Redacción
Los datos del Sistema de Monitorización de Mortalidad Diaria (MoMo) indican que el calor está detrás de 1.060 muertes durante el mes de julio, un 57% más que en julio de 2024, según ha informado el Ministerio de Sanidad en redes sociales. Un estudio del Instituto de Biodiversidad y Medioambiente Bioma señala las olas de calor como el segundo factor ambiental con más influencia en la morbimortalidad en España, solo por detrás de la contaminación del aire.
«Consideramos que (el calor) es uno de los factores de riesgo que más impactan en esta época en el aumento de la mortalidad y en el aumento de los golpes de calor y de la agudización de algunas de las patologías», ha advertido la ministra de Sanidad, Mónica García, este martes en una entrevista en RNE recogida por Europa Press.
Mónica García: «El calor es uno de los factores de riesgo que más impactan en esta época en el aumento de la mortalidad»
En este sentido, ha apuntado que su departamento lleva trabajando «desde el principio» en campañas para sensibilizar a la población sobre las olas de calor y la importancia de protegerse, proteger a los más vulnerables e hidratarse. Como medida de prevención, ha aconsejado a la población que revise los mapas que elabora Sanidad para ver cuál es el riesgo por calor que tiene en función de las temperaturas de su territorio.
Su impacto en la salud
Las olas de calor se han convertido en el factor responsable del 9% del impacto ambientan en la salud y solo lo supera la contaminación del aire, según refleja el informe Influencia del medioambiente urbano en la salud de las personas del Centro Bioma de la Universidad de Navarra. Su Cátedra Sanitas de Salud ha analizado la influencia de ocho parámetros ambientales urbanos y la consecuencia de sus interacciones en la salud de la población. Se ha centrado en la calidad del aire, las temperaturas extremas, las zonas verdes, la movilidad urbana, el agua, la contaminación acústica, la contaminación lumínica y la seguridad urbana.
Las olas de calor se han convertido en el segundo factor ambiental con más influencia en la morbimortalidad en España, con un 9%, por detrás de la contaminación del aire
Los autores de esta investigación han han creado el índice Harmony (Health and Risk Monitoring of Urban Environments), un sistema de monitorización a través del que se puede conocer el impacto ponderado que tienen la calidad del aire, las temperaturas extremas, la presencia de zonas verdes y la existencia de planes de movilidad sostenible sobre la salud de las personas. Según este índice, más de 28.200 casos de muerte y enfermedad en España podrían estar asociados a la interacción de los cuatro factores mencionados.
La contaminación del aire destaca como la causa principal, con un 89% del índice Harmony. En segundo lugar, están las olas de calor, con un impacto en la morbimortalidad del 9% en España. En cuanto a la morbilidad el índice de los factores calidad del aire y olas de calor alcanza el 44% y el 47% respectivamente, lo que subraya la importancia de abordar ambos factores en la planificación urbana.
Un estudio del Centro Bioma incide en la importancia de abordar la calidad del aire y las olas de calor en la planificación urbana
«El calor extremo afecta de forma muy directa a las personas con enfermedades crónicas como diabetes, afecciones respiratorias o problemas cardiovasculares. Además, puede desencadenar episodios de fallo renal agudo, alteraciones neurológicas y complicaciones musculares como la rabdomiólisis», explica Sonia Gutiérrez, vicepresidenta de la Fundación de Investigación e Innovación de Sanitas.
La investigadora señala que «la clave está en cómo el organismo, al no poder regular su temperatura interna, entra en un estado de inflamación generalizada que compromete el funcionamiento de órganos vitales». Los efectos de las olas de calor se acentúan acentuado en las zonas urbanas con alta densidad de infraestructuras. «Las ciudades absorben y retienen calor durante el día y lo liberan por la noche, haciendo que las temperaturas nocturnas no bajen lo suficiente. Esto provoca un fenómeno conocido como isla de calor urbana, que agrava la exposición de la población al calor continuo y aumenta el riesgo de complicaciones para la salud», explica Ana Sánchez-Ostiz del Instituto Bioma.







