Redacción
Hasta la mitad de la población mundial padecerá hemorroides a lo largo de su vida, según estimaciones médicas. Sin embargo, a pesar de su alta prevalencia, muchas personas retrasan la búsqueda de atención médica debido al estigma asociado a las patologías anales. Esta demora puede dificultar el diagnóstico temprano y agravar problemas que, si se tratan a tiempo, tienen soluciones eficaces y poco invasivas.
El sangrado, el dolor y la incomodidad en la zona anal son síntomas comunes que muchas veces se ignoran o se tratan con automedicación. «A menudo, los pacientes esperan que desaparezcan solos o recurren a remedios caseros, lo que puede llevar a complicaciones», advierte la Dra. Paula Martínez, especialista de la nueva Unidad de Proctología del Grupo Policlínica Ibiza, donde también participan la Dra. Ana Herrera y el Dr. Leopoldo Salvatierra.
El sangrado, el dolor y la incomodidad en la zona anal son síntomas comunes que muchas veces se ignoran o se tratan con automedicación
Las patologías anales más frecuentes incluyen hemorroides, fisuras, fístulas, abscesos e incontinencia fecal. Aunque la mayoría no son graves, pueden deteriorar de forma significativa la calidad de vida si no se tratan correctamente. Las hemorroides son la afección más común, y aunque suelen ser benignas, pueden causar sangrado, picor y dolor, síntomas que también pueden aparecer en enfermedades más serias. Por eso, el diagnóstico diferencial es esencial.
La segunda patología más diagnosticada son las fisuras anales, pequeñas grietas en la piel que producen dolor agudo y sangrado, especialmente en personas con estreñimiento. «Pueden cronificarse o infectarse si no se tratan adecuadamente», señala el Dr. Salvatierra.
También son frecuentes las fístulas y abscesos anales, infecciones en los tejidos cercanos al ano que afectan a un 2% de la población y que habitualmente requieren intervención quirúrgica. La incontinencia fecal, por su parte, supone un importante impacto emocional y funcional para el paciente, y puede tener múltiples causas, desde cirugía previa hasta enfermedades como la diabetes.
En el diagnóstico destacan avances como la manometría anorrectal y la ecografía endoanal
El abordaje integral desde las Unidades de Proctología mejora notablemente la atención al paciente. Gracias al trabajo coordinado de cirujanos generales, gastroenterólogos, radiólogos y otros profesionales, es posible ofrecer un tratamiento preciso y adaptado a cada caso.
En el diagnóstico, destacan avances como la manometría anorrectal, que evalúa el funcionamiento del esfínter anal, y la ecografía endoanal, que permite visualizar con gran precisión estructuras internas para guiar el tratamiento.
En cuanto al tratamiento, los enfoques mínimamente invasivos están transformando la experiencia del paciente. Un ejemplo es la ablación de hemorroides por radiofrecuencia, un procedimiento ambulatorio que no requiere cortes y que reduce significativamente el dolor postoperatorio y el tiempo de recuperación. Gracias a esta técnica, los pacientes pueden retomar su vida normal en poco tiempo, mejorando notablemente su calidad de vida.
Romper el estigma y fomentar el diagnóstico temprano son claves para el abordaje eficaz de las enfermedades anales, recuerdan desde el Grupo Policlínica Ibiza. La creación de Unidades especializadas representa un paso fundamental para normalizar estas patologías y ofrecer a los pacientes una atención más humana, precisa y resolutiva.







