ASCO 2025: nuevos datos de camizestrant en cáncer de mama y de durvalumab en cáncer gástrico muestran mejoras en supervivencia

Dos estudios presentados en sesión plenaria en ASCO 2025 muestran que agregar camizestrant en cáncer de mama y durvalumab en tumores gástricos al tratamiento estándar aportan mejoras en supervivencia

ADN

Nieves Sebastián Mongares
Un año más, la sesión plenaria del congreso anual de la Sociedad Americana de Oncología Médica (ASCO) ha acogido la presentación de varios estudios que se espera que tengan un alto impacto clínico en el manejo de diferentes tumores. Entre ellos, se han presentado datos que evalúan el uso de dos tratamientos desarrollados por AstraZeneca.

Así, en esta edición de 2025, los resultados de Serena-6, que evalúa el uso de camizestrant en cáncer de mama avanzado positivo para receptores hormonales (RH) y HER2 negativo en tumores que presentan mutación emergente de ESR1, mostraron una mejora en la supervivencia libre de progresión. Asimismo, el estudio Matterhorn reflejó que añadir durvalumab a los regímenes de quimioterapia ya empleados en cáncer gástrico y de la unión gastroesofágica de manera perioperatoria, aumenta la supervivencia libre de eventos en tumores resecables localmente avanzados.

Cáncer de mama: camizestrant

En cáncer de mama, en la sesión plenaria de ASCO se presentaron los resultados del ensayo Serena-6. Estos reflejaron que camizestrant en combinación con inhibidores de la quinasa dependiente de ciclina (CDK), (palbociclib, ribociclib o abemaciclib), mostró una mejora estadística y clínicamente significativa en la supervivencia libre de progresión (SLP) en pacientes con cáncer de mama avanzado positivo para receptores hormonales (RH) y negativo para HER2 cuyos tumores presentan una mutación emergente de ESR1. Dentro de este estudio, se evaluó esta combinación frente a la continuación del tratamiento estándar con un inhibidor de la aromatasa (anastrozol o letrozol), en combinación con un inhibidor de CDK4/6 en el tratamiento de primera línea.

Concretamente, los datos de Serena-6 presentados en ASCO mostraron que la combinación de camizestrant con inhibidores de ciclinas redujo el riesgo de progresión de la enfermedad o muerte en un 56% en comparación con el tratamiento estándar. Además, la mediana de supervivencia libre de progresión fue de 16 meses frente a los 9,2 del brazo de control.

Como explica el Dr. Emilio Alba, jefe de servicio de Oncología Médica en el Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga, este centro es en el que se reclutaron más pacientes de España para el ensayo, bajo el liderazgo del oncólogo Javier Pascual. En el marco del estudio, se testaron ambas opciones terapéuticas. “A estas pacientes se les realizaban escáneres cada tres o seis meses y, cuando se observaba progresión de la enfermedad, se cambiaba a una segunda línea de tratamiento con un fármaco nuevo, camizestrant”, precisa el oncólogo.

El uso de la biopsia líquida puede ser de gran utilidad para medir la progresión de la enfermedad y contribuir a la toma de decisiones terapéuticas

Esta estrategia a través de pruebas de imagen es la clásica pero, como expone el Dr. Alba, actualmente existen otras alternativas. “Esta consiste en utilizar camizestrant no cuando se vea el empeoramiento en el escáner, sino cuando en una analítica de sangre que se realiza periódicamente, se detectaba la mutación ESR1”, detalla el especialista. Y es que, esta mutación es un indicador de que las pacientes se han vuelto resistentes a los inhibidores de la aromatasa, siendo esto responsable de entre el 30 y el 40% de las resistencias.

“En esta rama de la investigación se introducía camizestrant meses antes de que se evidenciara progresión en el escáner, demostrándose que esta estrategia proporciona mejores resultados”, desarrolla el doctor. Siguiendo este hilo, apunta que una vez quede certificada su utilidad, espera que se extrapole al manejo terapéutico de otros tipos de tumores.

Además, el Dr. Alba resalta que camizestrant, en primera línea, tiene una tolerancia excepcional”. El experto detalla que la toxicidad es casi nula y que, aunque los tratamientos hormonales contra el cáncer de mama suelen tolerarse bien, este despunta. También, porque como señala el oncólogo “puede administrarse por vía oral, lo que es estupendo, ya que hasta ahora teníamos un fármaco clásico, fulvestrant, que aunque se toleraba también muy bien, requiere dos inyecciones intramusculares al mes, con los efectos adversos que esto puede conllevar”. Así, camizestrant, que se administra por vía oral, además de mejorar la tolerabilidad, tiene un impacto positivo en calidad de vida”, agrega.

El Dr. Alba resalta que camizestrant ha mostrado, además de una alta eficacia, una muy buena tolerabilidad

Teniendo en cuenta que esta estrategia terapéutica evalúa incluir camizestrant en primera línea en caso de que se detecten resistencias, disponer de la biopsia líquida es esencial para los médicos que manejan a estos pacientes. “La detección de ESR1 se realiza mediante biopsia líquida a través de una simple muestra de sangre, y el uso de la biopsia líquida es muy irregular en España”, lamenta el especialista. Aquí, precisa, “esta mutación puede realizarse mediante secuenciación masiva que es más sencilla pero más cara, o mediante PCR, más económica, pero que requiere tecnología y personal especializado, ya que es una técnica casi artesanal”.

Por ello, para el Dr. Alba, es crucial saber qué centros pueden realizar biopsia líquida, aseverando que con los avances por llegar, esta tecnología tendrá que implementarse, al menos, en todos los grandes hospitales. A este respecto, el oncólogo explica que hay aproximaciones como la que se realiza en Cataluña, y en otros países como Francia, en las que, cuando se introduce un fármaco en función de un biomarcador como es camizestrant, el sistema sanitario financia simultáneamente el fármaco y el biomarcador. En el resto de España, no es así. “Esto genera inequidades: hay centros con más dificultades, otros con menos, algunos que tienen que enviar las muestras de sangre fuera… Habría que insistir a las administraciones públicas en que, si aprueban un fármaco, aprueben también el biomarcador”, asevera.

La implantación de la biopsia líquida no es homogénea en España, lo que genera inequidad en la asistencia oncológica

De hecho, con los avances actuales en oncología, el Dr. Alba aboga por incluir las técnicas de biopsia disponible en todos los casos que puedan tener un alto impacto. “En tumores como el de colon, por ejemplo, tiene un valor pronóstico muy importante, por lo que debería implementarse de forma sistemática en los hospitales”, explica. Volviendo a las pacientes de cáncer de mama, para el Dr. Alba, “debería ser posible realizar una biopsia líquida que permita identificar alteraciones moleculares y facilitar un tratamiento dirigido”.

Cáncer gástrico y de la unión gastroesofágica: durvalumab

Por otra parte, también en sesión plenaria y publicados simultáneamente en el New England Journal of Medicine, se presentaron los datos del estudio Matterhorn, en fase III que han evaluado el tratamiento perioperatorio con durvalumab en combinación con la quimioterapia estándar bajo el régimen FLOD (fluorouracilo, leucovorina, oxaliplatino y docetaxel). En concreto, en la estrategia evaluada, los pacientes fueron tratados con durvalumab en neoadyuvancia en combinación con quimioterapia antes de la cirugía, seguido del fármaco adyuvante en combinación con quimioterapia y, posteriormente, con el fármaco en monoterapia. Cabe destacar que el grupo al que aplica este estudio son pacientes con cáncer gástrico o de la unión gastroesofágica localmente avanzado (en estadios II, III y IVA) resecable.

El Dr. Fernando Rivera, jefe de Oncología en el Hospital Marqués de Valdecilla y presidente del Grupo de Tratamiento de los Tumores Digestivos (TTD), explica que en este tipo de tumores todavía hay un alto porcentaje de pacientes, en torno al 70%, que no logran sobrevivir a largo plazo, por lo que se necesitan nuevas opciones terapéuticas. Además, añade que es difícil detectar este tipo de tumores en fases precoces y, al diagnosticarse en estadios más avanzados el pronóstico empeora. A este respecto, considera, “tendríamos que mejorar las técnicas de screening y, si no llegamos pronto, mejorar los tratamientos; en este sentido, el estudio Matterhorn muestra un avance claro”.

El Dr. Rivera resalta que es difícil diagnosticar el cáncer gástrico en fases tempranas, por lo que urge sumar opciones eficaces de tratamiento

En concreto, datos de un análisis provisional planificado dentro de Matterhorn reflejaron que los pacientes tratados con el régimen perioperatorio basado en durvalumab mostraron una reducción del 29% en el riesgo de progresión de la enfermedad, recurrencia o muerte en comparación con la quimioterapia sola. Así, se estima que alrededor del 78,2% de los pacientes tratados con este esquema de inmunoterapia mostraron supervivencia libre de eventos (SLE) frente al 74% del grupo que recibió quimioterapia estándar. No obstante, es preciso resaltar que aún no se ha alcanzado la mediana estimada de SLE respecto al brazo de control.

Para el Dr. Rivera, la aportación de durvalumab a este tipo de neoplasias es de gran importancia dado que, a pesar de que todavía exista margen de mejora, cada avance presentado va aumentando el porcentaje de supervivencia a largo plazo. En este sentido explica que este tipo de tumores empezaron a tratarse con quimioterapia, mejorando el pronóstico, a lo que se fueron sumando regímenes combinados como FLOD y, ahora, agentes inmunoterápicos como durvalumab. “El estudio Matterhorn ha venido a demostrar que, añadiendo a FLOD perioperatorio, que se administra antes y después de la cirugía, esta inmunoterapia anti PD-L1, probablemente en estos tumores veamos datos de aumento de la supervivencia del 10% adicional”, desarrolla el Dr. Rivera. “Y, si seguimos así, cada vez vamos a curar a más pacientes”, agrega.

Los datos de durvalumab muestran su potencial en estos tumores, incrementando las opciones de supervivencia de los pacientes con estas neoplasias

Con estos datos, el Dr. Rivera explica que se confirma que, de la misma manera que en otros tumores la inmunoterapia es de gran utilidad como tratamiento complementario; además, en cáncer gástrico y de la unión gastroesofágica no había estudios que mostrasen su potencial, por lo que es de gran relevancia clínica, más teniendo en cuenta que es un tumor muy frecuente.

Respecto al perfil de seguridad, el especialista detalla que durvalumab pertenece a una familia de fármacos sobre la que ya se tiene mucha experiencia en su manejo. “Los efectos secundarios son infrecuentes, aunque variados, ya que con el mecanismo de acción estimulamos al sistema inmune para que ataque al tumor y, además, se le otorga memoria”, concreta el Dr. Rivera. Entre los efectos adversos que pueden aparecer, se encuentran las enfermedades autoinmunes, aunque acumulándose ya gran experiencia en su manejo. “Sencillamente, modulamos un poco la inmunidad para disminuir la intensidad y normalmente los efectos adversos se manejan bien, son reversibles y no comprometen la eficacia del tratamiento, señala el oncólogo.

De cara futuro, el Dr. Rivera apunta que sumar a la inmunoterapia terapias dirigidas, contribuirá a aumentar las tasas de supervivencia

Con todo lo anterior, el Dr. Rivera concluye que “lo que aporta este tratamiento es que supone sumar otro escalón en cáncer gástrico y de la unión gastroesofágica para que cada vez más pacientes alcancen la curación”. Ahora, con las investigaciones en curso, el experto espera que “siga aumentando la tasa de supervivencia gracias a las nuevas inmunoterapias y tratamientos dirigidos a dianas específicas como HER2, claudina 18.2 o EGFR”. De esta manera, apunta, “lo que se hace en muchas ocasiones es añadir estas opciones innovadoras con tratamientos específicos, pero tenemos mucho campo por recorrer y esto es un paso, ya que hay pacientes que siguen recayendo y, sobre todo en enfermedad avanzada, aún queda mucho por hacer”.

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