La publicación de las transferencias de valor con los profesionales, un cambio estructural en la industria farmacéutica y su transparencia

Farmaindustria celebra la jornada Cómo contribuye el Sistema de Autorregulación de la Industria Farmacéutica a la sociedad, que destaca la importancia del Código de Buenas Prácticas del sector puesto en marcha en 2002

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P.M.S
La publicación de las transferencias de valor ha sido uno de los elementos más transformadores del Código de Buenas Prácticas, marcando un antes y un después en la relación entre la industria farmacéutica y los profesionales sanitarios. La decisión de publicar el 100% de estas transferencias en España posiciona al país como un referente internacional en transparencia y rendición de cuentas. Este proceso ha exigido a las compañías una gestión más precisa de la información, una trazabilidad rigurosa y el desarrollo de herramientas digitales que permitan reportar de forma clara y accesible. Así se ha señalado durante la jornada Cómo contribuye el Sistema de Autorregulación de la Industria Farmacéutica a la sociedad, organizada por Farmaindustria, en el marco de la celebración de la primera edición de la Semana del Código de Buenas Prácticas de la Industria Farmacéutica.

El evento ha reunido a representantes de administraciones autonómicas, profesionales sanitarios, pacientes e industria farmacéutica para analizar el impacto del sistema de autorregulación en las compañías farmacéuticas y los agentes que se relacionan con ellas, así como su evolución en las últimas dos décadas. «El compromiso de las compañías farmacéuticas con la sociedad no solo se materializa con la investigación, también con los medicamentos innovadores y la decidida apuesta del sector por la regulación y las buenas prácticas, con criterios y normas de conducta para garantizar la confianza y credibilidad», ha comentado Fina Lladós, presidenta de Farmaindustria.

La presidenta de Farmaindustria, Fina Lladós, ha subrayado que el valor del sistema no radica solo en su existencia, sino en su capacidad real de generar confianza y transformar comportamientos

En este sentido, ha subrayado la figura de José Zamarriego, actual director de la Unidad de Supervisión Deontológica de Farmaindustria, al que ha calificado como «el alma de un sistema», que se basa en seis principios: confianza, integridad, respeto, legalidad, prevención y transparencia. «Soy una convencida de la necesidad de tener un sistema de autorregulación riguroso, actualizado, preventivo y transparente que genere confianza y credibilidad en la industria ante la sociedad. Para ello, es fundamental la colaboración directa con las autoridades sanitarias competentes», ha resaltado.

Por otro lado, ha mencionado la importancia del examen de certificación del Código de Buenas Prácticas de la industria farmacéutica, «una prueba pionera en la Unión Europea que busca avalar el conocimiento del sistema de autorregulación del sector entre los profesionales que tienen relación con la industria». Finalmente, la presidenta de Farmaindustria ha mostrado la disposición de la industria para seguir mejorando el sistema de autorregulación, destacando que esta norma debe evolucionar con las expectativas sociales y los avances tecnológicos. «El verdadero valor de un código de autorregulación no se mide por su existencia formal, sino por su capacidad real de transformar comportamientos, generar confianza y contribuir al bien común», ha expuesto.

Por su parte, Laura Gutiérrez Barreno, viceconsejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid y directora general del Servicio Madrileño de Salud, ha subrayado que, desde su puesta en marcha en 2002, el Código de Buenas Prácticas de la Industria Farmacéutica ha sido un referente ético. «En el contexto actual, los códigos de autorregulación son más importantes que nunca para asegurar que las acciones se desarrollen bajo principios éticos y de responsabilidad y es importante que sean capaces de evolucionar con las expectativas sociales y los avances tecnológicos», ha indicado.

Confianza, integridad, respeto, legalidad, prevención y transparencia son los pilares principales del Código de Buenas Prácticas

Impacto del sistema de autorregulación en las compañías farmacéuticas 20 años después

Durante la jornada ha tenido lugar la mesa redonda Cómo ha impactado el sistema de autorregulación en las compañías farmacéuticas: 20 años de evolución, moderada por Javier Urzay, subdirector general de Farmaindustria. Felipe Pastrana, director general de AbbVie, ha destacado el valor del Código de Buenas Prácticas como un marco de confianza compartido, que permite a todas las compañías del sector actuar de manera coherente, ética y responsable. Además, ha explicado que en AbbVie cuentan con un código interno de conducta totalmente alineado con el de Farmaindustria, lo que ha reforzado los procesos de transparencia y gobernanza.

Por su parte, Manuel Zafra, director general de Merck, ha resaltado la importancia de la formación continua, especialmente en materia de integridad, y la necesidad de liderar con el ejemplo desde los niveles directivos. Además, ha mencionado el programa de embajadores de compliance de la empresa, compuesto por empleados formados específicamente para actuar como referentes éticos dentro de la organización. También ha subrayado que la transparencia ha fortalecido la autorregulación y minimizado interpretaciones ambiguas del marco normativo.

El Código de Buenas Prácticas ha evolucionado desde 2002 como un referente ético que ha transformado las compañías desde dentro, profesionalizando sus procesos y cultura organizacional

Inmaculada Gil, directora general de Daiichi Sankyo, ha valorado el Código de Buenas Prácticas como un nexo común que une a toda la industria bajo estándares compartidos de integridad y responsabilidad. Asimismo, ha expuesto que Daiichi Sankyo ha implementado un plan de formación en compliance respaldado por el comité de dirección, que busca no solo cumplir con la normativa, sino crear una verdadera cultura de cumplimiento y ética profesional.

Los ponentes han coincidido en que el sistema de autorregulación ha transformado profundamente al sector, y lo ha hecho de manera positiva en tres ejes fundamentales: estructurar profesionalmente las relaciones con los profesionales sanitarios y asociaciones de pacientes; contribuir a que la industria farmacéutica gane legitimidad y credibilidad; e impulsar una profunda transformación cultural interna en las empresas, asentada en la ética.

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