Redacción
España ha sido en 2025 el segundo país europeo con un mayor número de muertes (2.841) a causa del cambio climático, según un estudio del Imperial College de Londres (Reino Unido), la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (Reino Unido), la Universidad de Berna (Suiza), el Real Instituto Meteorológico de los Países Bajos y la Universidad de Copenhague (Dinamarca), recogido por Europa Press.
Por su parte, Madrid es la cuarta capital europea con más muertes estimadas por esta causa, con 387. Roma (Italia), Atenas (Grecia) y París (Francia) son las únicas ciudades con cifras superiores a la urbe española. A su vez, respecto a la proporción de muertes atribuibles al cambio climático, Madrid es la segunda capital europea, con un 93% del total. Estocolmo (Suecia) es la que tiene mayor porcentaje que llega hasta el 97%. Ambas ciudades presentan una gran diferencia respecto a la tercera, Bratislava (Eslovaquia), con el 85%.
Sin embargo, los investigadores han advertido de que esta cifra de fallecidos es «solo una instantánea» de la cifra real, dado que el estudio solo ha abarcado alrededor del 30% de la población europea. Además, han pedido tener en cuenta que la gran mayoría de las muertes relacionadas con el calor no se notifican, y que algunas enfermedades como los problemas cardíacos, respiratorios o renales se agravan con las altas temperaturas.
El estudio realizado por diversas instituciones europeas es «solo una instantánea» de la cifra real ya que ha abarcado al 30% de la población europea
El aumento de las temperaturas medias en hasta 3,6 grados ha provocado la muerte de 24.400 personas en las 854 ciudades europeas analizadas, de las que se podrían haber evitado unas 16.500 defunciones sin este incremento del calor, inducido por la quema de combustibles fósiles y la deforestación, tal y como han subrayado los autores del estudio.
«Este estudio demuestra por qué es tan urgente la necesidad de dejar de quemar petróleo, gas y carbón. Hoy, con tan solo 1,3 grados de calentamiento, miles de personas ya mueren a causa de fenómenos meteorológicos intensificados por el cambio climático. Pero este siglo vamos camino de experimentar hasta tres grados, lo que traería a Europa un calor estival más intenso y mucho más mortal«, ha declarado la profesora de Ciencias del Clima Friederike Otto, del Centro de Política Ambiental del Imperial College de Londres.
Los investigadores han subrayado que incluso unos «pocos grados adicionales» pueden causar «grandes aumentos repentinos» de fallecimientos, principalmente por la exposición de personas vulnerables a temperaturas superiores a las que están acostumbradas a aguantar.
Unos «pocos grados adicionales» pueden causar «grandes aumentos repentinos» de muertes
En este estudio han detallado que en los meses de junio, julio y agosto la temperatura aumentó 0,9 grados por encima de la media de la serie 1990-2020, lo que la convierte en la cuarta temporada de verano más cálida. Además, han estimado que las temperaturas veraniegas en Europa son entre 1,5 y 2,9 grados superiores a las que habrían sido en un clima 1,3 grados más frío, sin el aumento del calor provocado por la quema de combustibles fósiles.
«Puede que no parezca mucho, pero nuestro estudio demuestra que cambios en el calor estival de tan solo unos pocos grados pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte para miles de personas. Es otro recordatorio de que el cambio climático no es un problema que podamos abordar en el futuro«, ha insistido la investigadora del Centro de Política Ambiental del Imperial College de Londres, la doctora Clair Barnes.
«A pesar de ser el tipo de clima extremo más mortal, el calor se ha subestimado durante mucho tiempo como riesgo para la salud pública. Por ejemplo, incluso este verano en Europa, la gente sigue trabajando al aire libre con temperaturas superiores a los 40 grados. Nadie esperaría que alguien arriesgara su vida trabajando bajo lluvias torrenciales o vientos huracanados, pero el calor peligroso todavía se trata con demasiada ligereza«, ha declarado el profesor del Instituto Grantham de Cambio Climático y Medio Ambiente del Imperial College de Londres, el doctor Garyfallos Konstantinoudis.
«A pesar de ser el tipo de clima extremo más mortal, el calor se ha subestimado durante mucho tiempo como riesgo para la salud pública»
El grupo poblacional más afectado por el calor es el de personas mayores de 65 años, ya que representan el 85% del exceso de muertes. Algo que afecta a Europa por el envejecimiento de la población y que es el continente que «más rápido» se calienta. Además, como informan los investigadores, el 70% de la población europea vive en ciudades, que suelen tener una media de entre cuatro y seis grados más de temperatura que las zonas rurales.
«Las ciudades son muy vulnerables a las olas de calor debido a que grandes cantidades de superficies de hormigón y asfalto atrapan y retienen el calor, mientras que el transporte y el consumo de energía generan aún más, intensificando las peligrosas temperaturas urbanas. Las tendencias convergentes de urbanización, envejecimiento de la población y cambio climático impulsan la vulnerabilidad y aumentan el riesgo de alcanzar los límites de la adaptación«, han explica los investigadores.
También han incidido en que esta situación «amenazará la vida de las personas mayores y sobrecargará los sistemas de salud«, por lo que «se necesitan políticas para que las ciudades sean más resilientes al calor extremo». Por ello, recomiendan ampliar los espacios verdes y azules, un recurso «vital» durante épocas de calor extremo, y especialmente en aquellas comunidades de bajos ingresos, que suelen tener viviendas más calurosas y densas.
Esta situación «amenazará la vida de las personas mayores y sobrecargará los sistemas de salud», por lo que «se necesitan políticas para que las ciudades sean más resilientes al calor extremo
Para evitarlo, el responsable de la campaña de Cambio Climático de Greenpeace, Pedro Zorrilla Miras, ha instado al Gobierno a adoptar una postura «acorde con la ciencia« que evite sobrepasar el límite de 1,5 grados de calentamiento global, así como a reforzar los objetivos climáticos para el beneficio del planeta y de la ciudadanía.
Además, ha pedido tomar medidas a través del Pacto de Estado por la emergencia climática, como nuevos impuestos a la industria de los combustibles fósiles y a otros grandes contaminadores; adaptar las ciudades y pueblos para transformarlos en entornos más seguros, saludables y justos; o priorizar medidas urgentes que protejan a las personas más vulnerables.
«Hoy la ciencia vuelve a demostrar que el cambio climático mata. España es uno de los países europeos con más muertes este verano ligadas al calor, con casi tres cuartas partes atribuibles al cambio climático. En la capital, Madrid, la situación todavía es más extrema y casi todas las muertes por calor, se debieron a la crisis climática«, ha concluido Zorrilla.









