Juan León García
“Creemos importante deshacer el ‘discurso del miedo’ y el paternalismo que habitualmente ejercemos muchos profesionales sanitarios cuando abordamos consultas relativas a la sexualidad”, coinciden las Dras. Estíbaliz Alonso Saratxaga; Ana Paz Cinos Juanes; Marta Fernández Blanco; Rosa María Irureta Campos; Nerea Ana Vallejo Hormaechea y Andrea Zaldua García, especialistas en medicina familiar y comunitaria de los OSI Bilbao-Basurto y Barrualde-Galdakao, e integrantes del Grupo de Trabajo de Enfermedades Infecciosas de Osatzen, sociedad federada de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc).
Esta faceta de la vida, que cada persona vive “de una forma particular y única”, requiere de un conocimiento más profundo de los profesionales tanto para identificar e informar de los riesgos asociados a las prácticas sexuales y huir de prejuicios o estigmatizaciones, un comportamiento “poco productivo” para reducir la incidencia de las ITS. Así, las profesionales desgranan en un documento como parte del APDay 2025 las prácticas clínicas más adecuadas para abordar un grupo de enfermedades cuyos casos han aumentado exponencialmente en los últimos años.
“Tras muchas reflexiones y debates en nuestro grupo de trabajo, creemos que tratar este tema con los pacientes como adultos conscientes de las consecuencias de sus actos y acompañar en la minimización de los potenciales riesgos para la salud (como hacemos con el tabaco o el alcohol, por ejemplo) es la forma más adecuada de influir en la salud sexual de nuestros pacientes de una forma efectiva”, concluyen.
“Muchas veces no llegamos al diagnóstico de las ITS por el simple hecho de que no las tenemos integradas en nuestro proceso diagnóstico diario”
¿Cómo se debe preparar la MFyC ante el alarmante aumento de los casos de ITS en España?
Es muy difícil dar una respuesta corta y adecuada a esta pregunta. En primer lugar, incluyendo las ITS en nuestros diagnósticos diferenciales habituales. Muchas veces no llegamos al diagnóstico por el simple hecho de que no las tenemos integradas en nuestro proceso diagnóstico del día a día. Simplemente pensando en ellas como posible causa de los problemas de salud que llenan nuestras consultas ayudaremos a realizar un diagnóstico lo más precoz posible. Con ello, podremos cortar la cadena de transmisión y prevenir tanto nuevos casos como potenciales consecuencias negativas en la salud de las personas.
En segundo lugar, integrando las actividades preventivas relativas a la sexualidad de las personas en nuestra actividad diaria. Del mismo modo que habitualmente preguntamos por el consumo de tabaco o la actividad física, conocer las prácticas sexuales de cada paciente nos permitirá realizar una educación y consejo dirigidos. Así podremos poner en marcha las medidas preventivas más adecuadas para esa persona en ese momento de su vida.
Por último, dotando a los centros de salud de medios humanos y técnicos para abordar este problema de salud pública. Todas somos conscientes del mal momento por el que pasa nuestra especialidad debido a la sobrecarga asistencial y la falta de personal médico. A ello le añadimos la falta de recursos diagnósticos y terapéuticos en muchos centros. Es poco realista pensar que únicamente con el esfuerzo, la formación y la voluntad de las profesionales se puede abordar este tema. Necesitamos una apuesta real por la Atención Primaria desde las instituciones que nos permita desarrollar nuestro gran poder de influencia en la salud de la población. Sin él, ninguna de las medidas que hemos explicado previamente puede tener el impacto deseado.
“Del mismo modo que habitualmente preguntamos por el consumo de tabaco o la actividad física, conocer las prácticas sexuales de cada paciente nos permitirá realizar una educación y consejo dirigidos”
¿Cuáles son las complicaciones asociadas más comunes que pueden derivar de una ITS? ¿Cómo detectarlas?
Las consecuencias de las ITS en la salud de las personas son múltiples y potencialmente graves. De forma resumida, como ya explicamos en el capítulo, destacamos lo siguiente: el aumento de riesgo de contraer o transmitir el VIH y otras ITS en el caso del herpes genital, la gonorrea, la clamidia y las lesiones ulceradas genitales.
Al mismo tiempo, la implicación en la enfermedad inflamatoria pélvica y la infertilidad femenina de la clamidiasis y la gonorrea; el aumento de riesgo de aborto, parto prematuro, sepsis, mortalidad neonatal, conjuntivitis neonatal y malformaciones fetales en las mujeres embarazadas.
Entre otras potenciales consecuencias, hemos de tener en cuenta la implicación del VPH como causa de carcinoma de cérvix, de pene, ano-rectal y de cavidad orofaríngea; y, por último, el aumento de riesgo de cirrosis hepática y hepatocarcinoma asociado al virus de la hepatitis B, que en el año 2022 causó más de 1 millón de defunciones a nivel mundial.
Creemos que son motivos suficientes para intentar mejorar en el abordaje de estas infecciones.
Destacan la importancia de realizar una historia sexual completa para medir el riesgo individual de ITS. ¿Con qué herramientas cuentan para realizarla?
Como ya hemos comentado, es fundamental conocer las prácticas sexuales de nuestros pacientes para poder abordar un consejo preventivo dirigido. Habitualmente nos interesamos por el consumo de alcohol o los hábitos alimenticios de las personas, pero no integramos estas cuestiones en nuestro trabajo de prevención. Sabemos que las campañas y recomendaciones más “generalistas” no son suficientes (las cifras de incidencia de los últimos años lo evidencian de forma clara). Por eso es importante ir más allá y esforzarnos en realizar el consejo más individualizado posible.
“Las consecuencias de las ITS en la salud de las personas son múltiples y potencialmente graves”
Las herramientas con las que contamos son escasas. Aunque es algo que está mejorando en los últimos años gracias a los esfuerzos de algunas instituciones, la formación con la que contamos los profesionales en cuanto a las ITS está completamente desactualizada. Además de eso, nos sigue dando miedo y pudor preguntar por este tema. Es algo en lo que debemos mejorar tanto a nivel individual por parte de los profesionales como desde las instituciones, trabajando sobre la formación de los trabajadores sanitarios.
¿Cómo realizar un correcto abordaje en población especialmente expuesta, como los adolescentes? ¿Qué peso tiene aquí la educación sanitaria?
Esta pregunta también es compleja y creemos que hay personas mucho más formadas que nosotras para responderla, sobre todo en el ámbito educativo o de la psicología infanto-juvenil. Es evidente que la educación sexual sigue siendo insuficiente a día de hoy y que es algo a mejorar desde un punto de vista global (familiar, educativo, social, sanitario…).
Desde nuestro punto de vista, consideramos que normalizar conversaciones sobre sexualidad en las consultas durante la adolescencia puede ayudar a que vivan su sexualidad de la forma más saludable posible. Consideramos que las campañas desplegadas a favor del uso del preservativo han dejado de tener el impacto con el que contaron en el pasado. Existen muchas personas que hoy rechazan el uso del preservativo. Conocer los motivos del uso no habitual de los métodos barrera y educar sobre ello sin olvidar otras actividades preventivas disponibles desde edades tempranas puede ser determinante en el ámbito de las ITS.
Tampoco debemos olvidar que habitualmente las médicas de familia somos las personas de referencia en salud para nuestros pacientes y que nuestras palabras y planteamientos tienen gran calado, especialmente cuando existe una relación terapéutica prolongada y en personas tan vulnerables como un adolescente.
“La formación con la que contamos los profesionales en cuanto a las ITS está completamente desactualizada”
¿Qué tipo de pruebas realizar ante sospecha de ITS y cuándo iniciar el tratamiento?
Las pruebas diagnósticas a solicitar dependen tanto de la clínica como de las prácticas sexuales de cada persona, como explicamos detalladamente en nuestro capítulo de AP Day.
En cuanto al tratamiento, como norma general y siempre que sea posible, recomendamos esperar al resultado del estudio microbiológico para pautar un tratamiento dirigido. El objetivo es usar el antibiótico más adecuado para evitar la aparición de nuevas resistencias antimicrobianas.
Preocupa también el aumento de las resistencias antibióticas a gonococo. ¿A qué achacan este fenómeno y cómo revertirlo?
Efectivamente, el aumento reciente de la tasa de resistencia a macrólidos en nuestro medio por parte del gonococo es una de las principales preocupaciones en este ámbito. Como ya hemos comentado, recomendamos esperar al resultado para pautar tratamiento antibiótico dirigido en la medida de lo posible e intentar evitar el uso de macrólidos si el antibiograma nos lo permite.
Además, es importante proporcionar los medios técnicos necesarios a los profesionales. En muchos centros de salud aún no está disponible la ceftriaxona intramuscular (terapia de primera línea) y eso nos obliga a utilizar otras opciones, entre las cuales se incluye la azitromicina.
De nuevo nos gustaría recalcar la necesidad de realizar una apuesta institucional sólida en el ámbito de la atención primaria ya que, sin ella, intentar resolver este y otros problemas nos resulta muy complicado.
Conforme a la política de transparencia de la semFYC, APDay cuenta con el patrocinio no condicionado de: Adamed, Astellas, Boehringer Ingelheim, Daiichi-Sankyo, Esteve, GSK, MSD, Novo Nordisk, Organon, Pfizer, Salvat y Servier







