«La nueva regulación europea MDR es todo un reto para las empresas fabricantes de productos sanitarios»

Carlos Atienza, director del Área de Salud del Instituto de Biomecánica (IBV)

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Pablo Malo Segura (Valencia)
En el marco de la jornada La comunicación al servicio de la ciencia y la innovación, organizada por la Generalitat Valenciana junto a la Universidad CEU Cardenal Herrera en el Palacio Colomina de Valencia, Carlos Atienza, director del Área de Salud del Instituto de Biomecánica (IBV), conversa con iSanidad sobre cómo la biomecánica y la transferencia tecnológica están transformando la práctica clínica. Desde el desarrollo de dispositivos médicos avanzados hasta la integración de inteligencia artificial, impresión 3D y realidad mixta, el IBV busca una sanidad más personalizada y eficiente.

¿Qué papel juega el IBV en la investigación aplicada a la salud?
Somos un centro tecnológico con figura jurídica de asociación sin ánimo de lucro y nuestro objetivo es el cuidado de la calidad de vida de las personas. Pertenecemos a la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunidad Valenciana (Redit) y a la Federación Española de Centros Tecnológicos. En el área de salud fuimos el primer centro tecnológico que empezó a trabajar en el desarrollo de productos sanitarios para empresas. Nuestro papel es principalmente de transferencia: cogemos ideas de grupos clínicos, les ayudamos a desarrollarlas y transformarlas en productos, siempre en colaboración con empresas, que son las que finalmente los llevarán al mercado.

«Somos el único centro tecnológico en España con la certificación ISO 13485 para el diseño de producto sanitario para terceros»

Además, ayudamos a subir el nivel de madurez tecnológica (TRL) de los productos: pasamos de un TRL bajo (TRL 3, prototipo inicial) a un TRL 7 (prototipo avanzado, listo para ensayo clínico). En el desarrollo de productos sanitarios es muy importante el momento en el que se llega a un entorno relevante con un producto ya en TRL 7. En ese momento entras en un ensayo clínico precomercial del producto con pacientes que supone un salto muy importante a nivel de gasto para las empresas. Para eso has tenido que certificar el producto, desarrollando un expediente técnico, que es el documento donde se recogen todas las especificaciones, requerimientos, diseños, riesgos, mitigación de riesgos de ese producto, y la empresa que lo haga tiene que haber pasado todo el proceso, que es muy costoso.

Somos el único centro tecnológico en España con la certificación ISO 13485 para el diseño de producto sanitario para terceros, lo que demuestra nuestro compromiso con la calidad y la regulación específica del sector. También desarrollamos productos propios para cofinanciar nuestra actividad: laboratorios de valoración biomecánica que utilizan análisis de movimiento y fuerzas para evaluar funcionalmente a las personas y análisis de movimientos 4D. Estos últimos laboratorios, únicos a nivel mundial, se utilizan ya en mutuas y hospitales, y se han exportado a países como Estados Unidos, Canadá, China y Japón.

Por otro lado, actuamos como centro de evaluación de productos sanitarios. Estamos acreditados por ENAC para determinados ensayos, como pruebas de fatiga en implantes dentales, vástagos de cadera o placas de osteosíntesis, y realizamos evaluaciones de otros dispositivos con los mismos estándares de calidad.

«Estamos acreditados por ENAC para determinados ensayos, como pruebas de fatiga en implantes dentales, vástagos de cadera o placas de osteosíntesis, y realizamos evaluaciones de otros dispositivos con los mismos estándares de calidad»

¿Cuáles son las principales áreas de investigación del IBV con impacto en la práctica clínica?
El Instituto de Biomecánica de Valencia desarrolla su investigación con impacto directo en la práctica clínica y empresarial en cinco grandes áreas. En antropometría, generamos criterios morfométricos y antropométricos procedentes del análisis de las métricas y las formas humanas, que resultan esenciales para el diseño, la evaluación y la asignación de productos y de servicios que utilizamos las personas. También hemos desarrollado el MOVE 4D, una nueva generación de escáner, sin marcadores, que captura la forma corporal en movimiento a alta velocidad y resolución.

En factores humanos, generamos conocimiento sobre las características y capacidades de las personas para evaluar cómo interactúan con los productos y servicios y, de esta manera, poder establecer recomendaciones para el diseño de interfaces, productos y entornos adecuados para ellas. En salud digital, desarrollamos conocimiento acerca del funcionamiento y la estructura del cuerpo humano, así como la influencia de diferentes factores exógenos y endógenos en la salud de las personas. Un ejemplo es VitalWise, que mide frecuencia cardíaca, respiratoria o saturación de oxígeno utilizando solo una cámara y sin contacto.

«Estamos lanzando, junto con el Hospital La Fe y empresas como Epigram y Ascires, un sistema de pretriaje digital para urgencias hospitalarias»

En ingeniería biomédica, diseñamos y evaluamos dispositivos médicos, desde ayudas técnicas, como andadores y sillas de ruedas, hasta implantes y dispositivos sensorizados, incorporando además análisis avanzados del movimiento humano. En definitiva, aplicamos técnicas y metodologías de registro y análisis biomecánico de las actividades y movimientos humanos a la evaluación funcional y al diseño de productos sanitarios y de uso humano. Por último, en experiencia de usuario, generamos criterios esenciales para el diseño, la evaluación y la asignación de productos y servicios que generen una experiencia de uso satisfactoria, basada en un profundo conocimiento de la percepción, el comportamiento y las aspiraciones de sus potenciales usuarios.

¿Puede poner algún ejemplo concreto de proyectos que ya estén beneficiando a hospitales o centros de salud?
Estamos lanzando, junto con el Hospital La Fe y empresas como Epigram y Ascires, un sistema de pretriaje digital para urgencias hospitalarias. Se trata de un quiosco que capta variables fisiológicas del paciente y prioriza la información para el personal clínico.

Otro proyecto es un sistema de análisis morfofuncional 3D, que integra escaneo corporal y análisis de movimiento y temperatura. Además, hemos creado la empresa RI Medical para desarrollar un dispositivo que mide la rigidez prostática sin necesidad de tacto rectal. Un valor alto de rigidez se correlaciona con mayor probabilidad de cáncer de próstata. Buscamos que sea un sistema económico, aplicable en atención primaria y centros de especialidades, reduciendo derivaciones innecesarias a urología.

«Hemos creado la empresa RI Medical para desarrollar un dispositivo que mide la rigidez prostática sin necesidad de tacto rectal. Un valor alto de rigidez se correlaciona con mayor probabilidad de cáncer de próstata»

¿Qué tecnologías emergentes están suponiendo una mejora en la biomecánica clínica?
Utilizamos inteligencia artificial desde hace años para generar modelos 3D de la persona a partir de nubes de puntos y mejorar la segmentación en imagen médica. Trabajamos también con impresión 3D para fabricar modelos anatómicos personalizados que facilitan la planificación quirúrgica y el entrenamiento de cirujanos. Además, estamos integrando realidad mixta y aumentada para visualizar modelos 3D en entornos clínicos y planificar intervenciones con mayor precisión. Por último, desarrollamos tecnologías de medición sin contacto como VitalWise para monitorizar constantes fisiológicas.

¿Cuáles son las principales barreras para integrar la innovación biomecánica en la práctica asistencial?
El principal obstáculo es la financiación. Aunque existen convocatorias, la competencia es muy alta y los costes han aumentado por el Reglamento Europeo de Producto Sanitario (MDR). Las administraciones deben ser conscientes que cualquier desarrollo de producto sanitario conlleva gastos mucho mayores que antes al tener que cumplir con la MDR, que es todo un reto para las empresas fabricantes de productos sanitarios.

La MDR exige estudios clínicos más complejos y costosos, una investigación clínica puede costar 300.000–400.000 euros más seguros. Esto ralentiza el desarrollo de dispositivos médicos y hace que pocas empresas puedan asumir el proceso. Como centro tractor, vemos que hay menos compañías dispuestas a desarrollar nuevos dispositivos.

«Buscamos generar conocimiento y servicios para que se desarrolle el concepto hospital líquido, capaz de recoger información del paciente no solo en el hospital, sino también en casa y en su entorno laboral»

¿El IBV colabora en la formación de profesionales sanitarios?
Sí, ofrecemos servicios de formación especializada con el objetivo de transferir los conocimientos y los resultados de nuestra investigación, en campos relacionados con nuestras diferentes áreas de conocimiento. La oferta formativa del IBV incluye cursos presenciales, online y de formación mixta, y abarca desde la formación continua hasta la docencia de especialidades en másteres oficiales de posgrado de la Universitat Politècnica de València. También formamos y asesoramos a empresas para que adopten nuevas tecnologías en el desarrollo de sus productos.

¿Cómo ve el futuro de la biomecánica en salud? ¿Qué avances espera en los próximos años?
La biomecánica es transversal: va desde analizar el swing de un golfista hasta diseñar calzado o adaptar ropa a la antropometría individual. En salud, veremos un crecimiento de dispositivos sensorizados, tanto internos como externos, para monitorizar variables fisiológicas. Estamos entrando en el mundo de los datos masivos. Buscamos generar conocimiento y servicios para que se desarrolle el concepto hospital líquido, capaz de recoger información del paciente no solo en el hospital, sino también en casa y en su entorno laboral, para mejorar el diagnóstico, tratamiento y el seguimiento.

La impresión 3D, la realidad mixta y la IA serán claves en la planificación quirúrgica y en el desarrollo de productos personalizados para el paciente. Todo ello, sin abandonar la base: la evaluación biomecánica rigurosa, imprescindible para que cualquier producto llegue al mercado con seguridad y eficacia.

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