«Sin reformas estructurales reales, la atención primaria seguirá atrapada en avances parciales y superficiales»

Pilar Rodríguez Ledo, presidenta de la Sociedad Española de Médicos de Médicos Generales y de Familia (SEMG)

Pilar-Rodríguez

Paula Baena
La presidenta de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), la Dra. Pilar Rodríguez Ledo, advierte sobre las consecuencias de años de infrafinanciación, precariedad laboral y escasa voluntad política real para impulsar cambios estructurales. Rodríguez Ledo desgrana las propuestas de la SEMG para aliviar la sobrecarga asistencial, reforzar la capacidad resolutiva del primer nivel asistencial y hacer atractiva la medicina de familia para las nuevas generaciones, subrayando la urgencia de pasar de los discursos a los hechos.

¿Qué diagnóstico se hace de la situación actual de la atención primaria en cuanto a recursos, organización y capacidad de respuesta?
La atención primaria (AP) en España atraviesa una crisis profunda y prolongada, caracterizada por la insuficiencia de recursos humanos, organizativos y tecnológicos que dificultan su capacidad para ofrecer una respuesta adecuada a las necesidades crecientes de la población. Desde la SEMG, se identifica como principal problema la falta crónica de financiación destinada específicamente a la AP, muy por debajo del 25% del presupuesto sanitario total recomendado por organismos internacionales y muy alejado de las necesidades reales del sistema.

«Se identifica como principal problema la falta crónica de financiación destinada específicamente a la AP, muy por debajo del 25% del presupuesto sanitario total recomendado por organismos internacionales»

La sobrecarga asistencial es el reflejo más visible de esta situación. Las agendas médicas están sobresaturadas, con consultas que en muchos casos superan con creces los 40 pacientes diarios, lo cual compromete seriamente la calidad de la atención. Además, la falta de planificación adecuada y de políticas efectivas de recursos humanos ha generado un desequilibrio en la distribución de profesionales, especialmente en áreas rurales y zonas de difícil cobertura, agudizando las desigualdades territoriales.

A esta problemática se añade una organización rígida y burocratizada que no facilita la innovación ni la integración de nuevas competencias. La digitalización, aunque en proceso de avance, sigue siendo insuficiente, limitada por sistemas informáticos heterogéneos y poco interoperables. En este escenario, la capacidad de respuesta de la AP se ve comprometida, especialmente en contextos de alta demanda como la pandemia de Covid-19 o en situaciones de emergencias de salud pública.

«La digitalización, aunque en proceso de avance, sigue siendo insuficiente, limitada por sistemas informáticos heterogéneos y poco interoperables»

En los últimos años se han producido numerosos intentos de reforma o mejora del primer nivel asistencial. ¿Qué avances reales se han conseguido, y en qué aspectos se sigue sin actuar con contundencia?
En los últimos años se han planteado múltiples planes y estrategias destinadas a mejorar la AP, especialmente a raíz de la pandemia de Covid-19, que visibilizó aún más sus debilidades estructurales.

Entre los avances más notables se encuentra una mayor concienciación social y política sobre la importancia de la AP, así como algunas inversiones puntuales destinadas a la mejora de infraestructuras y digitalización.

Sin embargo, estos avances han sido parciales e insuficientes. Persisten serias deficiencias en aspectos clave como la financiación estable y sostenida, la implementación de nuevos modelos organizativos más flexibles y la adecuación de las plantillas a las necesidades reales. La excesiva burocratización continúa absorbiendo un tiempo valioso que debería dedicarse a la asistencia directa al paciente.

Además, no se han consolidado las competencias avanzadas que permitirían a la AP asumir un papel más resolutivo y eficiente, especialmente en el manejo de patologías crónicas y procesos complejos. La SEMG considera que mientras no se actúe con contundencia en la mejora de la financiación y en la adopción de reformas estructurales que prioricen a la AP como eje central del sistema sanitario, cualquier avance será limitado y de carácter superficial.

«Mientras no se actúe con contundencia en la mejora de la financiación y en la adopción de reformas estructurales que prioricen a la AP como eje central del sistema sanitario, cualquier avance será limitado y de carácter superficial»

Uno de los grandes problemas señalados por los profesionales es la sobrecarga asistencial. ¿Qué medidas estructurales propone la SEMG para aligerar esa presión y mejorar la calidad asistencial?
La sobrecarga asistencial es uno de los problemas más acuciantes que enfrenta la AP en España. Desde la SEMG, se plantea un enfoque estructural que permita abordar el problema de la atención primaria desde sus diversas dimensiones.

Para ello, se propone aumentar el número de profesionales, especialmente en zonas rurales y con alta demanda, con el fin de mejorar la ratio médico-paciente. También se considera fundamental reducir la carga burocrática que enfrentan los médicos mediante la digitalización de procesos y la redistribución de tareas a otros miembros del equipo sanitario. Asimismo, se promueve una reorganización de la atención, impulsando modelos que favorezcan las consultas no presenciales y de alta resolución, evitando derivaciones innecesarias.

Otro aspecto clave es garantizar el acceso a una formación continua que permita adquirir competencias avanzadas y mejorar la capacidad resolutiva de los profesionales. Finalmente, se destaca la necesidad de fortalecer la atención comunitaria y preventiva, adoptando un enfoque proactivo que contribuya a disminuir la presión asistencial a medio y largo plazo.

La falta de relevo generacional preocupa en muchas comunidades autónomas. ¿Qué cambios habría que introducir para hacer más atractiva la medicina de familia a los jóvenes médicos?
La medicina de familia atraviesa una crisis de relevo generacional que amenaza con agravar aún más la situación de la atención primaria en los próximos años. Para revertir esta tendencia, la SEMG considera esencial llevar a cabo un conjunto de medidas integrales que hagan la especialidad más atractiva para los jóvenes médicos.

«La precariedad laboral actual disuade a muchos jóvenes de optar por la medicina de familia, especialmente cuando otras especialidades ofrecen condiciones más ventajosas»

En primer lugar, es fundamental mejorar las condiciones laborales, ofreciendo contratos estables y de larga duración que proporcionen seguridad y perspectivas de desarrollo profesional. La precariedad laboral actual disuade a muchos jóvenes de optar por la medicina de familia, especialmente cuando otras especialidades ofrecen condiciones más ventajosas.

Además, se debe garantizar una retribución acorde a la responsabilidad y complejidad del trabajo realizado en AP. La equidad salarial respecto a otros niveles asistenciales contribuiría a reducir la fuga de talento hacia otros ámbitos o incluso otros países.

Otro aspecto esencial es el fortalecimiento de la formación durante la residencia. Es fundamental que los tutores estén bien preparados y motivados, y que los programas formativos incluyan entornos formativos variados, participación en proyectos de investigación y formación continua en competencias emergentes, como el uso de tecnologías digitales o la gestión de patologías crónicas complejas.

«La falta de reconocimiento desmotiva a los jóvenes médicos y genera una percepción de que la especialidad es secundaria dentro del sistema de salud»

Finalmente, es imprescindible visibilizar el valor de la medicina de familia en el ámbito académico y en la planificación sanitaria. La falta de reconocimiento desmotiva a los jóvenes médicos y genera una percepción de que la especialidad es secundaria dentro del sistema de salud. Apostar por liderazgos clínicos, incentivar la participación en proyectos de innovación y fomentar el espíritu investigador pueden ser elementos clave para cambiar esta percepción.

Se habla con frecuencia de potenciar el papel resolutivo de la atención primaria. ¿Qué hace falta para que este nivel asistencial pueda asumir más funciones con eficacia?
Para que la atención primaria asuma más funciones con eficacia, es fundamental abordar varios aspectos clave de manera simultánea. La SEMG propone un enfoque basado en el refuerzo de recursos, el desarrollo competencial y la mejora de la coordinación intersectorial, junto con la eliminación de aquello que no es eficiente.

«La accesibilidad a la petición de pruebas y realización de terapias que precisa el paciente y que son necesarias para abordar su situación es algo prioritario»

En primer lugar, es esencial dotar a la AP de los recursos humanos y tecnológicos necesarios para aumentar su capacidad resolutiva. Esto implica garantizar el acceso directo a pruebas diagnósticas básicas y avanzadas desde los centros de salud, evitando demoras y derivaciones innecesarias. La accesibilidad a la petición de pruebas y realización de terapias que precisa el paciente y que son necesarias para abordar su situación es algo prioritario, eliminando limitaciones que responden más a cuestionamientos inadecuados sobre las competencias de los profesionales que a necesidades de gestión. La integración de tecnologías como la telemedicina y la historia clínica compartida puede facilitar el manejo de casos complejos desde el propio ámbito de la AP.

Además, es fundamental promover el desarrollo de nuevas competencias en los profesionales de medicina de familia. Esto incluye la capacitación en técnicas de diagnóstico avanzado, el manejo de patologías crónicas complejas y la incorporación de estrategias de salud comunitaria. El desarrollo profesional continuo debe ser una prioridad, asegurando el acceso a formación actualizada y relevante.

«El desarrollo profesional continuo debe ser una prioridad, asegurando el acceso a formación actualizada y relevante»

Por otro lado, la coordinación con otros niveles asistenciales debe fortalecerse para evitar duplicidades y mejorar la continuidad asistencial. Implementar protocolos claros y vías de comunicación rápidas con los servicios hospitalarios y especializados garantizará un abordaje integral y eficiente del paciente.

Finalmente, la mejora de la capacidad resolutiva también pasa por una gestión más flexible de las agendas y un rediseño organizativo que permita tiempos adecuados para la atención integral. La sobrecarga asistencial no solo compromete la calidad, sino que también limita la posibilidad de aplicar prácticas más resolutivas.

¿Cómo se percibe el compromiso de las administraciones sanitarias con la atención primaria? ¿Hay voluntad real de cambio o se continúa en un plano más declarativo que ejecutivo?
Desde la SEMG, se percibe que el compromiso de las administraciones sanitarias con la atención primaria continúa siendo insuficiente y, en muchos casos, más declarativo que ejecutivo. Aunque se han hecho múltiples anuncios y se han elaborado planes estratégicos a nivel estatal y autonómico, la realidad demuestra que pocos han tenido un impacto real en la práctica asistencial diaria.

«El compromiso de las administraciones sanitarias con la atención primaria continúa siendo insuficiente y, en muchos casos, más declarativo que ejecutivo»

La falta de voluntad política se evidencia en la escasa dotación presupuestaria destinada específicamente a AP, lo que se traduce en la incapacidad para realizar contrataciones suficientes y mantener equipos de salud completos y bien formados. A pesar de que existe consenso social y profesional sobre la necesidad de fortalecer este nivel asistencial, las decisiones políticas no reflejan este acuerdo en términos de financiación y recursos.

Además, el planteamiento de muchos planes sigue siendo genérico y carece de objetivos concretos, plazos definidos y mecanismos claros de evaluación. Las promesas de mejora en infraestructuras y condiciones laborales se demoran en su aplicación o quedan relegadas por prioridades asistenciales a corto plazo.

La SEMG considera que para pasar de las palabras a los hechos es necesario un compromiso firme que trascienda legislaturas y garantice la implementación efectiva de los planes ya propuestos. Esto requiere un acuerdo político y social amplio que blinde la inversión en AP y establezca mecanismos de seguimiento y evaluación de las medidas adoptadas, de manera que se pueda comprobar su impacto real y realizar los ajustes necesarios.

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