Pablo Malo Segura
Gabriela Vázquez Vegas (fotografías y vídeo)
Fernando Guzmán Carpio (vídeo)
La obesidad es una enfermedad crónica y multifactorial que exige un enfoque terapéutico integral, multidisciplinar y sostenido en el tiempo. En una reciente mesa de expertos organizada por Allurion e iSanidad, diferentes especialistas debatieron sobre las principales necesidades no cubiertas, la evolución de las expectativas de los pacientes, el estigma asociado a la patología y el papel de las nuevas herramientas tecnológicas en su abordaje.
Eva Narro, directora gerente de Clínicas BarnaMedik, subrayó dos de las necesidades no cubiertas de los pacientes con obesidad: la inmediatez y el asesoramiento. «Los pacientes buscan la rapidez en el tratamiento. Muchas veces esto no se consigue, pero sí que los podemos motivar a que realmente puedan conseguir sus expectativas. Cuando el paciente está en tratamiento tiene que poder resolver sus dudas en el caso de que las tenga, y a la vez, es fundamental que se sienta acompañado en todo el proceso de pérdida de peso», señaló.
Allurion: tecnología, acompañamiento y resultados sostenibles
El programa Allurion se presenta como una solución innovadora dentro del abordaje integral de la obesidad, combinando el uso de un balón intragástrico sin cirugía con el apoyo continuo de profesionales de la salud y herramientas digitales de seguimiento apoyadas por inteligencia artificial. Esta tecnología permite monitorizar en tiempo real el progreso del paciente, adaptando el tratamiento a sus necesidades y mejorando la adherencia a largo plazo.
Innovar en el tratamiento de la obesidad implica combinar herramientas clínicas con una atención personalizada y continua
El Dr. Adelardo Caballero, director del Instituto de Obesidad, coincidió en que la expectativa dominante en los pacientes sigue siendo la inmediatez. «El balón gástrico es un producto extraordinario, pero no está suficientemente valorado. Se ha conseguido unos resultados muy buenos, con poco esfuerzo y el apoyo de las aplicaciones», subrayó.
En este sentido, resaltó la importancia de valorar al paciente de forma individual para valorar si esta solución está indicada para su caso. «Un paciente con un Índice de Masa Corporal (IMC) de 40 no es un paciente adecuado para balón gástrico y el programa va a fracasar. En cambio, un paciente con un IMC de 27 o 28 es un éxito desde el principio», apuntó.

En concreto, resaltó la utilidad del balón gástrico en pacientes con obesidad mórbida y graves problemas como preparación de cara a la cirugía. «Por ejemplo, un paciente de 170 kilos puede perder unos 30 o 40 kilos con un balón Allurion y ya le vamos a poder operar. El balón tiene una ventaja fundamental ya que puede introducirse sin anestesia, que es un problema para estos pacientes», comentó.
A través de un ecosistema terapéutico multidisciplinar, Allurion facilita una pérdida de peso efectiva y fomenta un cambio de hábitos sostenible
La Dra. Eva Ramos, cirujana general y digestiva, compartió su experiencia como especialista en cirugía bariátrica y usuaria del balón Allurion. «Llevo 1.000 balones gástricos puestos y sigo poniéndolos y haciendo también cirugía bariátrica. Es una herramienta más que funciona fenomenal. Lo más importante es saber qué espera el paciente en cuanto a pérdida de peso y a lo que el profesional sabe que realmente puede llegar», expuso.
El Dr. Shantanu Gaur, cofundador y CEO de Allurion, abogó por un cambio cultural en las expectativas sociales asociadas a la obesidad. «Se está creando más conciencia social, lo que ayuda a priorizar que se trate esta enfermedad crónica para evitar riesgos futuros asociados».
Por otro lado, la Dra. Eva Ramos subrayó la relevancia del componente hormonal en la obesidad, visible en la respuesta a los agonistas del GLP-1. «Nos han demostrado que la obesidad es una enfermedad de la que conocemos una mínima parte. Comer menos y hacer más ejercicio es importante, pero hay una parte detrás hormonal importante. Además, hay que trabajar en las expectativas del paciente. Gracias a la información obtenida con el seguimiento constante con la aplicación y la IA podemos adaptarnos a sus necesidades», recalcó.
Percepción pública y estigmatización
Uno de los principales consensos de la jornada fue la persistencia del estigma en torno a la obesidad. El Dr. Caballero reconoció que, aunque la mejora estética es una motivación frecuente, todavía existe obesofobia. Mari Carmen, del Instituto de Obesidad, advirtió del impacto en poblaciones vulnerables. «Muchos adolescentes vemos que es un gran problema de bullying, y la gordofobia y el trato del resto del entorno a un paciente obeso, afecta muchísimo. La exposición en redes sociales hace que tener una imagen que no te gusta sea mucho más dañino».
El estigma social hacia la obesidad sigue siendo una barrera que debe combatirse con educación, empatía y apoyo estructural
Francisco Jesús López de María, CEO de López de María Nutrition, se refirió a la falta de formación alimentaria como base del problema. «En la sociedad no se nos enseña a comer. Hay una importante estigmatización social con la obesidad, muchas veces el mayor enemigo eres tú mismo», recordó. Eva Narro subrayó la necesidad urgente de concienciación estructural. «Hay que invertir tiempo y muchos recursos, tanto en la sanidad púbica como en la privada. Hay que concienciar a la población de que no solamente es un tema de estética, sino de salud y de prevención para el futuro», afirmó.
Enfoque integral y adaptativo como modelo terapéutico
El Dr. Shantanu Gaur defendió la necesidad de construir un ecosistema terapéutico flexible: «No es tan sencillo como dar a alguien un balón, una cirugía, o una medicación. Para alguien que no tolera la medicación GLP-1 necesitamos ofrecerle una solución. Por eso, hablamos de un tratamiento para la obesidad y una solución para la obesidad, no solo una herramienta en particular».

La tecnología y la inteligencia artificial permiten un seguimiento personalizado, mejorando el compromiso y los resultados del tratamiento
Para el Dr. Caballero introducir dispositivos como el balón Allurion en un protocolo clínico amplio es fundamental. «Es muy importante que el balón esté integrado en un proceso grande, combinado y multidisciplinar».
La innovación tecnológica, el acompañamiento profesional, la personalización del tratamiento y el acceso a terapias seguras y efectivas como el balón intragástrico sin cirugía, representan pilares esenciales para transformar el abordaje de la obesidad. Todos los participantes de la mesa coincidieron en que el tratamiento de la obesidad debe ir más allá del producto y enfocarse en un proceso integral y sostenible.
«La innovación abre un campo muy grande a la telemedicina y permite monitorizar al paciente en la evolución de su tratamiento durante meses para ver si realmente cumple los objetivos. Las aplicaciones por sí solas no acabarían de dar el éxito que realmente busca el paciente, pero son un complemento ideal, útil y necesario tanto ahora en el presente como en el futuro», concluyó.
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