Juan León García
España es el país europeo con el seguro de salud privado más accesible, con un precio medio que oscila entre los 69 y los 198 euros mensuales, pero aunque este dato es a priori bueno para los pacientes no lo es tanto para el sector privado, que alerta de problemas de sostenibilidad del sistema no ya a largo plazo sino inminentes. Y este análisis llega tras la presentación de un informe, ‘Estudio comparativo del seguro de salud en España con países de su entorno’, elaborado por la Cátedra de Salud Sostenible y Responsable de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), y que cuenta con el respaldo de la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE).
“Alertamos sobre los interrogantes de la sostenibilidad del modelo. Si solo competimos en precio, se tensiona y se pone en riesgo esa accesibilidad. Estamos empezando a verlo”, ha advertido el presidente de ASPE, Carlos Rus. Nuestro país contaba en 2024 con 12,6 millones de asegurados. Tan solo en el periodo desde el inicio de la pandemia de Covid y hasta el año pasado, engrosaron las filas de las mutuas 1,5 millones de usuarios más.
Bajo el punto de vista de Daniel Pallarés, secretaría técnica de la Cátedra, entre los motivos está el “aumento en las listas de espera de la sanidad pública, la mayor accesibilidad y comodidad en las instalaciones de la privada, el incremento de los seguros colectivos, mayor que el de los individuales, y el mutualismo administrativo”.
El objetivo del documento para el director de la Cátedra, Miguel Ángel Sastre, es aportar mayor conocimiento sobre el sistema de aseguramiento y abrir “un debate” sobre su sostenibilidad, eficiencia y equidad
En España el modelo vigente es el Beveridge, que se caracteriza por ofrecer universalidad, equidad y acceso gratuito a la sanidad para todos los ciudadanos, financiado a través de impuestos generales. La intención del estudio es, ha explicado Miguel Ángel Sastre, director de la Cátedra y vicerrector de Calidad de la UCM, “avanzar en el conocimiento y la reflexión crítica sobre los modelos de aseguramiento de la salud” y abrir “un debate” sobre la sostenibilidad, la eficiencia y la equidad de este modelo.
Pero en ningún caso, ha aclarado Rus, las conclusiones de este informe deben suponer una “enmienda a la totalidad” para cambiar el actual sistema por otro de los que se usan como comparativa, por ejemplo, el modelo ‘Bismarck’, el utilizado en Alemania o Suiza y que se basa en un seguro social obligatorio, financiado por las cotizaciones de trabajadores y empleadores. Otros existentes son el Nacional de Salud, que predomina entre los países nórdicos (Dinamarca, Finlandia y Noruega), o el más liberal, el de Mercado de los Estados Unidos (EEUU).
Incentivos por contratar seguros
Otro de los aspectos donde se detienen los autores del informe es que España es, junto a Reino Unido, el único país de los analizados (Italia, Portugal, Suecia y Suiza) que no ofrece incentivos fiscales individuales, aunque sí cuenta con colectivos. En el otro extremo, los países que sí los estipulan contemplan beneficios fiscales para quienes eligen la cobertura privada.
Debido al sistema actual, basado principalmente en el precio (las pólizas en nuestro país son un 79% más baratas) y en la ausencia de copagos (generalizados en el resto de Europa), la penetración de las aseguradoras es alta en el mercado español: el 26% de la población cuenta con un seguro, cifra similar a la de Portugal (27%) y claramente superior a Italia (20%), Reino Unido (11%) y Suecia (10%). El caso suizo es excepcional, con un 80% debido a la obligatoriedad del seguro básico.
De ahí que Rus haya abogado por hacer “una reflexión entre todos los agentes” para pasar de un sistema basado en precios a otro donde prime la calidad, “con unas buenas instalaciones e inversiones en tecnología y profesionales”. Abaratar los precios, ha observado, provoca una progresiva eliminación de la accesibilidad de los pacientes a la sanidad privada. “Nuestro servicio tiene que ser sostenible a futuro, no puede competir permanentemente en precio”, ha zanjado.
La patronal de la sanidad privada propone avanzar hacia un modelo de conjunción público-privado “donde el sistema sanitario no sea un arma arrojadiza”
Por este motivo, ASPE ha propuesto el camino de un modelo de conjunción público-privado, “donde el sistema sanitario no sea un arma arrojadiza que se utilice permanentemente”. Al mismo tiempo, ha alertado que en los centros privados ya empiezan a experimentar la sobrecarga asistencial producto del aumento de las listas de espera pública.
Por otro lado, el sistema español tiene un rasgo único en el continente que es la combinación entre usos complementarios (la contratación de un seguro privado) y otros sustitutivos, que se reflejan en las mutualidades administrativas (MUFACE, ISFAS, MUGEJU) que permiten a funcionarios elegir libremente entre la red pública o la privada con igualdad de prestaciones.
En definitiva, la comparativa realizada es un “ejemplo de benchmarking” a juicio de la decana de la Facultad de Comercio y Turismo, Francis Blasco, también puede propiciar que se traduzca posteriormente en acciones significativas dentro del sector de la salud.










