El uso prolongado de auriculares a volumen alto compromete la salud auditiva

La exposición sonora superior a 90 decibelios y uso continuado de auriculares pueden causar hipoacusia y tinnitus crónico

Redacción
El uso intensivo de auriculares se ha convertido en una práctica común en el entorno laboral y cotidiano. Escuchar música, atender llamadas o participar en reuniones virtuales forma ya parte de la rutina diaria de muchas personas, que, gracias a dispositivos cada vez más ligeros y discretos, mantienen los auriculares puestos durante horas sin apenas notarlo. Sin embargo, esta comodidad puede tener un precio elevado para la salud auditiva.

El Dr. Carlos Ruiz Escudero, jefe del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, advierte de las consecuencias del uso prolongado de estos dispositivos, sobre todo cuando el volumen supera los 90 decibelios. A partir de ese umbral, el oído interno comienza a experimentar daños que pueden desembocar en pérdida auditiva. El especialista señala que el riesgo no solo se encuentra en la intensidad del sonido, sino también en el tiempo de exposición y en el tipo de auricular utilizado.

El oído interno es una estructura compleja que convierte las vibraciones sonoras en señales eléctricas que el cerebro interpreta como sonido. Este proceso se produce gracias a las células ciliadas de la cóclea, altamente sensibles a la sobreestimulación. La exposición continuada a sonidos intensos puede deteriorarlas de forma irreversible, interrumpiendo la transducción entre el estímulo mecánico y el impulso eléctrico.

Una de las consecuencias más comunes de este daño es el tinnitus, una percepción sonora interna que no proviene de ninguna fuente externa

Una de las consecuencias más comunes de este daño es el tinnitus, una percepción sonora interna que no proviene de ninguna fuente externa. Se manifiesta como un zumbido o pitido persistente que puede alterar la calidad del sueño, la concentración y el bienestar emocional. Aunque a menudo va asociado a la hipoacusia, también puede presentarse en personas sin pérdida auditiva objetiva, especialmente si existen factores de estrés o ansiedad.

El uso continuado de auriculares también puede generar problemas como dermatitis, infecciones del conducto auditivo externo o la aparición de tapones de cerumen. La falta de ventilación y la introducción constante de un cuerpo extraño en el oído favorecen estas patologías, cada vez más frecuentes en las consultas de otorrinolaringología, especialmente entre adultos jóvenes.

Aunque no existe un consenso estricto sobre el tiempo máximo recomendable de uso, los especialistas coinciden en la importancia de limitar tanto la duración como la intensidad del sonido. Se recomienda emplear los auriculares únicamente durante el tiempo imprescindible, retirándolos una vez finalizada la actividad para la que se han utilizado. Asimismo, se aconseja evitar los modelos intraurales siempre que sea posible y optar por dispositivos externos o con cancelación de ruido, que permiten una escucha clara sin necesidad de aumentar el volumen.

El uso continuado de auriculares también puede generar problemas como dermatitis, infecciones del conducto auditivo externo o la aparición de tapones de cerumen

Uno de los primeros signos de alerta ante una posible pérdida auditiva no es tanto la disminución de volumen, sino la dificultad para comprender el habla, sobre todo en ambientes con ruido de fondo. Muchos pacientes refieren que oyen, pero no entienden, lo que indica una alteración en la discriminación auditiva propia de las pérdidas neurosensoriales.

En estos casos, una exploración otológica completa y una audiometría permiten detectar de forma precoz el grado de afectación. Con el creciente uso de auriculares, especialmente entre la población más joven, los especialistas insisten en la necesidad de prevenir, educar y vigilar los primeros síntomas para evitar complicaciones a largo plazo.

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