Descubren la lariocidina, un nuevo antibiótico que inaugura una clase distinta frente a bacterias multirresistentes

El hallazgo, publicado en Nature, supone un avance clave al presentar un mecanismo de acción sin precedentes

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Redacción
Investigadores de Canadá y Estados Unidos han descubierto la lariocidina, un nuevo antibiótico que actúa mediante un mecanismo de acción completamente diferente al de los compuestos actuales, inaugurando así una nueva clase de antimicrobianos. El hallazgo se ha publicado en la revista Nature y representa un avance especialmente relevante en la lucha contra las bacterias multirresistentes, una amenaza creciente en la práctica clínica y un desafío prioritario para la salud pública global.

La lariocidina es un péptido antimicrobiano producido por la bacteria Paenibacillus sp., aislada del suelo, concretamente de la rizosfera. Este microorganismo, que ya había sido utilizado como biocontrolador de fitopatógenos en agricultura, ha demostrado tener potencial terapéutico frente a una amplia variedad de bacterias, tanto Gram-positivas como Gram-negativas, incluidas cepas multirresistentes señaladas por la Organización Mundial de la Salud como prioritarias en la búsqueda de nuevos antibióticos.

La lariocidina actúa sobre dianas moleculares distintas, lo que permite considerarla como el primer representante de una clase antibiótica completamente nueva

Lo más significativo de este compuesto es que, aunque también actúa sobre la síntesis de proteínas bacterianas, lo hace a través de un mecanismo totalmente inédito. A diferencia de los antibióticos conocidos que interfieren en este proceso, como los aminoglucósidos o las tetraciclinas, la lariocidina actúa sobre dianas moleculares distintas. Este factor permite considerarla no como una variante más, sino como el primer representante de una clase antibiótica completamente nueva.

«Encontrar un compuesto con actividad antimicrobiana con un mecanismo de actuación realmente novedoso constituye un hito en la lucha frente a las bacterias resistentes. Aunque queda aún un camino por recorrer hasta llegar a la clínica, los autores del manuscrito muestran el descubrimiento de una nueva clase de antimicrobianos con estructura peptídica», afirma Rafael Cantón, jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Ramón y Cajal, miembro del Irycis y del Ciberinfec del Instituto de Salud Carlos III, según recoge Science Media Centre.

El descubrimiento de la lariocidina partió del principio de antibiosis

El enfoque que ha llevado al descubrimiento de la lariocidina combina metodologías clásicas con tecnologías modernas. Siguiendo una estrategia similar a la empleada por Alexander Fleming en el descubrimiento de la penicilina, los investigadores partieron del principio de antibiosis. A partir de extractos de microorganismos ambientales, analizaron su capacidad para inhibir el crecimiento de diversas bacterias. A esta aproximación le sumaron herramientas de secuenciación genómica, que permitieron identificar el compuesto responsable y caracterizar su mecanismo de acción.

Además de su eficacia frente a patógenos de difícil tratamiento, la lariocidina ha mostrado una baja toxicidad en células humanas y una limitada capacidad para seleccionar mutantes resistentes. Estos dos aspectos son especialmente relevantes, ya que un antibiótico eficaz que no induzca fácilmente resistencias y que no sea tóxico representa un perfil terapéutico altamente deseable.

«Los aprobados recientemente por la EMA o la FDA tienen estructuras químicas ya conocidas, en las que se introducen modificaciones para mejorar su perfil farmacológico. En este caso, estamos ante un compuesto realmente nuevo, tanto en su estructura como en su mecanismo», subraya Cantón.

Aunque el compuesto se encuentra aún en fase preclínica, los autores del estudio destacan que podría optimizarse mediante modificación estructural o servir de punto de partida para identificar moléculas análogas. La posibilidad de desarrollar derivados o expandir esta nueva clase antibiótica abre un campo fértil para futuras investigaciones.

En un escenario de creciente resistencia a los antibióticos convencionales, el descubrimiento de la lariocidina representa mucho más que un nuevo compuesto: es una oportunidad para renovar el arsenal terapéutico desde sus cimientos. La investigación confirma, además, el valor de explorar entornos naturales como fuente de nuevas soluciones antimicrobianas y refuerza la necesidad de invertir en estrategias innovadoras para frenar la emergencia de superbacterias.

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