Un instituto del NHS británico desaconseja financiar públicamente dos tratamientos frente al alzhéimer porque los beneficios “son muy pequeños”

Según este organismo independiente vinculado al NHS, los beneficios “son aún muy pequeños” como para justificar un coste adicional de estas terapias

Redacción
El National Instituto for Health and Care Excellence (NICE), vinculado al National Health System (NHS) del Reino Unido, ha emitido recientemente un dictamen en el que desaconseja que la sanidad pública británica financie dos tratamientos contra la enfermedad de Alzheimer debido a que los beneficios que presentaría su cobertura “son aún muy pequeños” como para justificar un coste adicional del NHS.

Durante una reunión de un comité de evaluación del NICE celebrada en mayo, se puso sobre la mesa la posibilidad de que el sistema de salud del Reino Unido incluyese en su cartera de servicios dos terapias frente a esta enfermedad neurodegenerativa. El resultado es que, tras todas las pruebas presentadas, se concluyó que “sin demostrar la prestación suficiente por su elevado coste, incluido el coste de administrar” donanemab y lecanemab.

De tal forma que los miembros del comité afirman en la guía publicada que “no se puede recomendar ningún medicamento para tratar el deterioro cognitivo leve o la demencia leve causada por la enfermedad de Alzheimer” en la actualidad porque “no son una buena relación calidad-precio”.

La directora de evaluación de medicamentos del NICE: “Hemos hecho todo lo posible para tratar de lograr un resultado positivo en nuestras evaluaciones de estos tratamientos”

Si bien la evidencia clínica arroja datos esperanzadores, como que estos tratamientos consiguen retrasar la progresión del alzhéimer leve a moderado entre 4 y 6 meses, el precio de compra y administración del medicamento “sigue siendo alto” en comparación con los beneficios que se obtienen.

“Hemos hecho todo lo posible para tratar de lograr un resultado positivo en nuestras evaluaciones de estos tratamientos, incluyendo proporcionar una oportunidad adicional para que se presenten nuevas pruebas”, ha explicado Helen Knight, directora de evaluación de medicamentos de NICE.

Así, el comité razona su postura en dicho informe: “Para nosotros poder aprobar un medicamento para su uso en el NHS no sólo debe representar un paso adelante en el tratamiento, sino que también debe representar un buen uso de los recursos del NHS y el dinero de los contribuyentes. Estos tratamientos no hacen eso”.

Además, los recursos “sustanciales” que el NHS necesitaría para financiar estas terapias para la enfermedad de Alzheimer podrían hacer peligrar “otros tratamientos y servicios esenciales que ofrecen beneficios significativos a los pacientes”. Aunque sí se puso sobre la balanza que cualquier desaceleración de la progresión de la enfermedad “sería significativa” para las personas con deterioro cognitivo leve o demencia leve causada por alzhéimer, y también para sus cuidadores, en términos de tener “más tiempo para socializar, conducir y ser independiente” (con lo que necesitarían menos ayuda a diario de sus familiares o cuidadores), este argumento no preponderó respecto a la coste-efectividad, ha agregado Knight.

Asimismo, el NICE ha informado que las partes interesadas, incluidas las empresas y los grupos de pacientes, disponen hasta este 3 de julio para presentar sus recursos contra el proyecto final de recomendaciones.

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