El Gobierno aprueba la Ley Antitabaco para enfrentar una adicción que «se lleva la vida de 140 personas al día»

La norma dice adiós al tabaco, a cigarrillos electrónicos y vapeadores en terrazas y espectáculos al aire libre, prohíbe publicidad, promoción y patrocinio e impulsa programas de deshabituación tabáquica en servicios de atención primaria

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G.M.C.
El Consejo de Ministros ha dado luz verde este martes a la nueva Ley Antitabaco, que modifica la anterior, de 2005, que regula y equipara al tabaco convencional los cigarrillos electrónicos y vapeadores, amplía los espacios exteriores en los que está prohibido fumar, como las terrazas y los espectáculos al aire libre, prohíbe todo tipo de publicidad y patrocinio de estos productos, vuelve a establecer la creación de un Observatorio para la Prevención del Tabaquismo e impulsa iniciativas de deshabituación tabáquica a través de los servicios de atención primaria. La Ley ha contado con la aprobación del Ejecutivo pero sin contemplar el etiquetado genérico que el Ministerio de Sanidad quería incluir, pero ha generado desacuerdo con la otra parte del Gobierno de coalición, por lo que finalmente no se incluye en el texto.

«Es una ley para la mayoría social que pide respirar aire limpio», ha defendido la ministra de Sanidad en su comparecencia en rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, para hacer frente al tabaquismo, «que se lleva la vida de 140 personas en nuestro país cada día, más de 51.000 personas cada año». García ha recordado que, como pasó con leyes anteriores sobre tabaquismo, «cuando miremos atrás, nos parecerá increíble cómo se podía fumar en una terraza o los más jóvenes podían acceder a estos productos dañinos para la salud».

Mónica García defiende la norma antitabaco como «una ley para la mayoría social que pide respirar aire limpio»

La reforma de la Ley de 2005 forma parte del desarrollo del Plan Integral de Prevención y Control de Tabaquismo para 2024-2027. Desde Sanidad insisten en que las medidas que recoge la reforma responde a la evidencia científica acumulada y a las propuestas que recogieron durante el proceso de consulta pública. El siguiente paso es su envío al Congreso de los Diputados para continuar su tramitación, donde tendrá que contar con la aprobación del Pleno, donde la ministra espera «que genere el mismo consenso político como consenso social hay en la calle», ha apuntado la ministra.

Una de las claves de la ley es que entra a definir y regular «con contundencia, claridad y siempre de la mano de la evidencia científica» productos relacionados con el tabaco que hace unos años no estaban en el mercado o su presencia era muy reducida y que pueden contener o no tabaco. Ahora son productos que se han popularizado, sobre todo entre los jóvenes, y aumentan el riesgo de fumar tabaco convencional, según indicando algunos estudios.

La Ley Antitabaco define y regula productos relacionados con el tabaco que hace unos años no estaban en el mercado, y los equipara en cuanto a prohibiciones y restricciones con el tabaco convencional

Incluye cigarrillos electrónicos, con o sin nicotina, y sus componentes: cartucho, depósito y dispositivo; bolsitas de nicotina para uso oral que lleven nicotina natural o sintética, productos a base de hierbas para fumar, vapear o inhalar, como shishas o mezclas vegetales sin tabaco y dispositivos para consumir productos calentados, ya sea con tabaco o con otros preparados.

La ley iguala todos estos productos al tabaco convencional aplicándoles las mismas restricciones legales. De forma que se prohíbe fumar o utilizar estos productos en espacios públicos cerrados y en nuevos espacios exteriores. Así, se suman a los que ya incluía la anterior Ley las terrazas de los bares, los recintos donde se desarrollen espectáculos públicos como conciertos al aire libre, instalaciones deportivas, zonas culturales, parques infantiles, exteriores de estaciones de transporte, como andenes y marquesinas, centros sanitarios, educativos, universitarios y sociales y vehículos de trabajo.

La Ley prohíbe fumar o consumir cigarrillos electrónicos y vapeadores en terrazas de bares, en recintos públicos como conciertos al aire libre, instalaciones deportivas o parques infantiles

Prohíbe la venta a menores de edad de este tipo de productos (ya estaba prohibida la venta de tabaco) y, añade como novedad la prohibición de que puedan consumirlos también. Prohíbe cualquier forma de publicidad, promoción y patrocinio, ya sea directa o indirecta, en cualquier medio de comunicación, también a través de redes sociales, o mediante distribución de muestras o descuentos. Tampoco se podrá hacer publicidad en mobiliario urbano o de hostelería, como las típicas sombrillas, mesas o sillas con el logo de alguna marca de tabaco.

También prohíbe la venta y suministro de cigarrillos electrónicos de un solo uso, por su impacto ambiental y por ser más accesible para los adolescentes. «Son productos a través de los que se está enganchando a los más jóvenes a la adicción tabáquica«, ha señalado la ministra, «muchas veces quienes los consumen no saben que lo que consumen es nicotina» con aromas y «sabor a fresa».

Los vapeadores y cigarrillos electrónicos «son productos a través de los que se está enganchando a los más jóvenes a la adicción tabáquica»

Además, obliga a señalizar de forma clara los espacios donde no se puede fumar tabaco ni consumir el resto de productos derivados, y obliga a que el etiquetado de todos ellos incluyan datos sobre el contenido en nicotina y las características del producto. La Ley establece la aplicación de un régimen sancionador específico, que prevé infracciones, sanciones económicas y responsabilidades para los infractores. En este sentido, actualiza infracciones, cuantías y responsabilidades, con «multas severas» que «pueden llegar a los 600.000 euros», ha puntualizado García.

Establece un periodo transitorio de 12 meses para permitir a los fabricantes adaptar sus productos al nuevo marco legal, y para permitir el agotamiento de existencias de cigarrillos electrónicos de un solo uso. Por otra parte, se restablece el Observatorio para la Prevención del Tabaquismo como órgano de coordinación interadministrativa para el seguimiento de políticas públicas en esta materia. El Ministerio argumenta que su creación responde a la necesidad de reforzar la gobernanza y la evaluación en la lucha contra el tabaquismo, después de que el Observatorio fuera suprimido en 2014.

La Ley Antitabaco prevé impulsar programas de prevención y cesación tabáquica a través de la red pública de sanidad, en centros de atención primaria

«Es el espacio de trabajo conjunto entre Gobierno, comunidades autónomas, sociedades científicas y sociedad civil, que va a marcar metas claras de reducción de consumo de tabaco», ha especificado Mónica García. El Observatorio también elaborará un informe cada dos años de la evolución y resultados de la aplicación de la ley. Además, la norma prevé impulsar programas de prevención y cesación tabáquica a través de la red pública de sanidad, en centros de atención primaria.

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