Redacción
El Hospital Universitario Rey Juan Carlos ha puesto el foco sobre cáncer de vejiga y próstata en una jornada en la que se destacó que el conocimiento del factor hereditario está transformando el diagnóstico y tratamiento del segundo. Esta formación, en la que participaron especialistas de diversas áreas, sirvió para profundizar en los conocimientos sobre las pruebas genómicas en línea germinal como una herramienta clave para personalizar la terapia y detectar mutaciones agresivas en fases tempranas.
Para la Dra. Helena Gimbernart Díaz, especialista del Servicio de Urología del hospital mostoleño y una de las ponentes de este encuentro, “el componente genético es crucial para el diagnóstico precoz y la personalización del tratamiento, además de abrir nuevas posibilidades de cribado para pacientes y sus familiares”. De tal forma que este test, más allá de detectar las mutaciones, permite redefinir decisiones clave sobre el tratamiento, como la necesidad de vigilancia activa.
Así, un resultado positivo en determinados casos puede evitar este enfoque en tumores que, según criterios tradicionales, serían aptos para ella. “A futuro, estos estudios genéticos deberían ser herramientas comunes en la toma de decisiones clínicas, porque pueden llegar a salvar vidas”, ha sentenciado la Dra. Gimbernart durante la jornada ‘Cáncer de vejiga y cáncer de próstata metastásico: Tendiendo puentes’.
El trabajo multidisciplinar permitirá obtener una decisión terapéutica adecuada en cáncer de próstata, afirmaron los expertos de la jornada organizada por el Hospital Rey Juan Carlos
En paralelo, identificar mutaciones en familiares sanos permite establecer estrategias de seguimiento personalizado, lo que mejora la detección precoz y aumenta las probabilidades de éxito en el tratamiento. Pero para que se materialice y extienda, existen aún retos como la gestión de recursos y la correcta integración en todos los niveles asistenciales.
También, potenciar el trabajo multidisciplinar que permitirá obtener una decisión terapéutica adecuada. De tal manera que, a futuro, el cáncer de próstata contará con modelos más preventivos, precisos y personalizados, donde el factor genético juega un papel clave. En este sentido, la integración de los avances genéticos y la medicina personalizada está abriendo nuevas fronteras en la oncología, mejorando tanto el tratamiento como la prevención.
Un enfoque menos invasivo para el cáncer de vejiga
Por otro lado, la jornada celebrada en el hospital integrado en la red pública madrileña se detuvo también en el cáncer de vejiga musculoinfiltrante. En la actualidad, el tratamiento estándar es la quimioterapia neoadyuvante (si el paciente puede recibirla), seguido de cistectomía radical.
No obstante, últimamente está tomando más relevancia otra opción terapéutica que pretende preservar la vejiga (evitando la cistectomía), que es el tratamiento trimodal con resección transuretral máxima, seguido de quimioradioterapia con intención radical.
“La clave”, ha detallado la Dra. Pilar Samper Ots, jefa del Servicio de Oncología Radioterápica del Rey Juan Carlos y organizadora de la jornada, “es seleccionar a los pacientes que se beneficiarán del tratamiento conservador, lo que no solo mejora su calidad de vida, sino que también es más eficiente desde el punto de vista sanitario”.
Asimismo, la mesa repasó las indicaciones del tratamiento trimodal, las contraindicaciones, los efectos secundarios de la cistectomía y del tratamiento conservador, la calidad de vida de los pacientes, la participación del paciente en la toma de decisiones.
Y, por último, los expertos coincidieron en que todos los pacientes oncológicos deben ser valorados al diagnóstico en un comité multidisciplinar para decidir el tratamiento más adecuado teniendo en cuenta la opinión de cada especialidad implicada en el diagnóstico y tratamiento de ese tipo de tumor.







