J. L. G.
Un hombre de 44 años ha fallecido este viernes, tras varios días ingresado en un hospital de la Comunidad Valenciana tras confirmar las pruebas analíticas que tenía el virus de la rabia. Este caso es el primero en seis años que se registra en nuestro país, y supone el tercer fallecimiento por rabia en España en la última década (uno, en 2019 en el País Vasco, y la anterior, en 2014 en Madrid).
En este caso, el varón viajó en julio de 2024 a Etiopía y fue allí donde un perro que portaba el virus lo mordió. A eso se suma que el turista no estaba vacunado frente a la rabia. A pesar del tiempo transcurrido, no desarrolló sintomatología hasta finales de este mayo, cuando se le realizaron las pruebas pertinentes, en las que la Consellería de Sanidad valenciana notificó el 26 de mayo sus sospechas, y el Centro Nacional de Microbiología (CNM) ratificó el día 30 la presencia del virus, y fue ingresado en la UCI en estado crítico. Una vez se manifiestan los síntomas, la enfermedad es mortal en la mayoría de los casos.
Según recoge El País, el diagnóstico se demoró debido a que, aunque el hombre manifestó algunos síntomas asociados con la rabia, no fue hasta que empezó a sufrir hidrofobia cuando quedó claro el cuadro clínico que presentaba y se activó el protocolo.
El fallecido convivía con su pareja, una mujer que es el único contacto de riesgo en España, se encuentra bien, señala este medio, y además ha recibido ahora la vacuna antirrábica y la dosis de inmunoglobulina.
Dr. Manuel Linares: “La realidad es que cuando un paciente ya ha desarrollado síntomas de rabia (como ocurrió en este caso), no existen opciones terapéuticas eficaces”
No obstante, fuentes de la Conselleria han apuntado a Europa Press que la rabia se transmite habitualmente por mordeduras de animales infectados en países donde no está controlada y la transmisión entre humanos es “muy excepcional”. El conseller, Marciano Gómez, apuntó cuando se comunicó el caso que este virus está erradicado en nuestro país y que la transmisión ocurre “excepcionalmente por gotas de saliva o alguna úlcera conjuntival”.
Aunque el hombre recibió dosis de inmunoglobulina antirrábica durante su ingreso, “la realidad es que cuando un paciente ya ha desarrollado síntomas de rabia (como ocurrió en este caso), no existen opciones terapéuticas eficaces”, explica a iSanidad el Dr. Manuel Linares, adjunto en el Servicio Microbiología Clínica del Hospital Universitario Príncipe de Asturias (Alcalá de Henares).
“En ese momento, ya no hablamos de tratamiento curativo, sino únicamente de soporte vital o cuidados paliativos”, añade el doctor. Preguntado sobre el motivo concreto de la muerte, en los casos de rabia a pesar de ser una infección grave lo que suele acabar con sepsis, con este virus neurotrópico “el desenlace suele ser un fallo cardiorrespiratorio”, ya que “el cerebro deja de enviar las órdenes básicas para respirar o mantener el corazón latiendo. Es una forma de muerte neurológica, muy dramática y devastadora”.
La mujer del fallecido es el único contacto de riesgo en España, y actualmente se encuentra bien, a la que ya se ha administrado la vacuna antirrábica y la dosis de inmunoglobulina
En muy raras ocasiones ha habido supervivientes de la rabia. Según explica el microbiólogo, que también es médico de familia, “el único intento que se ha hecho con cierto eco mediático fue el ‘Protocolo de Milwaukee’, que combinaba coma inducido y antivirales, pero sus resultados no han sido reproducibles con éxito, y hoy no se considera una opción válida”.
A raíz de conocerse la noticia, los expertos han vuelto a insistir en la importancia de la vacunación antes de viajar a zonas endémicas de patógenos erradicados en nuestro país y, también, en el caso de la rabia, el Dr. Linares recalca la prevención. “Limpieza inmediata de la herida, vacunación antirrábica y, si corresponde, inmunoglobulina. Esa es la única ventana real de intervención”.
Este mismo miércoles también se confirmó un caso de rabia, en esta ocasión, en un perro en Melilla.









