Redacción
España se verá sumida en una ola de calor desde este sábado 28 de junio hasta el martes 1 de julio, según ha advertido la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Ante este escenario, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) ha subrayado la importancia de tomar medidas preventivas para mitigar los efectos de este fenómeno, destacando la necesidad de conocer los grupos vulnerables y su manejo desde la atención primaria.
Aunque las recomendaciones para combatir el calor son ampliamente conocidas, es esencial recordar los efectos negativos que pueden ocasionar los golpes de calor. Estos pueden ser prevenidos si se adoptan las medidas adecuadas, y algunos tratamientos médicos, en caso de ser modificados, pueden ayudar a evitar complicaciones de salud. Además, la semFYC ha puesto énfasis en la relevancia de un seguimiento domiciliario para las personas más vulnerables durante estos episodios extremos de calor.
La semFYC incide en el seguimiento domiciliario para las personas más vulnerables durante estos episodios extremos de calor
Entre los síntomas más frecuentes de un golpe de calor se encuentran los dolores de cabeza, la fatiga y la deshidratación. Aunque estos signos pueden asociarse a diversas patologías, en el contexto de las altas temperaturas previstas deben considerarse como posibles indicios de un golpe de calor. Por tanto, la rápida identificación de estos síntomas puede marcar la diferencia entre una atención temprana y un problema grave de salud.
Recomendaciones clave
Para prevenir los efectos del calor extremo, es fundamental seguir una serie de recomendaciones en cuanto a cuidados básicos de salud pública. La hidratación constante es clave, por lo que se debe beber agua con regularidad, incluso sin sentir sed, y evitar sustancias como el alcohol que favorecen la deshidratación. Es igualmente esencial evitar la exposición directa al sol, especialmente durante las horas de mayor radiación solar, entre las 12:00 y las 18:00 horas, cuando las temperaturas superan los 28 grados. La ropa debe ser ligera y de colores claros, para favorecer la transpiración y reducir el impacto del calor. En el caso de realizar actividades físicas o trabajos al aire libre, es fundamental hacer pausas frecuentes en lugares frescos para evitar el agotamiento. Además, se recomienda evitar hacer deporte durante las horas de máximo calor, especialmente al mediodía.
Asimismo, han recordado que el cuidado de los grupos más vulnerables durante este período es una prioridad. Niños pequeños, mujeres embarazadas, personas mayores de 65 años, especialmente aquellas con movilidad reducida, y aquellos que padecen enfermedades crónicas como diabetes, enfermedades cardiovasculares o respiratorias, requieren atención especial. Además, los efectos del calor pueden verse potenciados por ciertos fármacos, por lo que es importante consultar al médico sobre posibles interacciones o riesgos que se relacionen con la medicación que se esté tomando.
La prevención es esencial para que la ola de calor no se traduzca en un riesgo para la salud, pues España se sitúa entre los países con más muertes por calor. Solo en 2023, 8.352 personas (5.180 mujeres y 3.165 hombres) fallecieron en España por causas atribuibles al calor. Así, la sociedad ha recordado que la clave está en actuar con previsión, tomar las medidas adecuadas y estar atentos a las señales de alerta.











