VIH en 2024: 1,3 millones de nuevas infecciones y 630.000 muertes relacionadas

El número de nuevos contagios podría aumentar en 6 millones para 2030 y el de muertes en 4 millones entre 2025 y 2029 si EEUU corta sus ayudas a la prevención del VIH

Redacción
El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) registró 1,3 millones de nuevos casos y 630.000 fallecimientos producto de causas relacionadas con la enfermedad, según el informe anual sobre el sida que Onusida ha publicado este jueves. El dato de nuevas infecciones apenas varió con respecto a 2023, si bien es un 40% inferior a 2010; los fallecimientos se redujeron un 54% en 15 años, si bien el organismo internacional habla de una cifra “inaceptablemente alta”.

La región del planeta donde más han descendido los casos es el África subsahariana, que sin embargo aglutina la mitad de todas las personas que contrajeron el VIH y donde murieron 6 de cada 10 por causas relacionadas con la enfermedad, según apunta el informe ‘Sida, Crisis y el Poder de Transformar’, que se presenta antes de la Conferencia Científica sobre el SIDA IAS 2025 que tendrá lugar en Kigali, Ruanda, del 13 al 17 de julio de 2025.

De los 40,8 millones de personas con sida, en torno al 75% recibían terapia antirretroviral, mientras que el 73% habían suprimido la carga vírica, un gran avance en términos de salud pública, observa Onusida.

También se redujo el número anual de niños que adquieren el VIH a través de transmisión vertical a 120.000, lo que supone un descenso del 62% desde 2010 y la cifra más baja desde la década de 1980.

La prevención, gravemente afectada por los recortes

En conjunto, los programas de prevención de la transmisión vertical del VIH evitaron casi 4,4 millones de nuevas adquisiciones del VIH en niños entre 2000 y 2024. A pesar de ello, el informe también alerta sobre los recortes en la financiación de los programas de ayuda, especialmente los de Estados Unidos (EEUU), uno de los principales garantes económicos que ha reducido drásticamente su presupuesto al respecto.

El Plan de Emergencia del Presidente de los Estados Unidos para el Alivio del SIDA (Pepfar, por sus siglas en inglés) brindó servicios integrales de prevención del VIH a 2,3 millones de adolescentes y mujeres jóvenes en 2024 y permitió que 2,5 millones de personas utilizaran la profilaxis pre-exposición (PrEP). Sin embargo, muchos de estos programas ya se han visto interrumpidos por completo.

Si los recortes de financiación de programas de tratamiento y prevención del VIH por parte de EEUU continúan, Onusida estima las infecciones por el virus aumentarán en seis millones para 2030 y las muertes en cuatro millones entre 2025 y 2029.

“Esto no es solo un déficit de financiación, es una bomba de relojería”, ha aseverado la directora ejecutiva de Onusida, Winnie Byanyima. “Hemos visto desaparecer servicios de la noche a la mañana. El personal sanitario ha sido enviado a casa. Y las personas, especialmente los niños y las poblaciones clave, están siendo expulsadas de la atención médica”, ha detallado, en declaraciones recogidas por Europa Press.

Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Onusida: “Esto no es solo un déficit de financiación, es una bomba de relojería”

Incluso antes de que se produjeran las interrupciones a gran escala de los servicios, los datos muestran que, en 2024, 9,2 millones de personas que vivían con VIH aún no tenían acceso a servicios de tratamiento. Entre ellos, 620.000 niños de 0 a 14 años, lo que contribuyó a que se produjeran 75.000 muertes infantiles relacionadas en 2024.

En esta línea, el organismo internacional advierte que los servicios de prevención del VIH se han visto gravemente afectados por la pérdida de financiación. A principios de 2025, más del 60% de las organizaciones de VIH lideradas por mujeres encuestadas habían perdido financiación o se vieron obligadas a suspender sus servicios.

Mientras tanto, el aumento de leyes punitivas que penalizan las relaciones entre personas del mismo sexo, la identidad de género y el consumo de drogas está agravando la crisis, haciendo que los servicios para el VIH sean inaccesibles. Países como Uganda, Malí y Trinidad y Tobago han aumentado recientemente las sanciones legales, lo que aleja aún más a las poblaciones clave de la atención médica y aumenta drásticamente su riesgo de contraer el VIH.

Acción africana para alcanzar el 95-95-95

Frente a los recortes del principal sufragante de los programas de desarrollo (EEUU), Onusida celebra que muchos otros gobiernos han movido ficha para revertir esta situación y seguir protegiendo a su población. A diciembre de 2024, Botsuana, Esuatini, Lesoto, Namibia, Ruanda, Zambia y Zimbabue habían alcanzado los objetivos 95-95-95.

Además, países como Sudáfrica han aumentado su presupuesto sanitario en un 5,9% para los tres próximos años, incluyendo un aumento anual del 3,3% para los programas de VIH y tuberculosis. Así, el país ya financia el 77% de su respuesta al sida y pretende financiar el desarrollo de un sistema de información para pacientes, un sistema centralizado de dispensación y distribución de medicamentos crónicos y un sistema de vigilancia de las existencias de medicamentos en los centros.

Por otra parte, ONUSIDA destaca las nuevas herramientas disponibles y altamente efectivas para la prevención del VIH, como la PrEP inyectable de acción prolongada, el lenacapavir, que ha demostrado una eficacia casi completa en ensayos clínicos, aunque matiza que su asequibilidad y acceso siguen siendo desafíos clave.

“Juntos, aún podemos acabar con el sida”

Con todo, Onusida ha hecho un llamamiento urgente a todos los países para que busquen un consenso que ponga fin a la brecha de financiación, apoyen a los países que necesitan fortalecer sus servicios de prevención y tratamiento, y trabajen para eliminar las barreras legales y sociales y empoderar a las comunidades para liderar el camino a seguir.

A este respecto, ha aludido al consenso que mostraron los países durante la IV Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, celebrada en Sevilla, para dar paso a un nuevo acuerdo económico que pueda reforzar la respuesta mundial al VIH.

“En tiempos de crisis, el mundo debe optar por la transformación en lugar de la retirada. Juntos, aún podemos acabar con el sida como amenaza para la salud pública para 2030, si actuamos con urgencia, unidad y un compromiso inquebrantable”, ha concluido Byanyima.

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