Nieves Sebastián Mongares
La terapia con radioligandos supone un punto de inflexión en el tratamiento de tumores como el cáncer de próstata metastásico resistente a castración. Sin embargo, el fármaco desarrollado para esta neoplasia, el lutecio-177 PSMA (Pluvicto, de Novartis) dirigido al antígeno prostático específico de membrana (PSMA), no está disponible para su uso en España. La indicación de este tratamiento aplica a que han recibido previamente terapias hormonales y quimioterapia basada en taxanos. Cabe destacar que el cáncer de próstata es el más frecuente entre varones españoles; entre el 10 y el 20% de los casos progresan a su forma metastásica resistente a tratamiento y, en estos casos, la tasa de supervivencia a cinco años es de aproximadamente el 30%, lo que pone de relieve la necesidad de ampliar las opciones terapéuticas para su tratamiento.
Como explicó el Dr. Adolfo Gómez, especialista en Medicina Nuclear en el Hospital 12 de Octubre, en una entrevista a iSanidad realizada en el marco del XLI Congreso de la Sociedad Española de Medicina Nuclear e Imagen Molecular (Semnim), precisamente este es uno de los problemas. “El principal desafío es tener el acceso, porque ahora no lo tenemos y es un tratamiento que ha demostrado un aumento en la supervivencia”, expuso el especialista. Y es que, a pesar de que esta opción terapéutica cuente con la aprobación de la FDA en Estados Unidos y de la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés), en España no ha obtenido todavía la financiación.
El Dr. Gómez considera necesario dotar y adaptar el sistema sanitario para la llegada de la terapia con radioligandos a pacientes con cáncer de próstata metastásico resistente a tratamiento
Para el momento en el que llegue esta autorización, el Dr. Gómez apunta que el sistema debe estar preparado. No obstante, puntualiza que “como venimos de los tumores neuroendocrinos y disponemos de muchos ensayos clínicos, tenemos ya flujos de trabajo para combinar los procesos que ya tenemos con los que están por llegar y esto es un reto ilusionante”. Pero la llegada de estas terapias sí que requiere de cambios organizativos. “Creo que la llegada masiva de estos tratamientos requiere dotar y adaptar las instalaciones y también, crear modelos nuevos si es necesario; por ejemplo, en nuestro hospital, tenemos un área de hospital de día para medicina nuclear”, detalló el experto.
Y es que, este tipo de espacios o unidades son esenciales para administrar estas terapias. “Con la experiencia de los tumores endocrinos se han generado espacios, pero esto supone dar un paso más porque permite tratar de forma ambulatoria a los pacientes”, indicó el Dr. Gómez. Esto es especialmente relevante, porque tratamientos como el lutecio-177 PSMA, actúan de manera dirigida en el tumor, maximizando la eficacia y reduciendo la toxicidad. “Son tratamientos muy bien tolerados, que apenas tienen efectos adversos significativos, lo que les diferencia de la quimioterapia”.
Concretamente, este radiofármaco se administra por vía intravenosa de una manera muy sencilla, lo que permite a los pacientes volver a casa sin necesidad de ingreso tras la infusión.
Respecto a la terapia con radioligandos, hay pacientes que pueden mostrar extrañeza cuando se les menciona la medicina nuclear, pero tras el primer ciclo, suele desaparecer el estigma
Lo que sí resalta el Dr. Gómez es que, “al principio, al hablarles de radiación, les parece raro, aunque como son seis ciclos, después del primero acuden tranquilos al centro al ver que no han notado nada extraño en el anterior”. Y, más allá de la percepción de los pacientes, los ensayos clínicos avalan su eficacia, aumentando tanto la supervivencia global como el periodo libre hasta la progresión, con una mejora en la calidad de vida muy significativa.
A este respecto, el Dr. Gómez indica que “los ensayos clínicos recogen todas estas variables estandarizadas, procedentes de cuestionarios de calidad de vida, así como escalas internacionales que evalúan el dolor, la movilidad, la rigidez matutina o el estado de ánimo, y todos los estudios coinciden en que la mejora de la sintomatología clave es muy favorable para las terapias con radioligandos o teragnosis respecto a la quimioterapia”.
La terapia con lutecio-177 precisa de pruebas de imagen para corroborar a través del PET que los pacientes son positivos a PSMA, diana a la que se dirige el tratamiento
Con todo esto, para el Dr. Gómez, una de las claves del éxito de este tratamiento reside en la selección de los pacientes. “En cuanto a la indicación, no sólo cuenta que sea un cáncer de próstata resistente a castración metastásico sino que haya recibido al menos una línea de taxanos”, detalló. También, según precisó el especialista, “esta opción tiene otro concepto que es la imagen, es decir, la teragnosis combinando terapia e imagen; esto significa que los pacientes se tienen que hacer un PET PSMA con un radioligando PSMA para demostrar que tienen lesiones positivas a este marcador y es un requisito imprescindible ya que, aunque la gran mayoría de pacientes con cáncer de próstata metastásico resistente a tratamiento son positivos, hay que cerciorarse”.
En este sentido, el experto expresó que con los datos de los ensayos y una correcta selección de los pacientes, este tratamiento puede suponer un cambio de paradigma para los pacientes con cáncer de próstata metastásico resistente a la castración. Además, como explicó el Dr. Gómez, gracias a la evidencia que se está generando, “en Estados Unidos, con el ensayo Fore, hace escasamente dos meses se ha aprobado el escenario de administrar el lutecio-177 antes de docetaxel, que es el primer taxano que se suele dar”. Así, el doctor confió que en Europa se siga la misma senda, aunque urgió primeramente a disponer de este tratamiento innovador para los pacientes en España.







