Cribados en cáncer de pulmón: «El sistema no sabe cuánto se ahorraría si los pacientes fuesen diagnosticados precozmente»

El Barómetro Escape sobre, impulsado por la Lung Ambition Alliance, refleja que dos tercios de la población desconocen en qué consiste el cribado en cáncer de pulmón

Nieves Sebastián Mongares
La supervivencia en cáncer de pulmón puede alcanzar el 80% si se detecta en fases iniciales. Sin embargo, el 70% de casos se detectan en etapas avanzadas, que es cuando la enfermedad empieza a presentar sintomatología. Por todo ello, los cribados en los grupos seleccionados cobran una gran importancia en términos de diagnóstico temprano y, por tanto, pueden jugar un papel clave para definir el pronóstico de la enfermedad. Pero, a pesar de su importancia, dos tercios de la población no saben en qué consiste el cribado de cáncer de pulmón. Estos datos se desprenden del Barómetro ESCAPE de percepción social sobre el Estigma del Cáncer de Pulmón en España, una encuesta que ha contado con más de 5.000 participantes impulsada por la Lung Ambition Alliance, una colaboración entre distintas entidades cuyo objetivo es duplicar la supervivencia de esta neoplasia en los próximos cinco años.

Y es que, el cáncer de pulmón es la primera causa de mortalidad por cáncer. Como ha expuesto Ana Peiró, directora médica de AstraZeneca, compañia  que forma parte de la Lung Ambition Alliance, durante la presentación del informe, “el cáncer de pulmón es una enfermedad devastadora, casi 23.000 pacientes fallecieron por esta causa el año pasado y se estima que este año habrá alrededor de 30.000 nuevos diagnósticos”. Teniendo en cuenta su alto impacto tanto a nivel directo de las personas que lo padecen, como a nivel socioeconómico y de estigma, los programas de cribado pueden contribuir a cambiar la historia natural de la enfermedad.

La percepción del cáncer de pulmón, en datos

El Dr. Luis Seijo, director del departamento de Neumología de la Clínica Universidad de Navarra y co-coordinador del proyecto Cassandra, ha abundado sobre la idea del desconocimiento que tiene la población general sobre el cribado de cáncer de pulmón. “Hay que trasladar cómo se realiza y sus posibles beneficios, ya que dos tercios de los encuestados no conocen que existe cribado en cáncer de pulmón y, por tanto, sólo una tercera parte entiende que es algo que podemos ofrecer a la sociedad y a las personas con factores de riesgo”, ha expuesto.

Respecto a qué grupos debería ofrecerse este screening, el 76,6% de los encuestados creen que debería ofrecerse a toda la población y el 83,7% están de acuerdo en que se financien estos programas por el Sistema Nacional de Salud como sucede con otros cribados.

Por otra parte, también existe desconocimiento sobre las herramientas que se usan para el cribado. Este se lleva a cabo mediante un TAC de baja dosis de radiación, lo que solo conocen el 5,7% de los encuestados; el 77,9% lo desconoce por completo, más del 6% cree que se realiza mediante una radiografía de tórax, y porcentajes más pequeños consideran que se hace por biopsias, análisis de sangre o resonancia magnética.

El Barómetro ESCAPE refleja que el 75% de los encuestado participaría en el cribado de cáncer de pulmón si fuese candidato

Uno de los datos positivos que arroja el barómetro es que el 75% de los encuestados manifiesta que participaría en el cribado si fuera candidato. “Esto es positivo, ya que la gente entiende su importancia y que la prevención secundaria puede salvar vidas”, ha valorado el Dr. Seijo.

Sobre el riesgo que conlleva el hábito tabáquico, Bernard Gaspar, presidente de la  Asociación Española de Afectados de Cáncer de Pulmón (AEACaP), ha señalado que aunque se pueda pensar que los jóvenes no tienen conocimiento de ello, se informan por redes sociales y, como refleja el barómetro, en el grupo entre 18 y 24 años, más del 80% de pacientes conocen que hay hábitos que contribuyen a la prevención. Además, la encuesta refleja que, incluyendo a todos los grupos participantes, por lo general la sociedad es consciente de los riesgos del tabaquismo, pero también de cómo puede influir la exposición a compuestos como el radón u otras sustancias en el desarrollo de la enfermedad, así como el papel de los hábitos saludables en términos de prevención.

En cuanto al estigma, el 61,7% afirma saber que el cáncer de pulmón entre fumadores es habitual, aunque nadie merece la enfermedad. No obstante, un 24,4% sí que piensa que, de algún modo, los fumadores merecen la enfermedad. Por otra parte, respecto a las causas por las que se fuma, el 68,3% considera que es porque son adictos, el 22,6% que lo hacen porque quieren, el 5,8% cree que están enfermos y el 3,3% les consideran “viciosos”.

El 61,7% de participantes conoce que el cáncer de pulmón entre fumadores es habitual, aunque no por ello merecen padecer la enfermedad

El Dr. Florentino Hernández Trancho, jefe de Servicio de Cirugía Torácica en el Hospital Clínico San Carlos, ha recordado que “el tabaquismo es un problema social, porque nadie nace con necesidad de fumar, pero es solucionable; además, respecto al cáncer de pulmón hay que remarcar que se puede tratar y con éxito, sobre todo si se detecta en las fases precoces”. El problema, ha recalcado el Dr. Hernández Trancho, es que “esta enfermedad al principio no da la cara, y cuando aparecen síntomas como la tos, falta de aire, pérdida de peso, sangre en el esputo y astenia o cansancio… es porque la enfermedad está avanzada”. Y, por este motivo, el especialista ha insistido en la importancia del cribado.

También, porque como ha subrayado, es una enfermedad con una gran magnitud, tanto por el número de diagnósticos como por la tasa de mortalidad. “Tenemos casi 30.000 nuevos casos al año y también cerca de 30.000 muertes anuales; esto lo podemos cambiar si detectamos precozmente”, ha aseverado. También, Gaspar se ha mostrado Tajante: “el sistema no sabe cuanto se ahorraría si los pacientes fuesen diagnosticados precozmente”. Aquí, se ha referido a que, además del impacto físico, el impacto emocional difiere si la enfermedad se diagnostica a tiempo y se puede cronificar o si se hace más tarde, con peor pronóstico.

Iniciación al hábito tabáquico

Los especialistas también han abordado las nuevas formas de tabaco y cómo estas pueden suponer una entrada al hábito, sobre todo en personas jóvenes. Sin embargo, la normativa sobre estos es más laxa al no haber evidencia suficiente que sustente restricciones al nivel de las del tabaco convencional. “Es preocupante, porque mientras que los jóvenes sí que tienen la percepción de riesgo de los cigarros convencionales, sólo un 40% sospecha que los vapeadores puedan ser tóxicos”, ha afirmado el Dr. Seijo.

Por su parte, Gaspar ha expuesto que “aunque no hay estudios científicos que avalen lo perjudicial de estas nuevas formas de tabaquismo, sabiendo que van a llegar, se deberían poner barreras”. “Con el tabaco, ha tenido que pasar tiempo para demostrar que esas sustancias son nocivas; ahora hay que ver el daño inflamatorio agudo y crónico que dejan en los pulmones estas nuevas formas de tabaquismo”, ha indicado el Dr. Hernández Trancho.

Y es que, como han expuesto los participantes, de la misma manera que sucede con los virus, estas nuevas formas de tabaquismo son “mutaciones” del hábito que hacen que sea resistente y permanezca entre la sociedad. Por ello, han coincidido en la importancia de atajar este problema, dado que la edad del inicio al hábito tabáquico ha descendido

 

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