Redacción
Un artículo recientemente publicado en la revista Emerging Infectious Diseases, del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), ha confirmado el primer caso de malaria nosocomial en Europa occidental documentado mediante análisis genómico, concretamente en Sevilla. El contagio tuvo lugar en el Hospital Universitario Virgen del Rocío y lo provocó una transmisión indirecta entre dos pacientes, sin contacto personal ni antecedentes compartidos. La transmisión se dio a través de una funda de plomo reutilizable utilizada en pruebas diagnósticas de medicina nuclear.
El paciente afectado, un varón español sin historial de viajes internacionales ni factores de riesgo conocidos, ingresó en diciembre de 2022 con fiebre alta, malestar general y escalofríos. El diagnóstico posterior confirmó malaria por Plasmodium falciparum, una forma grave de la enfermedad que en España es casi exclusivamente importada por viajeros procedentes de áreas endémicas. Ante la ausencia de antecedentes compatibles, el hospital activó una investigación epidemiológica en colaboración con el Instituto de Salud Carlos III.
Ante la ausencia de antecedentes compatibles, el hospital activó una investigación epidemiológica
Gracias al análisis genómico del parásito, se logró identificar que el patógeno era prácticamente idéntico (99,99 %) al de otra paciente a la que se atendió en el mismo hospital semanas antes, una mujer procedente de Guinea Ecuatorial ingresada por malaria grave. Este hallazgo llevó a examinar posibles escenarios de transmisión hospitalaria.
Ambos pacientes se sometieron a una gammagrafía tiroidea en el Servicio de Medicina Nuclear, con 47 días de diferencia. Aunque se utilizaron jeringas desechables en ambos casos, se descubrió que se empleó la misma funda de plomo protectora para el blindaje de la jeringa radiactiva, un componente que no es estéril y que no se sometió a una desinfección eficaz entre usos.
Los investigadores concluyen que la contaminación de esta funda con sangre infectada habría sido suficiente para permitir el contagio del segundo paciente, a través de una exposición indirecta durante la manipulación del dispositivo. Este modo de transmisión, si bien extremadamente infrecuente, se ha descrito en contextos quirúrgicos o mediante agujas compartidas, pero nunca antes en pruebas diagnósticas rutinarias realizadas bajo estándares hospitalarios occidentales.
La contaminación de la funda con sangre infectada habría permitido el contagio del segundo paciente
El artículo subraya que este incidente revela una vulnerabilidad inesperada en los protocolos de bioseguridad hospitalaria, especialmente en servicios que manipulan fluidos o dispositivos potencialmente contaminables. Aunque la malaria no se transmite por vía aérea ni por contacto casual, el contacto con restos microscópicos de sangre infectada a través de un objeto mal desinfectado puede ser suficiente para provocar la infección si se dan condiciones favorables.
Según el informe, la funda de plomo utilizada no es esterilizable en autoclave, y su desinfección depende del uso de agentes virucidas, bactericidas y esporicidas. En este caso, la limpieza rutinaria aplicada no fue suficiente para eliminar por completo los restos biológicos, lo que permitió la supervivencia del parásito. Los autores recuerdan que Plasmodium falciparum puede resistir condiciones ambientales durante un tiempo limitado, algo decisivo en este contagio diferido.
Tras confirmarse el caso, el Hospital Universitario Virgen del Rocío procedió a actualizar sus protocolos internos en el Servicio de Medicina Nuclear, reforzando los procedimientos de limpieza y el uso de materiales de protección. Además, la Junta de Andalucía ha iniciado una revisión de los procedimientos aplicados en otros centros hospitalarios de la comunidad autónoma, con el objetivo de extender las medidas correctivas e incorporar garantías adicionales de bioseguridad en servicios que emplean dispositivos reutilizables.
El caso muestra que la transmisión de patógenos graves puede ocurrir incluso en entornos con alta vigilancia
Este caso, además, pone sobre la mesa el debate sobre la reutilización de ciertos materiales en procedimientos diagnósticos, como fundas de protección para radiofármacos, que no están diseñadas para ser estériles pero pueden entrar en contacto accidental con fluidos biológicos. Las recomendaciones resultantes instan a reforzar los protocolos de limpieza, revisar las prácticas clínicas rutinarias y considerar alternativas desechables si existen.
España, donde la malaria no es endémica desde hace décadas, ha registrado este episodio como una excepción clínica y epidemiológica, pero su documentación marca un precedente que podría influir en futuras directrices de bioseguridad en Europa.
El estudio completo está disponible en la edición de junio de Emerging Infectious Diseases y está firmado por un equipo multidisciplinar del hospital sevillano, el Instituto de Salud Carlos III y los CDC.











