Desmentir, informar e insistir: la respuesta de las sociedades científicas frente al ruido de las fake news

Las sociedades científicas alertan de que los bulos en salud se difunden hasta un 70% más que las informaciones veraces y piden un rol más activo y visible en los medios

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Paula Baena
La desinformación en salud representa hoy uno de los mayores desafíos para las sociedades científicas. La facilidad con la que los bulos se propagan a través de redes sociales y canales no especializados ha modificado el ecosistema informativo, debilitando las barreras tradicionales de validación y desplazando a los emisores con respaldo científico. En este contexto, las sociedades científicas coinciden en la necesidad de reforzar su presencia, profesionalizar su comunicación y mantener un flujo constante de información veraz y comprensible.

Sonia Morales (SEMG), Jorge Sánchez (SEHH) e Isabel Chacón (Sedisa)

Así lo expresaron los responsables de comunicación de distintas sociedades científicas en la mesa de expertos organizada por iSanidad el pasado lunes 31 de marzo. Durante el encuentro, se abordaron las estrategias actuales para combatir la proliferación de noticias falsas en salud, así como la importancia de consolidar una colaboración estrecha con medios especializados.

Las sociedades científicas coinciden en la necesidad de reforzar su presencia, profesionalizar su comunicación y mantener un flujo constante de información veraz y comprensible

«La única forma de combatir la desinformación es estar presentes. No se trata de competir con el ruido, pero sí de contrarrestarlo con datos, fuentes fiables y mensajes claros», afirmó Ana de las Heras, de la Sociedad Española de Reumatología (SER), al subrayar el compromiso activo que deben asumir las sociedades.

La preocupación por la creciente difusión de bulos fue compartida por todos los participantes. Ainoa Santonja, responsable de comunicación de la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram), recordó cómo informaciones falsas sobre la mamografía continúan circulando cada año, a pesar de ser uno de los métodos más consolidados en la detección precoz del cáncer de mama. «Por mucho que se haya dicho, hay que seguir repitiendo. La información basada en evidencia no puede darse nunca por sentada», apuntó.

Las agencias de verificación, en auge 

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Iván Fernández (Facme) y Gema Romero (SEC)

Desde la Sociedad Española de Cardiología (SEC), Gema Romero destacó el papel creciente que han asumido las agencias de verificación en los últimos años: «Antes apenas existían, pero ahora nos llaman cada semana. Lo positivo es que buscan respuestas en las sociedades científicas. Es un canal más para difundir rigor». En su experiencia, incluso medios de comunicación consolidados han solicitado ayuda para desmentir afirmaciones que, en muchos casos, resultan inverosímiles.

También Jorge Sánchez, de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), puso el acento en la evolución de los canales de comunicación: «El ritmo de cambio es constante. Ahora es X, mañana será otra red. Pero lo importante es que haya equipos formados y estructuras sólidas para adaptarse a tiempo».

Desde la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa), Isabel Chacón aportó una visión centrada en la conexión con el público y la evolución del mensaje. Chacón subrayó la necesidad de adaptar la comunicación institucional desde la empatía, no solo hacia los profesionales, sino también hacia pacientes y ciudadanía. Además, también destacó la importancia de tener una comunicación interna bien estructurada que fortalezca el sentido de pertenencia.

La importancia de segmentar los mensajes

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Mayte Brea (SEOM)

Ese esfuerzo, sin embargo, exige segmentar audiencias y ajustar los mensajes. Sonia Morales, de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), explicó cómo el uso de redes como Instagram o TikTok puede ser útil para llegar a la población general, mientras que el correo electrónico sigue siendo el canal preferido entre los socios. «Hay que conocer bien a quién nos dirigimos. No todo el contenido va a todos los públicos», señaló.

Desde la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), Mayte Brea subrayó la necesidad de mantener el rigor científico en todo momento, incluso cuando se exploran formatos innovadores. «Antes de salir a los medios, informamos siempre a nuestros socios. Son los primeros embajadores del mensaje, y han de estar bien formados para transmitirlo con seguridad», aseguró.

Por otro lado, Borja Gitrama, en representación de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), remarcó la importancia de consultar previamente con los medios sobre la oportunidad de las convocatorias, haciendo hincapié en la necesidad de mantener un contacto estrecho con los medios: «No se trata de comunicar más, sino mejor. Y eso implica planificación, contacto con periodistas y una relación fluida».

Borja Gitrama (SEFH) y Ainoa Santonja (Seram)

Iván Fernández, de Facme, advirtió de los retos internos que afrontan los departamentos de comunicación. «La creatividad muchas veces choca con las directivas. No siempre es fácil que un médico comparta una idea de comunicación», indicó.

Las sociedades científicas asumen así un papel activo y permanente en la lucha contra la desinformación sanitaria. Frente al ruido, apuestan por el rigor, la colaboración con medios especializados y una comunicación sostenida en el tiempo.

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