Evaluar por competencias, cuidar la salud mental y valorar a los tutores: las claves para transformar el sistema MIR

La OMC presenta su documento con el objetivo de repensar la formación de los especialistas, incidiendo en la necesidad de reformar la legislación actual

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Paula Baena
Evaluar a los residentes por competencias, reforzar su salud mental, regular las guardias y revalorizar el papel de los tutores. Estas son algunas de las reformas estructurales que plantea el libro La Formación Médica Especializada en España. Retos presentes y futuros, presentado este martes por la Organización Médica Colegial (OMC) como una propuesta para transformar el sistema MIR desde la base.

La obra, elaborada durante más de tres años por una veintena de autores y coordinada por la Vocalía Nacional de Médicos Jóvenes, analiza los fallos estructurales del modelo actual y propone reformas concretas en los ámbitos jurídico, organizativo y formativo. Entre ellas: sustituir el enfoque cronológico por un modelo basado en la adquisición real de competencias; implementar medidas para proteger la salud mental de los MIR, que trabajan de forma habitual por encima del límite legal de horas; y dotar a los tutores de tiempo protegido, reconocimiento económico y formación específica.

El libro dedica un análisis específico a la estructura de las guardias médicas, a las que califica como “uno de los puntos críticos del sistema MIR”. Lejos de ser un complemento formativo, las guardias se han convertido en el principal sustento asistencial de muchos servicios, y en un factor de sobrecarga sostenido para los residentes.

Los profesionales demandan límites claros respecto a las guardias por real decreto y regular su impacto en jornada, descanso y retribución

Actualmente, no existe una definición legal única sobre qué es una guardia, ni cuántas deben realizarse como máximo. «Puede durar 12, 17 o 24 horas, dependiendo del hospital o del servicio, y eso genera un marco de inseguridad jurídica y organizativa», ha señalado el Dr. Domingo Sánchez, vocal nacional de médicos jóvenes y uno de los coordinadores de la obra, durante la presentación. La propuesta recogida en el libro plantea establecer límites claros por real decreto y regular su impacto en jornada, descanso y retribución.

Según los datos presentados, el 80% de los residentes supera la jornada máxima establecida por la normativa europea (48 horas semanales) y una parte significativa no descansa tras las guardias de 24 horas, lo que vulnera los derechos laborales básicos. «Si decimos que las guardias son ‘formativas’, entonces deben contar con supervisión, objetivos claros y protección. Si son ‘asistenciales’, deben compensarse y limitarse como cualquier turno laboral», ha reclamado el Dr. Álvaro Cerame, psiquiatra y presidente de la European Junior Doctors.

Muchos residentes ven en las guardias su única vía para alcanzar un salario digno

La situación tiene también consecuencias económicas: muchos residentes ven en las guardias su única vía para alcanzar un salario digno. Esto, unido al bajo sueldo base y al alto coste de vida en ciudades como Madrid o Barcelona, convierte las guardias en una obligación económica más que en una opción formativa.

El texto propone reducir progresivamente el número de guardias obligatorias, establecer un máximo mensual en línea con los estándares europeos (no más de 3-4 al mes), garantizar el descanso post-guardia y regular la jornada complementaria como figura legal distinta, no como un vacío normativo. También se pide incluir la conciliación personal y la salud mental como factores de planificación.

Tutores: la pieza irreconocida que sostiene el sistema

Los ponentes han incidido en que la formación de un residente no se entiende sin la figura del tutor clínico. Es el responsable de guiar, evaluar y acompañar a los médicos en formación durante su recorrido profesional. Sin embargo, el libro denuncia que el sistema sigue tratándolo como un rol voluntarista, sostenido por la vocación pero desprovisto de respaldo legal y material.

«El tutor actúa como notario de la formación, pero no dispone ni de tiempo ni de recursos para ejercer como tal», ha afirmado el Dr. Tomás Cobo, presidente de la OMC. El texto identifica este punto como una de las mayores contradicciones del sistema actual: se exige una labor pedagógica y supervisora clave, pero no se contempla en la planificación de jornada, ni se remunera de forma específica. La situación genera una desafección creciente entre los especialistas con más experiencia, muchos de los cuales rechazan asumir esta responsabilidad ante la falta de apoyo institucional.

Ana Pastor, exministra de Sanidad, ha reconocido que «el ordenamiento jurídico actual no recoge de forma adecuada el rol del tutor, ni su función ni sus derechos», y ha incidido en la necesidad de revisar el Real Decreto 183/2008 y el Estatuto Marco del personal sanitario. «No se puede seguir aplicando de forma desigual en cada comunidad, ni dejando en el aire algo tan esencial como la formación», ha señalado.

Las auditorías docentes se reanudarán en septiembre y escucharán directamente a los tutures

Desde el Ministerio, la subdirectora general de Ordenación Profesional, Tania Cedeño, ha confirmado que se está trabajando en la creación de un diploma de acreditación docente, pero ha reconocido que aún queda mucho por hacer. Asimismo también ha subrayado que las auditorías docentes, que se reanudarán en septiembre, escucharán directamente a los tutores, «porque sin ellos no hay residentes».

El libro propone integrar formalmente la función tutorial en la estructura laboral del personal facultativo, con carga docente reconocida, límites definidos y retribución complementaria. Además, alerta del riesgo de deserción del colectivo sénior con experiencia docente acumulada, y aboga por un plan específico para incorporar a médicos jubilados con vocación formativa en las unidades docentes.

Competencias frente a cronología

El proyecto apuesta por dejar atrás un sistema que mide el progreso del residente en años y propone un modelo que evalúe lo que realmente importa: las competencias. «La formación no puede medirse solo en tiempo. Lo que hay que valorar es si el residente ha adquirido lo que necesita para ejercer con seguridad y calidad», ha defendido el Dr. Domingo Sánchez.

Por otra parte, el libro también alerta sobre el deterioro de la salud mental entre los residentes. Jornadas que superan las 55 horas semanales, falta de descanso tras guardias de 24 horas y presión asistencial son la norma en muchos hospitales. El Dr. Álvaro Cerame ha sido claro: «A partir de cierto nivel de saturación, dejamos de aprender».

Los MIR, al borde del colapso

Esta situación, según denuncia la OMC, está empujando a muchos MIR al agotamiento y al consumo de psicofármacos. Como recogía iSanidad, el uso de benzodiacepinas entre los médicos está en aumento, con casos de automedicación ante la falta de soporte institucional. El Dr. Juan Pablo Carrasco, psiquiatra y representante de España en la EJD, ha pedido «incorporar la prevención emocional a la estructura formativa, no como un añadido, sino como una condición indispensable».

El libro también denuncia las dificultades para conciliar la vida profesional con la personal, una demanda especialmente presente entre las médicas. Se aboga por incorporar indicadores de equidad de género y establecer auditorías homogéneas que eliminen las disparidades entre territorios. «La vocación no lo aguanta todo», ha advertido el Dr. Sánchez.

El libro se ha entregado a representantes del Ministerio de Sanidad y a parlamentarios de varios grupos, con el objetivo de que estas propuestas no se queden en papel. Como han recordado varios ponentes, el diagnóstico está hecho. Ahora, hace falta voluntad política para pasar a la acción.

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