Fátima del Reino Iniesta
Eliminar los gases anestésicos más contaminantes sin alterar la calidad asistencial parecía, hasta hace poco, una utopía quirúrgica. Sin embargo, el Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela el servicio de Anestesiología, liderado por el Dr. Emilio Matute, ha demostrado que es posible.
En esta entrevista concedida a iSanidadental ha expuesto cómo la eliminación de los gases anestésicos con mayor impacto ambiental y la incorporación de nuevas tecnologías ha permitido reducir hasta un 90% las emisiones derivadas de la práctica anestésica, sin afectar la calidad asistencial. «Con innovación, formación y actualización de protocolos, hemos demostrado que la sostenibilidad en el quirófano es posible», ha afirmado.
Sanitas ha dejado de utilizar el protóxido de nitrógeno (N₂O) y el desflurano, que antes eran habituales en los quirófanos. ¿Cuáles eran los principales problemas medioambientales asociados a estos gases anestésicos?
El protóxido de nitrógeno es un gas anestésico de potente efecto invernadero y una sustancia que agota la capa de ozono. Persiste en el medio ambiente durante cerca de 130 años, desestabilizando nuestro clima durante varias generaciones.
Los anestésicos inhalatorios hidrofluorocarbonados, desflurano y sevoflurano, son potentes gases de efecto invernadero en la atmósfera global. En concreto, el desflurano, condiciona el 80% de la acumulación en la atmosfera de estos gases anestésicos. El N2O y el desflurano eran responsables de un tercio de las emisiones directas de CO₂ en nuestros hospitales, lo que equivalía a unas 1.200 toneladas de CO₂ al año, una cantidad que en términos de absorción equivale a más de 16.000 árboles en una década.
«El desflurano condiciona el 80% de la acumulación en la atmósfera de estos gases anestésicos»
En este sentido, con la eliminación del uso de estos gases anestésicos por parte de los servicios de Anestesiología, las emisiones por gases anestésicos han quedado reducidas cerca del 80%. El protóxido N2O es un gas anestésico coadyuvante, se utiliza actualmente comúnmente para la inducción inhalatoria de la anestesia, la analgesia del parto y como adyuvante anestésico. El sevoflurano y el desflurano son hidrofluorocarbonos (HFCs) y tienen un potencial de calentamiento a 100 años entre 130 y 2.540 veces mayor que el CO2. El protóxido era responsable de aproximadamente unas 1.000 toneladas de CO2 eq (1/3 de las emisiones directas de SH).
¿Qué beneficios ofrece el sevoflurano en términos medioambientales y de seguridad para los pacientes en comparación con los gases eliminados?
El sevoflurano supone una alternativa más sostenible que desflurano y N2O. Uno de sus principales beneficios es su menor potencial de calentamiento global, lo que ayuda a reducir significativamente la huella de carbono de los hospitales. A diferencia del desflurano, que permanece en la atmósfera durante más tiempo y genera un alto nivel de emisiones, el sevoflurano se degrada más rápidamente, con menor efecto su efecto sobre el cambio climático.
«El N₂O y el desflurano eran responsables de un tercio de las emisiones directas de CO₂ en nuestros hospitales»
Desde el punto de vista de la seguridad del paciente, el sevoflurano ofrece ventajas clínicas con respecto al desflurano, como menor irritabilidad de la vía aérea y menor incidencia de broncoespasmo, por lo que permite realizar inducción anestésica inhalatoria tanto en adultos como en niños. Por otro lado, tiene una mayor capacidad de preacondicionamiento anéstesico de órganos vitales que el desflurano en condiciones clínicas. Es obligado añadir que no hay ninguna condición clínica en ningún tipo de paciente que la bibliografía fije como condición absoluta la indicación de desflurano con respecto a otros agentes anestésicos.
Por lo tanto, su perfil de seguridad lo hace adecuado para todo tipo de pacientes, con ventajas añadidas en niños y personas con enfermedades respiratorias, convirtiéndolo así en una opción versátil, eficaz y menos contaminante en comparación con los gases eliminados.
«El sevoflurano tiene ventajas clínicas respecto al desflurano, como menor irritabilidad de la vía aérea y menor incidencia de broncoespasmo»
En el Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela se han incorporado nuevos equipos que permiten un uso más eficiente de los gases anestésicos. ¿Cómo funcionan estos dispositivos y en qué medida han contribuido a la reducción del consumo de gases?
El uso de flujos bajos en anestesia (técnica anestésica generalizada ampliamente en la práctica clínica habitual, pero todavía no lo suficiente) presenta varias ventajas significativas para los pacientes: mejora la preservación de la temperatura y la humedad de los gases inspirados, lo que contribuye a una mejor función respiratoria y menor irritación de las vías aéreas en comparación con los flujos altos. Y, además, reduce el consumo de agentes anestésicos volátiles, lo que se traduce en un ahorro de costos y una menor contaminación ambiental.
«La eliminación del protóxido no ha supuesto un gran cambio en nuestra práctica clínica diaria»
El uso de flujos bajos (1 litro/minuto) puede disminuir las emisiones aproximadamente un 50%. Para pasar de utilizar bajos flujos, a utilizar flujos mínimos (<350 ml/min), o incluso flujo de consumo metabólico (125-200 ml/min), con seguridad clínica plena para el paciente, se precisan máquinas de anestesia con 2 características específicas: vaporizadores de inyección electrónica y monitorización en tiempo real de una serie de parámetros, como el estado del flujo de gas fresco, y conveniente, el nivel de profundidad anestésica del paciente. Este tipo de máquinas de anestesia fueron adquiridas por el HULZ a finales de 2023.
Con la eliminación del N2O, desflurano, y uso en sus posibilidades de flujo metabólico de los respiradores adquiridos, estamos cerca de reducir un 90% de las emisiones condicionadas por el consumo de gases anestésicos en la práctica clínica.
¿Cómo han cambiado las técnicas anestésicas tras eliminar el protóxido?
Realmente, la eliminación del protóxido no ha supuesto un gran cambio en nuestra práctica clínica diaria. Cada anestesista usa una combinación de entre 10 y 12 fármacos para anestesiar a un paciente, combinando inhalados e intravenosos, de los que algunos son principales y, otros, coadyuvantes. El protóxido es uno de estos últimos y, además, cada vez se usaba menos, no solo por su efecto sobre la atmósfera sino por los efectos secundarios que presenta, a saber, náuseas y vómitos en los pacientes, y abortos espontáneos en el primer trimestre de gestación entre el personal de quirófano.
«No hay ninguna condición clínica en ningún tipo de paciente que la bibliografía fije como condición absoluta la indicación de desflurano»
El desflurano fue algo más complicado, dado que es un gas de uso principal. Sin embargo, como ya hemos comentado, no hay ninguna condición clínica en ningún tipo de paciente que la indicación de desflurano sea absoluta con respecto a otros agentes anestésicos. Por ello, se llegó al consenso de eliminarlo, apoyados en la concienciación del equipo con el problema medioambiental de la anestesia.
La eliminación del protóxido de nitrógeno y del desflurano ha supuesto un cambio en el enfoque de la anestesia, pero sin comprometer la seguridad ni la eficacia de los procedimientos quirúrgicos. Esto ha implicado una optimización en la combinación de fármacos intravenosos e inhalatorios, con un mayor protagonismo de agentes como el sevoflurano, con menor impacto ambiental y la anestesia intravenosa.
Asimismo, la monitorización avanzada ha cobrado un papel clave para garantizar un ajuste más preciso de la dosis en función de las necesidades de cada paciente, mejorando la estabilidad hemodinámica y la recuperación postoperatoria. Esto ha jugado un papel fundamental en el verdadero gran cambio: pasar de técnicas anestésicas de bajos flujos, a técnicas anestésicas de flujo metabólico con vaporizadores de inyección electrónica.
La eliminación del N₂O y el desflurano ha permitido reducir en más de un tercio las emisiones directas de CO₂ en los centros de Sanitas, lo que equivale a evitar la emisión de más de 1.200 toneladas de CO₂ al medio ambiente. ¿Cómo se logró implementar este cambio sin afectar la calidad del servicio y la seguridad de los pacientes?
La emisión se evita por una anestesia sin N2O ni desflurano, y priorizando el uso de anestésicos con menor impacto. La seguridad del paciente está garantizada con agentes anestésicos más respetuosos con el medioambiente, una monitorización avanzada, y unas máquinas de anestesia de flujo metabólico de última generación.
«El uso de flujos bajos puede disminuir las emisiones de gases anestésicos aproximadamente un 50%»
La eliminación del N₂O y el desflurano, y la implementación de técnica de anestesia de flujo metabólico ha sido posible gracias a tres factores principales: innovación médica, actualización de protocolos y formación especializada para los equipos de anestesia. Desde el inicio, el objetivo fue garantizar que este cambio no afectara la calidad asistencial ni la seguridad de los pacientes, por lo que se realizó un análisis exhaustivo de las alternativas disponibles y se diseñaron nuevas estrategias anestésicas adaptadas a cada tipo de intervención.
Uno de los factores clave ha sido la optimización de las técnicas anestésicas, sustituyendo estos gases por combinaciones más sostenibles de anestesia intravenosa y el uso de agentes inhalatorios con menor impacto medioambiental, como el sevoflurano. Además, se han mejorado los sistemas de monitorización intraoperatoria, permitiendo un control más preciso de la profundidad anestésica y asegurando que los pacientes reciban la dosis exacta requerida en cada momento.
«Estamos cerca de reducir un 90% de las emisiones condicionadas por el consumo de gases anestésicos»
Sin embargo, la implementación de este cambio también ha implicado un esfuerzo en la formación de los equipos médicos, sobre todo en la generalización de la técnica de anestesia con flujo metabólico, asegurando que anestesistas y personal sanitario estuvieran plenamente capacitados para aplicar estas nuevas técnicas con total seguridad.
Sanitas tiene el objetivo de alcanzar las emisiones netas cero en 2030 para las emisiones directas y en 2040 para las indirectas. ¿Qué otros planes o iniciativas están en marcha para seguir reduciendo el impacto ambiental del sector salud?
En Sanitas hemos apostado por la digitalización como una de las principales estrategias para disminuir nuestro impacto ambiental. En este contexto, durante el año pasado hemos evitado la emisión de 8.823 toneladas de CO₂ y la generación de más de 175 toneladas de residuos gracias a la transformación digital de servicios asistenciales, como videoconsultas, administración documental y pruebas radiológicas.
Por otra parte, la aplicación MISanitas también ha contribuido a la sostenibilidad, al facilitar la descarga de más de 3,7 millones de informes sin necesidad de desplazamientos ni impresión de documentos, lo que ha supuesto un ahorro de 19 toneladas de papel. En este sentido, la digitalización será una gran aliada a través del compromiso papel cero en todos los procesos asistenciales y durante todo el viaje del paciente.
Por ejemplo, uno de estos proyectos ya implantado es la firma del consentimiento informado de forma digital, que evita la impresión de casi dos millones de hojas de papel al año. A este proyecto se suman la prescripción digital de la medicación o el checklist quirúrgico digital, también ya implantados plenamente.
«La digitalización será una gran aliada a través del compromiso ‘papel cero’ en todos los procesos asistenciales»
No obstante, además de la digitalización, estamos impulsando otras iniciativas para avanzar en nuestro compromiso de ser una compañía Net Zero en 2040. Como hemos venido comentando, el proyecto de anestesia sostenible nos ha permitido reducir las emisiones de CO₂ en 1200 toneladas, casi un 68% menos que en 2022.
Además, radiología verde, consumo de energía renovable, economía circular y movilidad sostenible son otras áreas en las que se está trabajando también para lograr un hospital cero emisiones pensado con criterios de sostenibilidad. Ya realizado, la electrificación de nuestra flota y el uso de energía renovable están contribuyendo a la descarbonización de nuestras operaciones. Y favorecer la autogeneración de energía como por ejemplo la instalación de placas fotovoltaicas en los hospitales en sustitución de energía de origen fósil. Hemos desarrollado proyectos de infraestructura verde, como la cubierta vegetal del Hospital de La Moraleja, que contribuye a mejorar la biodiversidad y absorber contaminantes atmosféricos.
«La huella de carbono del sector sanitario representa un 4,4% de las emisiones netas mundiales»
Otra de las iniciativas destacadas es la gestión eficiente de los residuos. Bajo esta perspectiva, nuestra sede en Madrid, y toda nuestra red de hospitales y centros médicos ha obtenido el Certificado Residuo Cero de Aenor, que garantiza que más del 90% de los residuos generados son valorizados y reutilizados en la cadena productiva, fomentando la economía circular. De hecho, los cuatro hospitales Sanitas han sido los primeros en España en obtener este sello.
Por último, pero no menos importante, destacar el Hospital Blua Sanitas Valdebebas. Este quinto hospital y sede del Hospital digital Blua Sanitas es el exponente de la nueva serie de hospitales de última generación que tienen como fin mejorar la experiencia, bienestar y atención de los pacientes. Para ello, utilizará las soluciones digitales
¿Se prevé que otras instituciones sanitarias sigan el ejemplo de Sanitas en la eliminación de gases contaminantes en anestesia? ¿Cree que podría convertirse en un estándar a nivel nacional?
Sin duda, la eliminación de gases anestésicos con un alto impacto ambiental tiene el potencial de convertirse en un estándar en el ámbito sanitario a nivel nacional. La sostenibilidad en la anestesiología ha sido una recomendación clave de la Sociedad Europea de Anestesiología y Cuidados Intensivos (Esaic) y cuenta con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que promueve sistemas de salud capaces de mejorar la salud de las personas minimizando su impacto medioambiental.
«Creemos que nuestra experiencia puede servir como referencia para otros hospitales y sistemas de salud»
Es importante subrayar que la huella de carbono del sector sanitario representa un 4,4% de las emisiones netas mundiales y, dentro de este porcentaje, los gases anestésicos suponen alrededor del 0,6%. Esto demuestra que la transformación del modelo anestésico puede tener un impacto significativo en la descarbonización del sector.
En Sanitas hemos demostrado que es posible eliminar gases anestésicos contaminantes sin comprometer la seguridad del paciente ni la calidad asistencial. Por ello, creemos que nuestra experiencia puede servir como referencia para otros hospitales y sistemas de salud que busquen aminorar su impacto ambiental. Por otro lado, el creciente interés de las administraciones públicas en fomentar una sanidad más sostenible, refuerza la idea de que esta iniciativa puede consolidarse como una práctica recomendada a nivel nacional.
Como conclusión, a medida que más instituciones adopten estos cambios y se estandaricen nuevas guías de actuación, es probable que la eliminación de gases anestésicos contaminantes se convierta en un criterio esencial dentro de las estrategias de sostenibilidad del sistema sanitario.











