Enfermedades Cardiovasculares de la semFYC, han participado en la elaboración de esta revisión. Según esta sociedad científica, la contribución de los profesionales de medicina de familia es fundamental para identificar estas prácticas y promover una atención basada en la mejor evidencia disponible.







