La medición de neurofilamentos en sangre se consolida como biomarcador clave en enfermedades neurológicas

Estos biomarcadores ofrecen estrategias terapéuticas personalizadas, optimizan terapias de última generación y mejoran la calidad asistencial

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Foto: Siemens

Redacción
La medición de los niveles de neurofilamentos de cadena ligera (NfL) en sangre se está consolidando como un biomarcador clave en el diagnóstico, pronóstico y seguimiento de determinadas enfermedades neurológicas, especialmente de la esclerosis múltiple (EM).

Esta técnica permite a los profesionales sanitarios ajustar las estrategias terapéuticas para cada paciente, optimizando los beneficios de las terapias de última generación y mejorando la calidad asistencial. Además, ofrece información rápida y aplicable mediante una extracción de sangre, por lo que permite una toma de decisiones clínicas más segura y reduce de forma significativa las molestias de los pacientes.

Estos biomarcadores ofrecen estrategias terapéuticas personalizadas, optimizando los beneficios de las terapias de última generación y mejorando la calidad asistencial.

Durante la jornada Biomarcadores: el valor del enfoque multidisciplinar en las patologías neurológicas, organizada por Siemens Healthineers,la investigadora Eddine Merabet, ha presentado el ensayo Atellica Nfl.

Está destinado al uso diagnóstico in vitro para la medición cuantitativa de NfL en suero y plasma humano (EDTA), empleando los sistemas Atellica IM y Advia Centaur. Combinado con hallazgos clínicos y de imagen, el ensayo permite identificar en un período de dos años a pacientes adultos con esclerosis múltiple remitente-recurrente (EMRR) que presentan un mayor riesgo de actividad de la enfermedad, definida por la aparición o el aumento de lesiones T2 detectadas mediante resonancia magnética.

Por otro lado, la Dra Mª Luisa Villar Guimerans, jefa de Servicio de Inmunología del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, ha destacado que con la llegada de métodos cuantitativos y automatizados, la sensibilidad y especificidad han mejorado significativamente, permitiendo un diagnóstico más temprano y preciso respecto a los métodos cualitativos como las bandas oligoclonales de IgG (BOC), que son sensibles y específicos, pero requieren interpretación experta y tienen limitaciones metodológicas.

Con la llegada de métodos cuantitativos y automatizados, la sensibilidad y especificidad han mejorado significativamente, permitiendo un diagnóstico más temprano y preciso respecto a los métodos cualitativos

Además, ha subrayado que los niveles elevados de neurofilamentos se asocian a mayor discapacidad e inflamación, funcionando como un biomarcador predictivo que permite anticipar la evolución de la enfermedad, predecir la respuesta a los tratamientos y personalizar la terapia, ya que la reducción de los niveles de neurofilamentos se correlaciona con un mejor control de la inflamación, menor atrofia cerebral y menor volumen lesional.

Estos biomarcadores permiten anticipar el diagnóstico de otras patologías neurológicas, contribuyendo a reducir la discapacidad residual en patologías como ELA, esclerosis múltiple o amiloidosis (ahTTR), a la vez que ayudan a diferenciar buenos y malos respondedores a los tratamientos.

Son un predictor del futuro que nos permite adelantar las decisiones terapéuticas”, ha añadido el Dr. Luis Querol, coordinador de la Unidad CSUR de Enfermedades Neuromusculares del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona

Los neurofilamentos permiten anticipar el diagnóstico de otras patologías neurológicas y son un predictor del futuro para poder adelantar las decisiones terapéuticas

La Dra. María Díaz, coordinadora de la Unidad de Enfermedades Desmielinizantes del Departamento de Neurología del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, ha señalado que “es crucial identificar biomarcadores pronósticos para optimizar la selección del tratamiento”.

Un avance que «cambia las reglas del juego” por la monitorización de los neurofilamentos en la esclerosis múltiple y en la ELA, según Dr. José Ángel Noval, bioquímico clínico de la Unidad de inmunoproteínas, marcadores tumorales y neurobioquímica del Hospital Universitario Virgen del Rocío, que considera que “los neurofilamentos podrían ser la PCR de la neurología”.

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