Redacción
La obesidad ha superado al tabaquismo como el factor de riesgo más frecuente en adultos jóvenes que sufren un infarto agudo de miocardio (IAM). Así lo revela un estudio nacional sueco publicado en European Heart Journal Quality of Care & Clinical Outcomes, que analizó más de 44.000 casos de infarto en personas de entre 18 y 59 años durante el periodo 2006-2021.
Entre 2006 y 2021, la obesidad pasó de afectar al 25% al 35% de los adultos jóvenes con infarto en Suecia, convirtiéndose en el factor de riesgo más común

La investigación incluyó a 9.602 mujeres y 34.652 hombres con infarto aguado de miocardio, comparados con más de 220.000 controles sin la enfermedad. Los resultados muestran que el 78,9% de las mujeres y el 73,7% de los hombres con infarto presentaban al menos un factor de riesgo previo, como hipertensión, diabetes, dislipemia, enfermedad renal crónica, obesidad, tabaquismo o enfermedades inflamatorias sistémicas.
Sin embargo, el dato más llamativo es la evolución de la obesidad, que pasó del 25,2% al 35,5% entre los pacientes jóvenes con infarto agudo de miocardio, convirtiéndose en el factor predominante. Durante décadas, el tabaquismo había encabezado la lista de factores de riesgo en esta población, pero los nuevos resultados evidencian un cambio de tendencia preocupante.
Tres de cada cuatro pacientes jóvenes con infarto presentaban al menos un factor de riesgo; las mujeres acumulaban más factores que los hombres y tenían peor pronóstico a cinco años
El estudio también señala una diferencia por sexo: las mujeres con infarto acumularon una mayor carga de factores de riesgo y tuvieron peores resultados clínicos que los hombres, mientras que entre los controles sin infarto la situación era la contraria. A los cinco años del evento, la mortalidad alcanzó el 6,1% en mujeres y el 4,9% en hombres, frente al 1,3% y 1,8% respectivamente en la población control.
Estos hallazgos refuerzan la necesidad de priorizar la prevención primaria en la población joven, con un foco especial en el control del peso corporal y la promoción de hábitos saludables. Además, los autores subrayan la importancia de abordar las diferencias por sexo, dado el peor pronóstico observado en mujeres con infarto. El estudio concluye que la obesidad no solo ha desbancado al tabaquismo como el principal factor de riesgo en adultos jóvenes con infarto agudo de miocardio, sino que también se ha convertido en un reto prioritario para la salud pública en las próximas décadas.











