Una terapia con células madre logra una reconstrucción ósea significativamente mayor para implantes dentales

Un ensayo clínico internacional, cuyo primer firmante es el Prof. Mariano Sanz, patrono de Honor de SEPA, demuestra los beneficios de esta terapia celular y abre nuevas esperanzas en la colocación de implantes dentales

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Redacción
Un estudio internacional, financiado por la Unión Europea a través del programa EU Horizon 2020, con participación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Universitat Internacional de Catalunya (UiC), demuestra por primera vez en pacientes el beneficio de una terapia pionera basada en células madre implantadas en un sustituto óseo sintético. El ensayo, publicado en Clinical Oral Implants Research, abre nuevas perspectivas en la colocación de implantes dentales en personas con defectos óseos complejos.

Los resultados demuestran una reconstrucción tridimensional del hueso significativamente mayor en el grupo de terapia celular, con ganancias en milímetros cúbicos de hueso de casi el doble en comparación con el grupo control.

Se trata de un ensayo clínico aleatorizado y controlado de fase 2, en el que se ha evaluado la seguridad y eficacia de una terapia celular con células mesenquimales autólogas expandidas derivadas de la cresta ilíaca, sembradas en un sustituto óseo sintético bioabsorbible recubierto con una membrana no reabsorbible.

El ensayo, con participación de la UCM y la UiC, demuestra por primera vez en pacientes el beneficio de una terapia con células madre implantadas en un sustituto óseo sintético

«Nuestro grupo lleva años investigando, tanto en el laboratorio como en animales, el potencial de esta terapéutica; por lo tanto, es consecuencia lógica que cuando ha surgido la oportunidad de utilizar esta alternativa en pacientes, hayamos sido pioneros”, explica el catedrático Mariano Sanz, del Grupo de Investigación en Etiología y Terapia de las Enfermedades Periodontales y Periimplantarias (ETEP) de la Facultad de Odontología de la Universidad Complutense de Madrid y patrono de Honor de SEPA, que es el primer firmante de este artículo.

Este grupo de investigación lleva muchos años estudiando la eficacia de las distintas intervenciones quirúrgicas y los biomateriales adecuados para la regeneración ósea de aquellos defectos que impiden o dificultan la colocación de implantes y, por ende, la rehabilitación de los dientes perdidos. Se trata de un problema de creciente interés investigador y clínico.

“Nuestro grupo lleva años investigando el potencial de esta terapéutica; cuando surgió la oportunidad de aplicarla en pacientes, fuimos pioneros”, afirma el Prof. Mariano Sanz

Cuando estos defectos óseos son pequeños o moderados, las tecnologías actuales tienen muy buena predictibilidad y los resultados son muy positivos. Sin embargo, en grandes defectos, cuando se requiere la reconstrucción tridimensional del hueso del maxilar o de la mandíbula, las técnicas actuales no aportan resultados muy predecibles y dependen mucho de la destreza del cirujano.

La importancia de este nuevo abordaje evaluado radica en la necesidad de encontrar nuevas soluciones para rehabilitar los dientes perdidos de estos pacientes que, en algunos casos, por la existencia de un importante defecto en el hueso, plantea muchas limitaciones en la colocación de implantes dentales. «Con estas terapias avanzadas, como la terapia con células madre, buscamos estimular el hueso para que sea capaz de reconstruir su dimensión tridimensional y, de ese modo, permitir la colocación de implantes dentales en su posición ideal, para que una vez que integren en el hueso se puedan colocar las prótesis adecuadas que rehabiliten la función y la estética de la dentición perdida», detalla el Prof. Sanz.

Un estudio innovador

En el artículo publicado se informa sobre los “favorables resultados obtenidos”. Se incluyeron y aleatorizaron un total de 48 pacientes (36 en el grupo de prueba y 12 en el grupo de control). Al ser un ensayo clínico, el efecto de la terapia avanzada propuesta (células madre implantadas en un sustituto óseo sintético) se ha comparado con la terapia ósea regenerativa más utilizada para reconstruir este tipo de defectos como grupo control, que es la utilización de un bloque de hueso tomado de la rama posterior de la mandíbula del propio paciente.

“Con estas terapias avanzadas buscamos estimular el hueso para que reconstruya su dimensión tridimensional”, explica el Prof. Mariano Sanz

«Nuestros resultados son difíciles de trasladar directamente a la clínica, ya que las terapias celulares, tanto en nuestro campo como en el resto de los campos médicos, están muy restringidas, fundamentalmente por barreras regulatorias», explica el Prof. Sanz. «Como es lógico, las agencias nacionales de medicamentos tienen que asegurarse que el manejo de las células se realiza en condiciones óptimas de seguridad para los pacientes, y esto todavía se realiza en pocos centros y los costes son muy altos. Sin embargo, estos resultados obtenidos abren una puerta importante para seguir investigando en tecnologías que optimicen la manipulación celular y, por lo tanto, faciliten su uso y reduzcan los costes actuales», añade.

Sustituto sintético

Este ensayo forma parte de un proyecto financiado por la Unión Europea, a través del programa EU Horizon 2020. Estos proyectos financian a consorcios de universidades, instituciones e industria que plantean un proyecto concreto. En este caso, se trataba de la reconstrucción de maxilares atróficos mediante una terapia celular utilizando células madre autólogas, tomadas mediante una punción en la cresta ilíaca.

“La gran ventaja de un sustituto sintético es que no requiere una fuente de hueso natural ni animal, ni humana, lo que facilita su disponibilidad, lo hace más sostenible; además, los nuevos sustitutos sintéticos permiten su manufacturación industrial con las características físico-químicas ideales para la regeneración ósea”, declara el principal responsable de esta investigación.

El ensayo demuestra una reconstrucción tridimensional del hueso significativamente mayor, con ganancias de casi el doble frente al grupo control

En este caso, el sustituto sintético es un andamiaje que permite mantener el espacio para que el propio hueso, estimulado por el efecto biológico de las células implantadas, se introduzca en la estructura porosa del sustituto, que eventualmente se reabsorbe y es reemplazado por hueso nativo, vivo y funcional.

Partiendo de estos hallazgos, se plantean ahora muchas opciones para seguir avanzando en este ámbito. “Se deben mejorar las tecnologías de aislamiento, identificación y crecimiento de células madre mesenquimales, para que su uso sea más asequible”, señala este experto.

Pero, además, se están probando alternativas de terapias celulares utilizando células alogénicas (procedentes de un banco, en lugar del propio paciente). “También estamos investigando estrategias de uso de células sin implantar las células, es decir, implantando el producto de su secreción (secretoma), que mantiene la mayoría de sus propiedades biológicas; de este modo, evitamos la mayoría de las barreras regulatorias de las terapias celulares”, apunta el Prof. Sanz.

De hecho, acaban de solicitar un nuevo gran proyecto de investigación europeo tratando de validar esta nueva estrategia que “nos puede aportar los mismos excelentes resultados con una menor morbilidad para el paciente (no será necesario extraerle sus células madre), menor coste y menores barreras regulatorias”.

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