Gestores sanitarios y expertos responden a cómo la IA aporta valor a la sanidad

La segunda edición del encuentro Otsuka Now IA se centra en el cambio de paradigma que suponen los algoritmos en su aplicación a los sistemas sanitarios, con los casos prácticos de Asturias, Cataluña, Galicia y la Comunidad Valenciana

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J. L. G.
La inteligencia artificial (IA) ha irrumpido para marcar el paso a la hora de gestionar de una manera más eficiente y eficaz la sanidad. Bajo esa premisa, la segunda edición del Otsuka Now IA celebrada este jueves en Madrid ha debatido cómo los algoritmos están contribuyendo a alcanzar el objetivo de una gestión, la sanitaria, distinta a la que se puede dar en otros sectores debido a su principal destinatario: los pacientes.

Precisamente, desde la farmacéutica nipona reivindican la importancia de que ese valor añadido esté en el proceso de desarrollo de sus productos como un “factor diferencial”, en palabras de Óscar Alcoberro Hernández, director de Personas en Italia y España de Otsuka.

Durante el encuentro quedó claro que el debate ya no está en si IA sí o no, sino en cómo usarla para que sea realmente efectiva en las estrategias sanitarias. Para Max Brosa, autor y consultor experto en farmacoeconomía y valor en salud, y director de Nakiax Consulting, está en la medición de resultados y costes tanto con el uso clínico como en las variables aplicadas a los pacientes, un enfoque que “aumenta la transparencia y lleva al sistema a una mejor eficiencia”.

El propio Brosa se remontó a 2006, año en el que cambió la concepción de valor por parte de Michael Porter, quien dio la vuelta a la ecuación que se usaba hasta entonces para calcularlo. En resumen, si una decisión implica costes adicionales, como el desarrollo o uso de un algoritmo basado en IA, e implica beneficios adicionales en la salud de los pacientes, es una estrategia basada en el valor. Hasta llegar a ese punto, los 50 años previos se habían asentado sobre el dogma de que la medición de valor en salud se basaba en un criterio coste-efectividad.

El director de Personas en Italia y España de Otsuka, Óscar Alcoberro Hernández, subrayó cómo la IA integrada en el proceso de desarrollo de sus productos ha supuesto un “factor diferencial”

Es entonces cuando se pasa de “pagar por hacer a pagar por conseguir, como se hace con los medicamentos innovadores”, reflexionó. Hoy, se estudia la forma en la que IA y supervisión humana se podrían coordinar, con resultados llamativos según expuso: una IA trabaja mejor sola que un humano en solitario. Es, agregó Alcoberro durante su intervención, la denominada “inteligencia aumentada”.

En cambio, si un médico echa mano de un algoritmo, el rendimiento humano es mejor. También puede ocurrir, y en este punto Brosa se mostró desencantado, que esa colaboración derive en debates entre humano e IA y que redunde, al final, “en una pérdida de tiempo y un aumento de costes”.

En paralelo, como trata de demostrar el ingeniero Julián Isla, director de la Fundación 29, además de miembro del Comité de Medicamentos Huérfanos de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y gestor de recursos de datos e IA en Microsoft, los algoritmos abren una nueva etapa en el desarrollo de soluciones tanto para clínicos como para pacientes. En concreto, en su caso en enfermedades raras, pero no solo en esta clase de patologías. Al respecto, Brosa destacó que el uso de la IA debería ser una vez haya completa seguridad de que “no aumenta los costes y sí los resultados, adelante con ella. La IA es una intervención sanitaria más”.

¿Compra pública de algoritmos?

El plano más teórico se complementó en esta edición de Otsuka Now IA con la parte práctica: la de las administraciones autonómicas que tratan de integrar distintos proyectos (pilotos o ya no tanto) dentro de sus respectos sistemas sanitarios.

“Aún no hemos implementado ningún algoritmo en 4 años”, lamentó Joan Guanyabens Calvet, Director de la Fundació TIC Salut Social, representante del Departament de Salut en la Comisión de Inteligencia Artificial de Cataluña y presidente de la European Health Telematics Association (EHTEL). “Hemos aprendido en la administración a comprar bolígrafos, etc., pero nadie sabe cómo se compra un algoritmo”, justificó, señalando a una regulación que “no ayuda en nada”. No obstante, confió en que en pocos meses se cambie esta realidad al menos como parte del programa Intel·ligència Artificial que se impulsa desde Salut de la Generalitat catalana.

Podría darse otro escenario en el que fuese la iniciativa pública la que desarrollase esos algoritmos, pero para Guanyabens “no está capacitada” para ello, por lo que tienen que llegar desde la privada.

Coincidió con su homólogo catalán Bernardo Valdivieso Martínez, secretario autonómico de Planificación, Información y Transformación Digital de la Conselleria de Sanidad de la Generalitat Valenciana, donde tienen en marcha un plan dotado con 235 millones de euros de presupuesto en cuatro años para desplegar una estrategia bajo un gobierno de telecomunicaciones federado. Aún así, reconoció que plantearse hoy por hoy confeccionar pliegos para la compra de IA “no es fácil”.

Joan Guanyabens (Cataluña): “Hemos aprendido en la administración a comprar bolígrafos, pero nadie sabe cómo se compra un algoritmo”

En Galicia existen “muchas y variadas iniciativas” para llevar la IA al Servizo Galego de Saúde (Sergas), comenzó Benigno Rosón Calvo, subdirector general de Sistemas y Tecnologías de la Información de la Consellería de Sanidad de la Xunta de Galicia. Pero como esta tecnología “no entre ordenada tendremos un problema”. De ahí que, a su juicio, haya que priorizar la automatización de “herramientas que aporten valor”. Algo que queda patente ya en algunos ámbitos de su sistema sanitario, como en las Urgencias o el uso, aún inicial, de IA generativa para la elaboración de informes clínicos o cuestiones administrativas.

Por su parte, sus vecinos asturianos han apostado por el proyecto Cuélebre, con el objetivo de mejorar y potenciar el uso de estas nuevas tecnologías para contribuir a un mejor desempeño de sus profesionales y facilitar el acceso o la agilidad de las pruebas diagnósticas a los pacientes. Aspectos que se completan con otras iniciativas como el Centro de Transformación del Conocimiento en esa región, detalló Faustino Blanco González, exsecretario General de Sanidad del Ministerio de Sanidad, exconsejero de Sanidad del Gobierno del Principado de Asturias y director de la Fundación para la Investigación e Innovación Biosanitaria de Asturias.

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