Paula Baena
La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) afecta a más de 4,6 millones de personas en España, pero un tercio de ellas no está diagnosticada. Todo ello supone una pérdida de oportunidad para intervenir a tiempo, evitar complicaciones y optimizar el uso de los recursos sanitarios. Esta es una de las cifras más contundentes que revela el informe Innovación digital y cronicidad: presente y futuro de la Diabetes Mellitus tipo 2, elaborado por el IESE Business School junto a Abbott y presentado este 3 de junio en Madrid. El documento denuncia que el sistema actual no garantiza una atención equitativa ni orientada a la prevención.
A través de revisión bibliográfica, grupos focales con personas con DM2 y un comité de expertos multidisciplinar, el informe plantea 17 propuestas concretas para mejorar el abordaje de la enfermedad, agrupadas en cinco ejes: prevención y detección precoz, empoderamiento del paciente, incorporación de la innovación y financiación, atención integral y desarrollo profesional.
El informe plantea 17 propuestas concretas para mejorar el abordaje de la enfermedad
Durante la apertura institucional, Sarah Christiaanse, directora general de Abbott Diabetes Care en España, ha defendido un enfoque centrado en la equidad: «No queremos algo muy caro para unos pocos, sino algo para todos». Además, ha subrayado la importancia de ofrecer soluciones tecnológicas que den visibilidad a lo que ocurre en la vida de las personas con diabetes, especialmente aquellas en situaciones vulnerables.
A su vez, ha aprovechado también para recalcar el impacto del sistema de monitorización continua de glucosa, utilizado actualmente por más de 7 millones de personas en 60 países, como ejemplo de accesibilidad tecnológica con impacto demostrado en el manejo de la enfermedad.
Desde la Federación Española de Diabetes (FEDE), su presidente, Antonio Lavado, ha reclamado medidas urgentes para asegurar el acceso a los sistemas de monitorización continua de glucosa para todas las personas con DM2, independientemente de su grado de control: «El medidor no es un lujo, es la única herramienta que tiene el paciente». Asimismo, ha denunciado también las desigualdades territoriales en el acceso a estos dispositivos, que provocan una atención dispar según la comunidad autónoma de residencia.
Información adaptada al paciente
Lavado ha subryado la importancia de la educación terapéutica como parte esencial del tratamiento y lamentó que, en muchos casos, no se lleve a la práctica: «Hay que acompañar al paciente. Muchas veces no quiere reconocer la enfermedad, siente miedo, rechazo, incertidumbre. Y la información debe adaptarse a su nivel educativo y social. No se puede hablar igual a todo el mundo».
En la primera mesa de debate, Joaquín Estévez, presidente de la Fundación Sedisa, ha incidido en la necesidad de actualizar los planes autonómicos de salud pública con un enfoque transversal que incluya el abordaje de la DM2 desde etapas tempranas. En la misma línea, ha subrayado la importancia de facilitar el acceso desde el entorno más cercano, sin obligar a desplazamientos innecesarios, y propuso la creación de unidades tipo hospital de día específicas para personas con diabetes.
Los expertos coinciden en la necesidad de actualizar los planes autonómicos de salud pública
Julia Quevedo, presidenta de la Sociedad Española de Directivos de Atención Primaria (Sedap), ha puesto en valor el compromiso de la atención primaria, pero ha alertado a su vez de su fragilidad estructural: «No somos suficientes». Ha recordado que el Ministerio de Sanidad aprobó en 2021 la estrategia de salud comunitaria, y que su implantación avanza de forma desigual en las comunidades. Así, ha señalado que la especialidad de enfermería familiar y comunitaria, ya en marcha, supone una oportunidad para reforzar el modelo centrado en la persona y en la prevención.
El coordinador del área de Diabetes de la Sociedad Española de Médicos de Familia y Comunitaria (semFYC), Jorge Navarro, ha planteado la necesidad de extender experiencias exitosas como el cribado automatizado en laboratorios clínicos, que permite detectar precozmente la enfermedad sin coste adicional y con impacto directo sobre el pronóstico del paciente. Asimismo, ha reivindicado también la dotación de acreditaciones específicas en diabetes para profesionales de atención primaria y mayor presencia de trabajadores sociales y personal de apoyo.
En la misma línea, Fernando Gómez, coordinador del área de diabetes de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), ha reseñado que todavía hay una parte significativa de la población que queda fuera de los circuitos de cribado. Así, ha reivindicado el uso de tecnologías emergentes, incluida la inteligencia artificial, como herramienta de apoyo para detectar casos no diagnosticados y facilitar la estratificación del riesgo.
Enfermería, imprescindible en el acompañamiento
Jesús Sanz, presidente de la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería (ANDE), ha defendido el papel clave de las enfermeras educadoras en el abordaje de la DM2. Ha recordado que el 90% de la educación terapéutica en diabetes la realizan enfermeras y que este perfil profesional debe reunir competencias clínicas, pedagógicas y comunicativas. «La enfermera que se dedique a la educación en diabetes tiene que conocer la fisiopatología, la farmacología, las complicaciones, la tecnología y, además, saber comunicar y motivar», ha explicado.
Sanz ha abogado por una enfermería con capacidad para generar cambio de conducta en el paciente, actuando como coach de salud, y ha solicitado que se avance en el reconocimiento institucional de la figura de la enfermera de práctica avanzada en diabetes. Ha insitido en que, aunque la formación ya existe, es imprescindible que vaya acompañada de plazas específicas y dotación real en los centros de salud.
El informe propone un cambio de enfoque en la gestión de la DM2 en España: pasar de la atención reactiva al seguimiento proactivo; de la tecnología elitista a la accesible; de la educación teórica a la aplicada. El diagnóstico precoz, el seguimiento continuo y la formación de los profesionales son pilares irrenunciables para avanzar hacia un modelo centrado en las personas. Como se subraya en el documento, la sostenibilidad del sistema no se alcanzará sin empoderar antes a quienes conviven con la enfermedad.








