Fátima del Reino Iniesta
La trombectomía mecánica ha transformado el pronóstico del ictus isquémico en España, permitiendo recanalizar más del 90% de las arterias ocluidas y reduciendo de forma significativa la discapacidad y la mortalidad asociadas. Así lo subrayaron el Dr. José C. Albillos, presidente de la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram); el Dr. Pedro Navia, presidente del Grupo Español de Neurorradiología Intervencionista (Geni), y Julio Agredano, presidente de la Fundación Freno al Ictus, durante una jornada celebrada con motivo del décimo aniversario del tratamiento endovascular del ictus isquémico.
Una década que ha cambiado la práctica clínica
Hace apenas una década, el tratamiento del ictus isquémico se limitaba a la fibrinólisis intravenosa, eficaz solo en oclusiones arteriales pequeñas. «Hace veinte años apenas se hacía tratamiento del ictus; hoy tratamos miles de casos con resultados excelentes», recordó el Dr. Navia, quien destacó la evolución «radical» que ha supuesto el desarrollo de la trombectomía mecánica como estándar de manejo en los casos de ictus graves.
«Cada minuto cuenta. Cada minuto perdido son neuronas que mueren», destacó el Dr. Pedro Navia
El procedimiento, que consiste en la extracción endovascular del trombo causante de la obstrucción, se realiza en salas de angiografía equipadas y coordinadas con unidades de ictus. Se trata, subrayó Navia, de un trabajo multidisciplinar en el que intervienen neurólogos, radiólogos, anestesiólogos, técnicos y personal de enfermería. «Cada minuto cuenta. Salimos corriendo del lugar en el que estemos porque cada minuto perdido son neuronas que mueren», añadió.
Un modelo español de referencia internacional
El Dr. Albillos destacó que España es hoy un referente europeo en la atención al ictus gracias al desarrollo de las unidades especializadas y la implantación de los códigos ictus, protocolos que garantizan el diagnóstico y traslado rápido de los pacientes candidatos a trombectomía. «En los últimos años se ha mejorado notablemente el parque tecnológico y la accesibilidad a equipos de tomografía de perfusión y angiografía cerebral, imprescindibles para un diagnóstico preciso», afirmó.
«España es un referente europeo en la atención al ictus»
Actualmente, existen 50 centros de trombectomía en España, con una media de 19 procedimientos por cada 100.000 habitantes, una de las ratios más altas de Europa. En 2015, año en que se publicaron los cinco grandes ensayos clínicos que demostraron la eficacia de esta técnica, se realizaron alrededor de 2.000 procedimientos; en 2024, la cifra superó los 9.000, y se prevé que en 2025 se alcancen los 10.000 casos.
Eficacia y recuperación: el tiempo sigue siendo determinante
El éxito del tratamiento depende de la rapidez en la atención. «El ictus tiene tratamiento y es eficaz, pero solo si se actúa de manera precoz», insistió el Dr. Navia. Además, recordó que retrasar el diagnóstico o el traslado puede hacer que el tratamiento no sea viable o pierda eficacia.
El ictus isquémico representa la primera causa de discapacidad adquirida en adultos y la segunda causa de mortalidad en España, con unos 90.000 casos anuales. De ellos, aproximadamente la mitad podría beneficiarse de un tratamiento endovascular si se identifica a tiempo. «Cuanto antes se recanaliza la arteria, mejores son las posibilidades de recuperación neurológica y funcional del paciente», añadió el presidente de la Geni.
«La población es el primer eslabón del código ictus»
Los niños y adultos jóvenes también deben ser considerados en la detección precoz. Aunque la incidencia es menor, el 15% de los ictus afectan a menores de 45 años, y en la población laboral se está registrando un incremento significativo de casos asociados a estrés y estilos de vida poco saludables.
Déficit de especialistas y necesidad de formación avanzada
Uno de los retos futuros, apuntó el Dr. Navia, es el relevo generacional en neurorradiología intervencionista. «Nos enfrentamos a una jubilación inminente de la primera generación que desarrolló la especialidad en los años noventa», advirtió.
Se estima que será necesario incrementar en un 15% el número de profesionales y alcanzar una plantilla nacional de unos 250 especialistas para mantener la actividad creciente.
«El ictus tiene tratamiento y es eficaz, pero solo si se actúa de manera precoz»
El presidente de la Geni defendió la puesta en marcha de áreas de capacitación específica que permitan una formación reglada de dos a tres años para nuevos profesionales. Además, destacó el papel de la inteligencia artificial en la mejora del diagnóstico rápido. «Los sistemas de IA ya ayudan a detectar el trombo y a cuantificar el tejido salvable, reduciendo los tiempos y homogeneizando resultados entre centros», explicó.
«El paciente tiene el poder de activar el código ictus»
Desde la perspectiva de los pacientes, Julio Agredano destacó la importancia del reconocimiento de los síntomas y la activación inmediata del sistema de emergencias. «La población es el primer eslabón del código ictus. Cualquier ciudadano debe ser capaz de identificar los signos y llamar al 112″, subrayó. En la Comunidad de Madrid, explicó, solo un 12% de los pacientes activan el protocolo correctamente, lo que limita el acceso al tratamiento en fase aguda.
La Fundación Freno al Ictus impulsa campañas de sensibilización en entornos laborales, escolares y de transporte público con el fin de aumentar la detección precoz. «La diferencia entre un ictus con secuelas y una recuperación completa puede estar en minutos», recordó Agredano.
«Hemos pasado de no poder hacer nada a devolver la autonomía a miles de pacientes»
A pesar del avance clínico, la rehabilitación postictus sigue siendo el punto débil del sistema asistencial español. «Tenemos una atención aguda de primer nivel, pero una rehabilitación insuficiente e inequidades territoriales», denunció Agredano.
Las secuelas motoras, cognitivas y del lenguaje requieren una coordinación real entre la atención sanitaria y la atención social, un ámbito donde la fundación trabaja activamente para orientar a las familias y garantizar el acceso a recursos de dependencia y apoyo.
Diez años después de su implantación, la trombectomía mecánica se consolida como un procedimiento seguro y eficaz, capaz de revertir en horas lo que antes implicaba una discapacidad de por vida. «Hemos pasado de no poder hacer nada a devolver la autonomía a miles de pacientes», concluyó el Dr. Navia. El reto, coinciden los expertos, está ahora en seguir mejorando la detección, la equidad territorial y la formación de especialistas para que ningún paciente con ictus pierda la oportunidad de ser tratado a tiempo.










