Paula Baena
El cáncer de mama representa uno de los principales campos de aplicación de la imagen molecular PET. En una reciente sesión formativa publicada en Doryos, el Dr. Antonio Maldonado Suárez, jefe de Servicio en el Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, revisa su utilidad en cinco situaciones clínicas clave: detección de lesiones primarias, estadificación locorregional, valoración de respuesta a tratamiento neoadyuvante, estadificación a distancia y detección de recidivas. En este contenido se profundiza especialmente en su papel en la detección de lesiones primarias, abordando tanto sus posibilidades como sus limitaciones actuales.

«La imagen metabólica PET puede abordar tanto aspectos intracelulares como extracelulares de la enfermedad”, explica el Dr. Maldonado. El radiofármaco más utilizado en este contexto es la fluorodesoxiglucosa (FDG), que permite valorar el metabolismo de la glucosa, especialmente activo en los tumores con alta proliferación celular. Esto la convierte en una herramienta potencialmente útil para detectar actividad tumoral en distintos escenarios. No obstante, su uso en la detección inicial de lesiones mamarias tiene importantes matices. «Aunque tiene una sensibilidad y especificidad de entre el 80% y el 86%, su valor predictivo negativo es del 87%. Esto significa que hay un 13% de falsos negativos, y por tanto, no es una técnica de elección para el diagnóstico inicial. La resonancia magnética sigue siendo la prueba más adecuada en este escenario»advierte.
La imagen PET puede verse limitada por factores técnicos y clínicos, pero existen aspectos que pueden mejorar la utilidad de la técnica
La imagen PET puede verse limitada por factores técnicos y clínicos. Las lesiones benignas, como los fibroadenomas o la mastopatía fibroquística, así como los procesos inflamatorios o infecciosos, pueden generar falsos positivos. Además, el cáncer de mama multicéntrico reduce considerablemente la sensibilidad diagnóstica, con cifras que oscilan entre el 50% y el 63%. Otro condicionante relevante es el tamaño tumoral. «Los equipos de imagen PET tienen una resolución de entre 3 y 5mm. Lesiones más pequeñas de ese umbral pueden no detectarse, lo que limita el rendimiento diagnóstico», explica el especialista. A pesar de estas limitaciones, existen aspectos que permiten mejorar la utilidad de la técnica, tanto a través de ajustes metodológicos como mediante el uso de nuevos radiofármacos.
La captación de FDG está directamente relacionada con el tipo histológico del tumor. «Sabemos que los carcinomas ductales infiltrantes, los HER2 positivos y los triples negativos tienen mayor captación de glucosa. En cambio, los carcinomas lobulillares y los in situ muestran una captación mucho menor», señala. No obstante, también se ha observado una correlación entre la captación de FDG y el valor ADC en resonancia magnética, lo que permite no solo diferenciar tipos histológicos, sino también anticipar el grado de malignidad y ofrecer un valor pronóstico añadido.
Se ha observado una correlación entre la captación de FDG y el valor ADC en resonancia magnética, lo que permite anticipar el grado de malignidad y ofrecer un valor pronóstico añadido
Con el objetivo de mejorar el rendimiento diagnóstico, se han evaluado nuevos radiofármacos. Aunque se ha trabajado con moléculas como el trastuzumab, bevacizumab, circonio o cobre-64, el que mayor proyección tiene para incorporarse a la práctica clínica es el fluoroestradiol marcado con F-18. Este radiofármaco permite valorar la expresión de receptores estrogénicos en tumores hormonodependientes.
En paralelo, se han planteado cambios metodológicos en la adquisición de imágenes que permiten aumentar la sensibilidad diagnóstica. «Tradicionalmente, las imágenes PET se hacen en decúbito supino, pero si añadimos una segunda adquisición en posición prono, como se hace en resonancia, obtenemos una morfología tumoral más precisa y alineada con otras técnicas de imagen», indica.
Esta doble adquisición no solo mejora la correlación anatómica, sino que incrementa la capacidad de detección. «La posición en prono mejora la sensibilidad, especificidad y valor predictivo positivo. Además, se detectan lesiones no visibles en supino en hasta un 9% de los casos. Si sumamos un estudio tardío, 30 minutos después de la inyección, el rendimiento diagnóstico se acerca mucho al de la resonancia en lesiones mayores de 10mm».
La posición prono detecta lesiones no visibles en supino en hasta un 9% de los casos
Además, destaca la tecnología PEM (Positron Emission Mammography), una modalidad de PET dedicada exclusivamente a la mama, con una resolución de entre 1,5 y 2 mm y capacidad para realizar punciones guiadas. Aunque su uso todavía no está extendido, representa una de las principales innovaciones en imagen funcional aplicada al cáncer de mama.
Más allá de la detección inicial, la imagen PET tiene un papel importante en otras fases del abordaje del cáncer de mama: estadificación locorregional, valoración de respuesta a neoadyuvancia, estadificación a distancia y detección de recidivas, que se presentarán en diferentes partes en la plataforma.
Doryos
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