Patricia Durán Carrasco
Con el lema Ciencia, desarrollo y tecnología, para rediseñar la especialidad, el 76º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), que se está celebrando hasta el 25 de octubre en el Hotel Meliá Plaza Castilla en Madrid, ha presentado los resultados de dos estudios, uno sobre la hipoacusia en menores y otro relacionado con la conexión entre la pérdida de oído y la inestabilidad corporal y el deterioro cognitivo en personas mayores.
El primero de los estudios, elaborado por la Clínica Universidad de Navarra, muestra que la pérdida de audición está asociado a problemas de equilibrio y rendimiento cognitivo en personas mayores. Este estudio, realizado a 714 adultos de más de 55 años en España, sugiere que la pérdida auditiva sería el factor común que debilita tanto el equilibrio como las capacidades mentales.
Según los resultados, los pacientes con pérdida auditiva no tratada tuvieron tres veces más riesgo de inestabilidad postural y que, incluso con tratamiento, el riesgo seguía siendo mayor, de 4,1 veces más que en el grupo sin pérdida auditiva. Sin embargo, los investigadores no hallaron una relación moderada directa entre el equilibrio y la cognición, lo que sugiere que ambos se ven afectados de forma independiente por la pérdida auditiva.
La pérdida de audición está asociado a problemas de equilibrio y rendimiento cognitivo en personas mayores, según un estudio de la Clínica Universidad de Navarra
“Cuando una persona oye mal emplea muchos recursos cerebrales para poder escuchar, dejando olvidado la memoria y el equilibrio. El tratamiento puede optimizar la audición y prevenir las caídas del paciente”, explica la Dra. María del Mar Medina González, secretaria general de la SEORL-CCC. El estudio plantea que, si la audición es el punto de conexión con los problemas de memoria, atención y equilibrio, prevenir o tratar precozmente la pérdida auditiva podría ayudar a reducir tanto el deterioro cognitivo como el riesgo de caídas.
Además, el tratamiento precoz aumenta la calidad de vida de las personas que padecen pérdida de audición, ya que por lo general las personas mayores acaban aislándose al no poder escuchar. “Desde la SEORL-CCC queremos transmitir a la organización sanitaria, que, igual que estamos teniendo éxito en el cribado auditivo neonatal de hipoacusia mediante la promoción del cribado escolar, que se haga lo mismo con el cribado de las personas mayores, para detectar precozmente la pérdida de audición, lo que supone una mejora de la calidad de vida del paciente”, añade el Dr. Sánchez.
En este contexto, los especialistas en ORL y cirugía de cabeza y cuello agrupados en esta sociedad científica han demandado una estrategia nacional para la prevención y el abordaje de la discapacidad auditiva en personas mayores, con un enfoque multidisciplinar e integrador, de carácter socio-sanitario. Estrategia que, a su juicio, debe descansar en tres pilares fundamentales: la prevención, la detección precoz temprana y la sensibilización social, y la mejora en el acceso a los tratamientos.
Los expertos consideran que para aumentar la calidad de vida de las personas con pérdida de audición se debe realizar un tratamiento precoz
Por otro lado, este hallazgo tendría importantes implicaciones prácticas para las políticas de salud pública. “Invertir en salud auditiva supone que el Estado ahorre muchos recursos, como gastos en medicamentos, e incluso se reduzca el esfuerzo económico de las propias familias”, comenta el Dr. Serafín Sánchez Gómez, presidente de la SEORL-CCC.
Cribado auditivo en edad escolar
Otro de los temas abordados es la propuesta de los especialistas a las administraciones sanitarias autonómicas y el Ministerio de Sanidad para que evalúen la implantación de un programa de cribado auditivo en edad escolar, complementario al cribado neonatal, con el objetivo de mejorar la detección precoz de la hipoacusia infantil. Esta iniciativa surge a raíz de la investigación desarrollada por varios especialistas del Hospital Universitario de Álava, presentada en el Congreso Nacional de la SEORL-CCC, que ha revisado los casos de 63 niños diagnosticados de hipoacusia entre 2019 y 2024.
Los resultados de este estudio mostraron que, aunque el cribado auditivo neonatal detectó el 72% de los casos, casi uno de cada tres (28%) pasó desapercibido en la primera evaluación, siendo diagnosticado años más tarde, con una edad media de cinco años. De los niños con diagnóstico tardío, el 41% presentaba factores de riesgo conocidos para pérdida auditiva y el 35% tenía antecedentes familiares. La mayoría de estos casos correspondían a hipoacusias de inicio progresivo o tardío, que no se manifestaron durante el periodo neonatal y, por tanto, no fueron detectadas por el cribado rutinario al nacer.
La colaboración entre profesionales acelerará la derivación inmediata del paciente con pérdida de audición al otorrinolaringólogo desde la atención primaria
Por otro lado, se ha hecho hincapié que la pérdida auditiva también puede provocar apnea del sueño en menores y “se ha comprobado que, en la edad adulta, estos niños no desarrollan todo su potencial. Esto es debido a que, al no dormir bien, todas las funciones que se realizan durante el sueño, como reconectar las neuronas, no se producen”, explica la Dra. Marina Carrasco Llatas, presidenta de Relaciones Internacionales de la SEORL-CCC. La Dra. Carrasco asegura que la causa principal de este problema son las vegetaciones y que, si el 80% de los niños se operan pronto, se puede prevenir la apnea.
Protocolos de detección en atención primaria
Durante el congreso se ha realizado una mesa redonda de distintas especialidades para abordar la importancia de detectar la pérdida auditiva en la atención primaria. “Se está trabajando en consensos y colaboraciones conjuntas para crear protocolos para que el médico, el farmacéutico o una enfermera detecte inmediatamente el signo de alarma para derivar al paciente al otorrinolaringólogo”, comenta el Dr. Sánchez.
Esta colaboración entre diferentes profesionales agilizará la derivación inmediata al otorrinolaringólogo para detectar precozmente el problema de la audición. Gracias a los equipos de diagnóstico que disponen los otorrinolaringólogos, se puede visualizar el interior de la garganta, oído o nariz para ver e identificar las enfermedades y el órgano enfermo, proporcionando al paciente un tratamiento cuando sale de consulta.











