Gema Maldonado Cantero
Cualquier paciente crítico requiere máxima atención y cuidados, pero el paciente oncológico que ingresa en una unidad de cuidados intensivos es «de los más complejos» con los que se puede encontrar un profesional de la medicina intensiva. Así lo reconoce la Dra. Carola Giménez-Esparza, inmersa estos días en el Congreso Internacional de Oncología Crítica que se ha celebrado en Sevilla hasta este viernes, y que organiza la Sociedad Española de Medicina Intensiva y Unidades Coronarias (Semicyuc) que ella preside, con la colaboración de la Red de Investigación de Cuidados Críticos (ONCCC-R-NET).
Los nuevos tratamientos y la medicina de precisión, que han cambiado el paradigma del abordaje y de la supervivencia en cáncer también tienen su reflejo en las unidades de cuidados crítico, con un ámbito de conocimiento relativamente nuevo que requiere de la comunicación y colaboración de oncólogos, cirujanos, hematólogos e intensivistas. ¿En qué momento se encuentra la oncología crítica? La presidenta de Semicyuc analiza este ámbito de conocimiento.
¿Qué complicaciones y retos específicos tiene un paciente oncológico crítico?
El paciente oncológico crítico es uno de los casos más complejos que podemos encontrarnos en una UCI y este es uno de los principales retos clínicos que nos planteamos en la Semicyuc: optimizar la calidad de la asistencia y minimizar las complicaciones. Su manejo no puede hacerse de forma aislada, sino que necesita la implicación de distintos especialistas que deben trabajar juntos desde el principio, y esto supone también un importante reto organizativo. Pero además hay que sumar un reto ético para la toma de decisiones que también debe hacerse de forma compartida.
«Los efectos secundarios de los tratamientos y el estado general debilitado del paciente oncológico les hace especialmente vulnerables y que surjan complicaciones muy variadas y difíciles de tratar»
La combinación del cáncer, los efectos secundarios de los tratamientos y el estado general debilitado del paciente hace que sean pacientes especialmente vulnerables y que surjan complicaciones muy variadas y difíciles de tratar algunas de ellas. Estas complicaciones pueden deberse al proceso grave que llevó al paciente a la UCI, a su propia enfermedad oncológica de base, a los efectos secundarios de los tratamientos que recibe el paciente y al estado de inmunodepresión y desnutrición que presentan muchos de estos pacientes, con una mayor susceptibilidad a sufrir infecciones graves.
Cuando llega un paciente oncológico a una unidad de cuidados críticos, ¿cómo lo afrontan? El trabajo y la comunicación con oncólogos y hematólogos supongo que es constante.
Es fundamental realizar una valoración integral del paciente con los diferentes especialistas a cargo (oncólogos, hematólogos, cirujanos…), teniendo en cuenta tanto el estado actual como la evolución esperada de la enfermedad de base, las opciones terapéuticas disponibles, la tolerancia a los tratamientos y las posibles complicaciones.
Posteriormente se realiza una toma de decisiones, también de forma conjunta, que garantiza que las intervenciones en UCI estén alineadas con los objetivos terapéuticos globales, evitando tratamientos fútiles y facilitando un abordaje individualizado, eficiente y humanizado. En definitiva, es imprescindible una coordinación continua y bidireccional entre servicios, para ofrecer una atención de calidad, segura y adaptada a la complejidad clínica y emocional de estos pacientes.
«Tenemos que seguir trabajando en estandarizar protocolos de ingreso en UCI, crear registros internacionales y consensuar guías de práctica clínica de oncología crítica»
¿Hay suficiente investigación, literatura científica y guías clínicas a la que acudir para aprender a manejar este tipo de pacientes o aún es un área relativamente nueva con el incremento de las opciones terapéuticas en oncología?
El paciente oncológico crítico ha recibido una atención creciente en la literatura científica en las últimas décadas, especialmente con el avance de las terapias oncológicas y el aumento en la supervivencia de estos pacientes, que ha incrementado su posibilidad de recuperación ante complicaciones graves y por tanto su ingreso en UCI.
Fundamentalmente conocemos muchos aspectos relacionados con la respuesta fisiológica ante una situación crítica y el manejo de las complicaciones de la propia enfermedad y de los tratamientos oncológicos que reciben estos pacientes. Sin embargo, quedan áreas que requieren más investigación, como la evaluación de la calidad de vida de estos pacientes y con qué factores se relaciona. Además, tenemos que seguir trabajando en estandarizar protocolos de ingreso en UCI, crear registros internacionales y consensuar guías de práctica clínica, organizando eventos científicos multidisciplinares e internacionales como este que estamos celebrando en Sevilla.
«La oncología crítica ha emergido como un área relativamente nueva y de creciente relevancia, a la que los intensivistas hemos sabido dar una respuesta rápida y eficaz»
¿Cómo afrontan los nuevos efectos adversos de las terapias innovadoras desde las UCI y en qué momento de la curva de aprendizaje que requieren se encuentran?
La medicina intensiva es una especialidad en constante evolución, impulsada por los avances científicos en el ámbito médico. Los intensivistas estamos comprometidos con la formación, actualización e investigación continua sobre nuevas enfermedades y tratamientos a lo largo de nuestra carrera profesional. Este proceso de aprendizaje nunca acaba y es fundamental para proporcionar la mejor atención a nuestros pacientes.
La pandemia de Covid-19 puso a prueba nuestra capacidad de respuesta, y esta experiencia subrayó la importancia de la adaptabilidad y la evolución del conocimiento en situaciones críticas. En este contexto, la oncología crítica ha emergido como un área relativamente nueva y de creciente relevancia, a la que los intensivistas y la Semicyuc hemos sabido dar una respuesta rápida y eficaz con formación específica sobre este tema, organización de un grupo de trabajo que profundiza en esta patología y celebración de webinars y eventos específicos en oncología crítica, que nos sitúan ya actualmente en los niveles de calidad y seguridad que requieren nuestros pacientes.
¿Cómo se aplica la medicina de precisión (que está bastante avanzada en cáncer) en las unidades de críticos con estos pacientes oncológicos?
La medicina de precisión ha revolucionado el tratamiento del cáncer al permitir la personalización de terapias en función de las alteraciones genéticas específicas del tumor y las características individuales de cada paciente. En lugar de aplicar tratamientos estándar para todos los pacientes con un tipo de cáncer, este enfoque innovador se basa en las particularidades de cada individuo, permitiendo mejorar el tratamiento del cáncer, también en las unidades de cuidados intensivos.
«La formación específica sobre oncología crítica, los grupos de trabajo sobre esta patología y los encuentros nos sitúan actualmente en los niveles de calidad y seguridad que requieren nuestros pacientes»
Este enfoque permite el uso de medicamentos específicos que atacan directamente las células cancerosas, minimizando así el daño a las células sanas. Además, se diseñan tratamientos que potencian el sistema inmunológico del paciente, capacitándolo para reconocer y destruir eficazmente las células malignas.
Como resultado, esta medicina de precisión nos ha permitido personalizar los tratamientos, consiguiendo una mayor eficacia con menos efectos secundarios, y mejorando significativamente la calidad de vida y aumentando las tasas de supervivencia de los pacientes con cáncer que ingresan en nuestras unidades.
Una vez que se conocen las principales complicaciones que pueden llevar a una UCI a un paciente oncológico, ¿saben si hay maneras de prevenirlas? ¿El trabajo de un intensivista puede empezar antes de que lleguen esas complicaciones?
Precisamente uno de los retos en el tratamiento del paciente oncológico es anteponernos a las complicaciones que pueden aparecer, a través de una valoración continua y anticipada, en equipo, con los médicos responsables del paciente en plantas de hospitalización, de las posibilidades de empeoramiento de un paciente, para responder rápidamente ante cualquier deterioro hemodinámico, respiratorio o renal, que agrave su pronóstico y mortalidad. Para ello los equipos multidisciplinares y el ingreso precoz en UCI son fundamentales.
«Uno de los retos en el tratamiento del paciente oncológico es anteponernos a las complicaciones que pueden aparecer. Para ello los equipos multidisciplinares y el ingreso precoz en UCI son fundamentales»
¿Qué opciones de formación tienen los intensivistas para aprender a manejar al paciente crítico que viene de oncología?
Durante el periodo formativo de la especialidad, existen rotaciones específicas por especialidades de medicina interna y cirugía que abordan al paciente oncológico. Además, tenemos un grupo de trabajo en la Semicyuc que se dedica a investigar sobre este tema, organizando sesiones formativas y webinars sobre oncología crítica a las que tienen acceso todos los intensivistas.
Por otra parte, desde la Semicyuc se han incorporado mesas redondas específicas de oncología critica en nuestro Congreso Nacional en los últimos años, hemos establecido un convenio colaborativo con la ONCC-R-NET (Red de Investigación de Cuidados Críticos Oncológicos). También la organización de este Congreso de Oncología Crítica con esta red internacional de investigación del cáncer ha sido la apuesta más importante con gran acogida y entusiasmo por parte de los intensivistas españoles.
«Fomentar actividades de carácter multidisciplinar e internacional, como este Congreso en Sevilla, facilita el intercambio de conocimientos y es el germen para investigaciones futuras»
España es líder en Europa en ensayos clínicos oncológicos y es de los países que más pacientes recluta. ¿Puede ser una oportunidad para hacer investigaciones multidisciplinares sobre las complicaciones que pueden llevar al paciente oncológico a una situación crítica?
Sin duda, aunque ya hay muchos grupos españoles que participan en estudios internacionales tanto europeos como americanos, el fomentar actividades de carácter multidisciplinar e internacional, como este Congreso en Sevilla facilita el intercambio de conocimientos entre especialistas de diferentes países, y por tanto es el germen para investigaciones futuras.










