Redacción
El Senado de Estados Unidos aprobó el pasado 1 de julio la ley impulsada por el presidente Donald Trump, conocida como la One Big Beautiful Bill Act, un amplio paquete fiscal que, según estimaciones de la Oficina Presupuestaria del Congreso (Congressional Budget Office, CBO), podría dejar sin cobertura médica a 10,9 millones de personas para el año 2034.
La ley se aprobó con una votación ajustada de 51 a 50, con el voto de desempate emitido por el vicepresidente J.D. Vance. El texto contempla una reducción de impuestos de 3,75 billones de dólares, dirigida principalmente a grandes corporaciones y contribuyentes con ingresos altos. No obstante, el ahorro fiscal se financiará en parte con recortes significativos en programas de salud pública y asistencia social, lo que ha generado críticas generalizadas desde el sector sanitario.
El impacto más severo recaerá sobre Medicaid, programa que perdería la cobertura de 7,8 millones de beneficiarios
Según el análisis de la CBO, el impacto más severo recaerá sobre Medicaid, programa que perdería la cobertura de 7,8 millones de beneficiarios debido a la disminución de fondos federales. Esta medida obligaría a los estados a restringir el acceso o reducir servicios, afectando directamente a pacientes en situación de vulnerabilidad clínica o socioeconómica.
Además, se contemplan modificaciones en la Ley de Cuidado Asequible (Affordable Care Act, ACA) que dejarían sin seguro médico a otros 1,3 millones de personas, como consecuencia de la reducción de subsidios y el endurecimiento de los requisitos de elegibilidad para acceder a planes subvencionados.
El proyecto también prevé la eliminación de la cobertura médica financiada por los estados para personas sin estatus migratorio regular, lo que afectaría a 1,4 millones de migrantes, actualmente atendidos mediante fondos públicos locales.
La ley implicaría un recorte total del gasto federal en salud y servicios sociales de 1,3 billones de dólares
La ley implicaría un recorte total del gasto federal en salud y servicios sociales de 1,3 billones de dólares. A pesar de ello, la CBO proyecta un aumento del déficit fiscal cercano a 3,3 billones en la próxima década, debido al desequilibrio entre ingresos fiscales reducidos y gasto estructural.
Desde la administración Trump se argumenta que estas medidas incentivarán la inversión y el crecimiento económico. Sin embargo, profesionales sanitarios, asociaciones médicas y expertos en salud pública han alertado sobre el impacto sistémico negativo: mayor presión sobre los servicios de urgencias, retrasos diagnósticos, descompensación de enfermedades crónicas y un posible aumento de la mortalidad evitable.
Aunque la ley ya ha superado el trámite en el Senado, aún debe ser ratificada por la Cámara de Representantes. Si se aprueba sin enmiendas, podría entrar en vigor de forma inmediata tras la firma del presidente. Mientras tanto, los sistemas sanitarios estatales comienzan a prepararse para un escenario asistencial restrictivo, que exigirá medidas de contención clínica, reorganización de recursos y nuevos criterios de priorización.










