Juan León García
Las expectativas depositadas sobre el futuro Plan Europeo de Salud Cardiovascular, que avanza en sus fases legislativas hacia una votación que lo apruebe definitivamente a finales de este año o comienzos de 2026, son igual de grandes que la magnitud del impacto que tiene este conjunto de enfermedades en las sociedades europeas y occidentales en su conjunto. Cada año se diagnostican 13 millones de casos de enfermedades cardiovasculares en el continente, cuya tasa de mortalidad antes de los 65 años es del 24% en hombres y del 36% en mujeres.
Según avanzó la Prof. Susanna Price, presidenta del Comité de Incidencia Política de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), dicho plan está previsto para “noviembre o diciembre”, tras finalizar la fase de audiencia pública al borrador elaborado por la Comisión Europea (CE) el pasado 17 de septiembre con 677 propuestas enviadas. Las previsiones que maneja la sociedad se mueven entre esa fecha y, como apuntó el Prof. Thomas F. Lüscher, actual presidente de la ESC, “el próximo año”.
Uno de los agentes del sector con mayor peso, la European Federation of Pharmaceutical Industries and Associations (EFPIA), ya ha expresado públicamente la necesidad de que se establezcan objetivos “ambiciosos” para reducir esas cifras de mortalidad y morbilidad. “Es una gran oportunidad para hacer los sistemas sanitarios más resilientes”, observó Victoria Tzouma, copresidenta de la Plataforma de Salud Cardiovascular de la EFPIA.
Acto seguido indicó, en una mesa política organizada en el marco del Congreso Europeo de Cardiología celebrado a finales de agosto y principios de septiembre en Ifema-Madrid, que espera que el Plan Europeo de Salud Cardiovascular sea “una de las prioridades de los gobiernos europeos”. No obstante, la EFPIA recibió de manera positiva la propuesta de las autoridades europeas.
Enrique Terol: “Necesitamos adaptar acciones y estrategias a problemas específicos, en prevención, e identificar problemas específicos para medirlos”
Tampoco hay que olviodar que la UE afronta varios retos más allá de desplegar una estrategia que, en su esencia, recuerda al ya activo Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer. En primer lugar, sugirió Enrique Terol, consejero de Sanidad de la representación permanente de España ante la Unión Europea, hay que ser “realistas y destinar recursos económicos”.
Por otra parte, el Dr. Francesco Cosentino, miembro asesor del Grupo de Cardiopolítica de la ESC, puso de relieve tener en cuenta las “desigualdades entre regiones” que, si ya se dan en planes nacionales como la Estrategia en Salud Cardiovascular del Sistema Nacional de Salud (Escav), hay que extrapolar también a Europa. “Tenemos grandes diferencias en el acceso y en el manejo de las enfermedades cardiovasculares. Por eso debemos realizar esfuerzos para implementar las líneas maestras para una toma de decisiones basada en la evidencia”, instó.
Más si cabe porque, como se compartió durante la primera parte de la mesa política, centrada en la dimensión europea, los planes que se han puesto en marcha no están reduciendo la mortalidad en mujeres a las tasas que se esperaba. “Por eso necesitamos adaptar acciones y estrategias a problemas específicos, en prevención, e identificar problemas específicos para medirlos”, agregó Terol.
Innovación, EEDS y el papel del paciente
De lo que se desprende por el borrador de la CE, las líneas maestras de este plan comunitario pasan por actuar principalmente en la detección temprana, en la prevención de los factores de riesgo y en la promoción de la salud de los pacientes con mayores probabilidades de sufrir cualquier tipo de evento cardiovascular. No hay que olvidar que este conjunto de patologías supuso alrededor de 47.000 millones de euros perdidos en productividad laboral, recordó Ángel González de la Fuente, Health Research Officer de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Además, el borrador del plan de la CE detalla que el Espacio Europeo de Datos Sanitarios (EEDS) servirá como trampolín para impulsar “soluciones innovadoras, personalizadas y centradas en el paciente” para prevenir, detectar lo antes posible y tratar las enfermedades cardiovasculares.
Al respecto, la representante de la EFPIA añadió que hace falta impulsar una Red Europea de Ensayos Clínicos con un marco regulatorio a nivel europeo que garantice la entrada de innovación en los estudios, “que se traduzca en la implementación de Datos en Vida Real en las investigaciones”, precisó Tzouma.
Los pacientes también tuvieron voz en dicha mesa a través de Magdalena Daccord, directora ejecutiva de la Fundación FH Europe. Desde su punto de vista, el principal cambio debe venir por “cambiar el discurso desde la enfermedad hacia la promoción de la salud. Esto se traduce en un ahorro para el sistema. Pero para ello es necesario un esfuerzo colectivo combinado con ciencia y con políticas”.
El ejemplo español
La segunda parte del Policy Roundtable ‘Cardiology Beyond Borders’, sirvió para reivindicar la estrategia española en salud cardiovascular como ejemplo a replicar a nivel comunitario. Elena Nevado del Campo, eurodiputada en el Parlamento Europeo, advirtió de la importancia de que el plan nacional no se implante a diferentes velocidades. “Las comunidades no pueden ir a ritmos distintos en un problema que afecta por igual a toda la población”, al tiempo que reivindicó la coordinación multinivel entre Europa, España y autonomías.
Este debate, moderado por el Dr. Luis Rodríguez Padial, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), también sacó a relucir la cuestión de la equidad, sobre la que habló Maite San Saturnino, presidenta de la Organización de Asociaciones de Pacientes de la Fundación Española del Corazón (FEC), para que ese aspecto no sea solo un principio teórico, sino una realidad palpable para los ciudadanos, especialmente en áreas rurales y en colectivos vulnerables.
Propuestas como el refuerzo del papel de la atención primaria, ya presente en la Escav, deberían extrapolarse a su homólogo europeo, consideró María Fernández García, subdirectora general de Calidad Asistencial del Ministerio de Sanidad. Y que los ejes sobre los que se asiente cuenten con indicadores robustos y mecanismos de cogobernanza que garanticen una implementación homogénea.
Al respecto, Pedro Gullón, director general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, quiso enfatizar que la Escav tiene “vocación de Estado ajena a los vaivenes políticos” con la idea de superar uno de los principales retos en la actualidad, las desigualdades territoriales, las socioeconómicas y las de género.
Por último, para María Sainz, médica y congresista del Partido Socialista, hace falta de igual manera depositar más esfuerzos en la educación en salud y la promoción de hábitos cardiosaludables desde edades tempranas.









