P.B.C.
La salud mental de los niños y adolescentes es ya una preocupación estructural dentro del sistema educativo. Así lo confirma el estudio Estado de situación de la salud mental en las aulas españolas, presentado este martes en Madrid por Viatris y Metroscopia, que revela que un 47% del personal educativo detecta problemas de salud mental entre el alumnado al menos una vez a la semana, y un 86% reconoce no saber cómo intervenir.
El informe, basado en 500 entrevistas a profesionales de la educación (principalmente docentes, pero también orientadores y personal directivo), señala que los problemas más comunes entre el alumnado son ansiedad (74%), depresión, trastornos de conducta, TDAH y autolesiones. A estos se suman dificultades como la falta de concentración, el acoso escolar o el sentimiento de soledad.
«Estos datos no son cifras abstractas: son realidades que vivimos a diario en el aula», ha explicado Diana Al Azem, docente de secundaria y coautora de la guía práctica que acompaña el informe. «No somos psicólogos ni psiquiatras. Necesitamos herramientas claras que nos orienten sobre cómo actuar o cuándo derivar», ha señalado.
Diana Al Azem: «No somos psicólogos ni psiquiatras. Necesitamos herramientas claras que nos orienten sobre cómo actuar o cuándo derivar»
La mayoría del profesorado consultado ha coincidido en que los principales problemas detectados en los estudiantes son la ansiedad, la depresión y los trastornos de conducta. Les siguen el TDAH, los trastornos de la conducta alimentaria, las autolesiones y las ideas suicidas. A estos se suman dificultades como el cansancio extremo, la falta de concentración, el acoso escolar y el aislamiento social.
Un reto creciente, sin herramientas suficientes
El 75% del profesorado asegura no disponer de formación ni recursos suficientes para abordar estas situaciones. Aunque en muchos centros existen protocolos, casi siete de cada diez afirman que su aplicación es lenta y poco operativa. Frente a este vacío, Viatris ha impulsado la creación de una guía que ofrece criterios claros de actuación, orientaciones prácticas y ejemplos reales para el día a día en el aula.
«La finalidad no es que diagnostiquen, sino que sepan acompañar y detectar cuándo algo no va bien», ha explicado la psiquiatra Rosa Molina, que también ha participado en la elaboración del documento. «Los profesores son los ojos de los profesionales de salud mental en las aulas. Están en contacto directo con los alumnos, los conocen. Esta guía les ofrece un marco de actuación respetuoso con su rol y con sus límites», ha reconocido, incidiendo en la importancia de los profesionales.
La guía, elaborada con lenguaje sencillo, pretende aportar tranquilidad a los profesores
El lenguaje sencillo, la ausencia de tecnicismos y los consejos basados en situaciones reales son elementos clave del enfoque. «Es un material pensado para estar encima de la mesa, junto al cuaderno de clase», ha apuntado la psiquiatra y psicoterapeuta Nuria Tur. «Queremos que les aporte tranquilidad, no carga. Saber qué hacer y qué no hacer es una forma de cuidarse también como profesionales».
El impacto de las redes y la brecha con las familias
El estudio identifica como factores agravantes las redes sociales, el uso intensivo de dispositivos móviles y la disfunción familiar. El 78% de los encuestados considera que las redes han contribuido de forma clara a problemas de salud mental y al aumento del acoso escolar.
«Estamos ante una generación que habla poco, que se comunica con imágenes y audios. Eso dificulta el vínculo emocional y la expresión del malestar», ha señalado Diana Jiménez, psicóloga clínica y psicoterapeuta. «Los profesores asumen funciones que no les corresponden. Apagan fuegos sin herramientas, muchas veces solos», ha afirmado.
El 78% de los encuestados considera que las redes han contribuido de forma clara a problemas de salud mental y al aumento del acoso escolar
La desconexión entre las familias y los centros educativos también preocupa al profesorado. «Lo más difícil no son los alumnos, son los padres», ha continuado Jiménez. «Los que más deberían colaborar son, en muchos casos, los que más se desvinculan. Y eso deja a los docentes sin apoyo frente a situaciones muy delicadas», corroboraba Al Azem, coincidiendo en que la coordinación con los diferentes agentes y mantener la visión en el mismo objetivo son esenciales para poder abarcar este problema.
Una herramienta útil, sin invadir competencias
João Madeira, Country Manager de Viatris en España, ha explicado que la intención del proyecto es clara: «No buscamos convertir al profesorado en especialistas clínicos. Queremos dotarles de una guía práctica, útil, que refuerce su capacidad de observación y acompañamiento sin sobrecargarles ni trasladarles responsabilidades que no les corresponden».
La guía también promueve un enfoque preventivo y humanizador de la educación. «Ya no basta con impartir la materia. Necesitamos aulas emocionalmente seguras, donde los alumnos puedan expresarse y los docentes tengan criterios para sostenerles sin sentirse culpables si algo se escapa», ha añadido Al Azem.
Mercedes Navío: «Visibilizar el sufrimiento psicológico en los más jóvenes y combatir el estigma sigue siendo un deber común para todos los actores implicados»
El acto ha concluido con la intervención de Mercedes Navío, directora general de Hospitales de la Comunidad de Madrid, quien ha subrayado que la salud mental es una «prioridad estructural» para el gobierno regional. «Desde 2017 hemos impulsado varios planes específicos, con una inversión superior a los 10 millones de euros y un modelo de trabajo multidisciplinar que ya cuenta con cauces de colaboración entre educación, sanidad y políticas sociales», ha detallado.
A su vez, Navío ha agradecido a Viatris la puesta en marcha de esta guía: «visibilizar el sufrimiento psicológico en los más jóvenes y combatir el estigma sigue siendo un deber común para todos los actores implicados».









