J. L. G.
La pandemia le rozó, pero conoce de compañeras que decidieron marcharse a vivir en soledad para no contagiar a sus familias. En esos meses, María Dolores Ruiz, enfermera de familiar y comunitaria y presidenta de la Asociación Andaluza de Enfermería Familiar y Comunitaria (Asanec), comenzaba como profesora titular en el Departamento de Enfermería, Fisioterapia y Medicina de la Universidad Almería, donde ha podido experimentar el crecimiento de la investigación enfermera en estos últimos años.
Ruiz atiende a iSanidad inmersa en varios proyectos al mismo tiempo, pero todos con un denominador común: la atención sociosanitaria. Por un lado, la mejora a través de la capacitación de las cuidadoras a nivel domiciliario de pacientes con ELA; y por el otro, la elaboración de sendas guías de práctica clínica tanto para fomentar la participación comunitaria en residencias como para ayudar a los protocolos de atención en centros de estancia de la provincia de Almería.
¿En qué situación está la atención primaria en Andalucía? ¿Qué retos identifican desde Enfermería?
Como sociedad científica, nuestro principal reto es incorporar a los especialistas de Enfermería Familiar y Comunitaria a la atención primaria. Es decir, luchar por que haya continuidad y longitudinalidad en este nivel asistencial. Ahora tenemos muchos cambios. No hay continuidad en cuanto a contratos y hay escasez de enfermeras.
Luchamos por que llegue a enfermería una de las principales características de la primaria, la longitudinalidad y la continuidad. Que las personas tengan a una enfermera integral de comunitaria dentro de los equipos, con cuidados desde el inicio hasta el final de la vida.
También trabajamos por la incorporación de nuestras especialistas, que reciben una formación especializada de dos años. Enfermería tiene especialidades, la más conocida la de matrona, pero también está la de Enfermería Familiar y Comunitaria.
“Ahora por fin se han incorporado 411 enfermeras en Andalucía, pero tenemos una fuga de especialistas a Murcia o Comunidad Valenciana”
Tenemos una fuga de especialistas que se forman en las unidades docentes aquí en Andalucía, junto con los médicos de familia, pero ahora por fin se han incorporado 411 enfermeras en Andalucía. Hemos tenido una fuga de especialistas, por ejemplo, a Murcia y Comunitat Valenciana. Pero pedimos que las ratios enfermeras sigan aumentando e incorporar a más especialistas en atención primaria.
Desde el Consejo General de Enfermería se cifra en unas 100.000 las enfermeras que faltan en España. ¿Cómo cambiaría la atención el que se cubriesen esas plazas?
Que se cubriesen las plazas mejoraría, por supuesto, la calidad de la atención que reciben nuestros usuarios y el fomento del autocuidado. No hay que olvidar que el fundamento de la primaria es la promoción de la salud.
Nuestras especialistas se forman para que sea una atención primaria en la que se fomente la promoción de la salud, junto a los diferentes agentes de la comunidad (asociaciones de pacientes o de vecinos); fomentar estilos de vida saludables; atender a la cronicidad en comunidades con aumento considerable de dependencia y cronicidad, cada vez más en aumento. Por eso debemos incrementar también los cuidadores.
¿Cuáles son los principales objetivos que se marca Asanec?
Nosotros luchamos por una sanidad pública, por eso colaboramos con todos los organismos a nivel institucional en la comunidad. Sobre todo, en el desarrollo de las competencias de las enfermeras de atención familiar y comunitaria.
Lo hacemos a través de planes de formación e impulsando la investigación y la divulgación científica. Tenemos proyectos investigadores; trabajos de fin de residencia; equipos de trabajo donde fomentamos esta parte.
“Desde Asanec colaboramos con todas las instituciones andaluzas, sobre todo en el desarrollo de las competencias de las enfermeras de atención familiar y comunitaria”
Porque lo más importante es que haya una transferencia a la sociedad, que los resultados de esos proyectos de investigación repercutan en la población. A la misma vez, trabajamos con otras sociedades científicas afines, como las de médicos de familia o asociaciones de residentes.
Además, tenemos convenios para potenciar la participación comunitaria, por ejemplo con asociaciones de pacientes (adELA o Ceafa), con los que trabajamos continuamente porque es fundamental ir de la mano de todas estas asociaciones. Es la base principal de la promoción de la salud y de la prevención de enfermedades.
¿Cómo ha avanzado la investigación enfermera en los últimos años?
Muchísimo. El departamento de enfermería en el que estoy, de la Universidad de Almería, es el segundo a nivel de España y estamos muy bien situados en los rankings.
Cada vez hay más investigación enfermera, tenemos más profesionales que son doctores, también catedráticos de universidad; también, más proyectos de investigación liderados por enfermeros. La investigación en enfermería está avanzando bastante.
¿Cómo ha cambiado la práctica de la enfermería familiar y comunitaria tras la pandemia? ¿Cómo afectó a nivel de salud mental a enfermería?
El papel de enfermería en ese momento obtuvo un reconocimiento social muy grande. En Andalucía las enfermeras gestoras de casos que gestionaron la crisis y lo que pasaba en residencias, contribuyeron a que la mortalidad fuera mucho menor aquí que en otras comunidades. Como aspecto positivo, a raíz de la pandemia se impulsó la creación de puestos de enfermeras gestoras de residencias.
“Durante la pandemia apareció la satisfacción por compasión en los profesionales sanitarios, dispuestos a sacrificar sus vidas por ayudar y aliviar a las personas”
Si bien es cierto que la pandemia fue una situación muy excepcional. Hubo escasez de recursos, no teníamos planes para actuar ante esta crisis. Los profesionales sanitarios fueron los que tenían que estar en contacto con una enfermedad en ese momento desconocida, convivir con un posible contagio, se tuvieron que tomar muchas decisiones complicadas.
Apareció la fatiga por compasión. Los sanitarios, ante el sufrimiento de las personas, empezaron a experimentar un desgaste emocional al intentar aliviarlo. La fatiga por compasión era muy elevada.
Pero también lo que se vio en ese momento fue la satisfacción por compasión. Esos profesionales estaban dispuestos a sacrificar sus vidas por ayudar y aliviar a las personas. Eso es lo fundamental, que los profesionales como sanitarios estamos ahí, que tenemos esa actitud para ayudar.
¿Qué estaba haciendo el 14 de marzo de 2020, hace 5 años?
Estaba recién incorporada a la universidad. En ese periodo hicimos muchos trabajos de investigación. Por ejemplo, uno sobre cómo repercutió a nivel emocional, de cansancio, toda la pandemia en los profesionales sanitarios. Sobre todo sirvió para que nos planteemos tenemos que cuidarnos los profesionales sanitarios. Mi trabajo se centró sobre todo en eso, en el sufrimiento y las repercusiones que aparecieron en el profesional sanitario en ese momento. Y tuvo relevancia, ya que acumula más de 400 citas y es una investigación referente a nivel internacional.








