Redacción
Un grupo de científicos de los Institutos de la Universidad de California en San Francisco y Gladstone (Estados Unidos) han identificado dos medicamentos contra el cáncer que podrían revertir los cambios que ocurren en el cerebro durante el alzhéimer, potencialmente retardando o incluso revirtiendo sus síntomas.
El estudio, publicado en la revista ‘Cell‘, ha estado liderado por la doctora Marina Sirota, directora interina del Instituto de Ciencias de la Salud Computacional Bakar de la UCSF, profesora de pediatría y por el doctor Yadong Huang, investigador principal y director del Centro para el Avance Traslacional en Gladstone, profesor de neurología y patología en la UCSF.
«La enfermedad de Alzheimer conlleva cambios complejos en el cerebro, lo que ha dificultado su estudio y tratamiento, pero nuestras herramientas computacionales abrieron la posibilidad de abordar esta complejidad directamente«, expone la doctora Marina Sirota, directora interina del Instituto de Ciencias de la Salud Computacional Bakar de la UCSF, profesora de pediatría y coautora principal del artículo.
«La enfermedad de Alzheimer conlleva cambios complejos en el cerebro, lo que ha dificultado su estudio y tratamiento, pero nuestras herramientas computacionales abrieron la posibilidad de abordar esta complejidad directamente»
Por su parte, el doctor Yadong Huang, investigador principal y director del Centro para el Avance Traslacional en Gladstone, profesor de neurología y patología en la UCSF y coautor principal del artículo: «El alzhéimer probablemente sea el resultado de numerosas alteraciones en muchos genes y proteínas que, en conjunto, alteran la salud cerebral«.
Inicialmente, los investigadores estudiaron como la enfermedad alteraba la expresión génica en células individuales del cerebro humano. Después, buscaron medicamentos que provocaban cambios opuestos o revertiesen los cambios en la expresión génica de las neuronas y de células gliales, que han sido dañadas o alteradas por la esta enfermedad. Los medicamentos seleccionados fueron letrozol e irinotecán, que se emplean para tratar el cáncer de colón y de pulmón respectivamente.
El siguiente paso de los investigadores fue analizar millones de historiales médicos electrónicos buscando demostrar que los pacientes que tomaban algunos de estos fármacos como parte de su tratamiento para otras afecciones tenían menos probabilidades de desarrollar alzhéimer. Tras probar en un modelo de ratón con alzhéimer la combinación de estos dos medicamentos contra el cáncer descubrieron que habían reducido su degeneración cerebral e incluso restauraron su capacidad de recordar.
Esta combinación de dos medicamentos probada en ratones con alzhéimer redujo su degeneración cerebral y restauraron su capacidad de recordar
Posteriormente, se recogieron datos públicos de tres estudios sobre el cerebro con alzhéimer que midieron la expresión génica unicelular en células cerebrales de donantes fallecidos con o sin alzhéimer. Los datos se emplearon para generar firmas de expresión génica para la enfermedad de alzhéimer en neuronas y glía.
Esto les permitió a los investigadores comparar estas firmas con las encontradas en el Mapa de Conectividad, una base de datos de resultados de pruebas de los efectos de miles de medicamentos sobre la expresión genética en células humanas. La búsqueda inicial contaba con 1300 medicamentos, pero solo 86 revirtieron la expresión génica característica de la enfermedad de Alzheimer en un tipo celular, y 25 la revirtieron en varios tipos celulares del cerebro. Sin embargo, solo 10 de ellos ya habían sido aprobados por la FDA para su uso en humanos.
Tras esto, examinaron los registros del almacén de datos de salud de la Universidad de California, que incluye información de salud anónima de 1,4 millones de personas mayores de 65 años. Entonces, descubrieron que varios de estos medicamentos parecían haber reducido el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer con el tiempo.
«Si fuentes de datos completamente independientes, como los datos de expresión de células individuales y los historiales clínicos, nos guían hacia las mismas vías y los mismos fármacos, y luego resuelven el alzhéimer en un modelo genético, entonces quizás estemos en el camino correcto. Esperamos que esto pueda traducirse rápidamente en una solución real para millones de pacientes con alzhéimer», concluyen los investigadores.







