Tomás Cobo: «Hay objeciones de conciencia no reguladas que implican mucha complejidad»

El presidente de la Organización Médica Colegial señala otras disyuntivas éticas a las que se enfrentan los médicos en el ejercicio de la profesión y anuncia que la organización volverá a apoyar la huelga de médicos de cuatro días prevista para diciembre reclamando un Estatuto Médico propio

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COMISION PERMANENTE OMC.

Gema Maldonado Cantero
La interrupción voluntaria del embarazo ha sido objeto de la refriega política en las últimas semanas. En otras ocasiones lo fue la eutanasia. Dos derechos para los ciudadanos que implican también el derecho de los médicos a la objeción de conciencia. Pero los médicos se enfrentan cada día a otras muchas decisiones con implicaciones éticas que no generan debates encendidos en los parlamentos autonómicos o en el Congreso ni copan titulares. Son las «objeciones de conciencia no reguladas» a las que se refiere Tomás Cobo, presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), en conversación con iSanidad.

A las disyuntivas éticas que van con el ejercicio de la profesión se suman las «cargas profundas» que señala Cobo y que están por resolver: «precariedad, retribuciones y precariedad». La profesión médica vive la negociación del Estatuto Marco como un momento crítico que puede traer cambios profundos en sus condiciones laborales después de décadas. La OMC tiene previsto volver a apoyar las cuatro jornadas de huelga nacional convocada por los sindicatos CESM y SMA. «Sí, la apoyaremos», afirma su presidente, que también se muestra favorable a un Estatuto propio y añade que «quien no entienda que el liderazgo de esos equipos multidisciplinares pertenece al médico, no ha entendido nada».

¿La OMC volverá a apoyar las cuatro jornadas de huelga nacional de médicos que han convocado CESM y SMA contra el borrador del Estatuto Marco?
Sí, la apoyaremos, la OMC y el Foro de la Profesión Médica, que también preside la OMC. La profesión médica va a apoyar todo aquello que sea algo positivo para la mejora de las condiciones laborales de los médicos y para que el Estatuto Marco recoja una serie de peticiones que tenemos.

Tomas Cobo confirma que la OMC apoyará los cuatro días de huelga médica que los sindicatos CESM y SMA han convocado del 9 al 11 de diciembre

¿Cómo describiría la relación actual entre la Organización Médica Colegial y el Ministerio de Sanidad?
Es plenamente fluida. El Estatuto es una parte de la profesión médica, que es del Ámbito de Negociación y corresponde, sobre todo, al entorno laboral. Pero hay otras muchas acciones en las que tenemos un diálogo muy fluido y sinérgico. Por ejemplo, en el Plan General de Salud Mental hemos participado activamente con la comisionada y con el Ministerio; en materia de formación acabamos de renovar el convenio que teníamos con el Ministerio y la Unión Europea de Médicos Especialistas.

Colaboramos no solo con Sanidad, también con el Ministerio de Transformación Digital, con el curso de formación en competencias digitales que hemos lanzado a través de fondos Next Generation. La relación con la Administración es fluida, como no puede ser de otra manera.

“La labor de la ministra es generar suficiente consenso para conseguir cambiar el Estatuto Marco”

¿Ha tenido oportunidad de charlar con la ministra sobre el parecer de la OMC acerca del estatuto marco y cómo se están llevando las negociaciones?
Nosotros no estamos en esas negociaciones. Lo que hacemos es respaldar aquellas acciones que vayan a beneficiar a la profesión médica. Hay que respetar el Ámbito de Negociación, que eso donde se tienen que dirimir estas circunstancias. Lo que sí que queda claro es que tenemos un Estatuto Marco que viene del año 2003, han pasado 22 años y parece lógico pensar que hay que cambiarlo y la labor de la ministra es generar el suficiente consenso para conseguirlo. Por tanto, hay que aproximarse a los problemas con serenidad, identificarlos y tratar de buscar soluciones entre todos en este modelo de cogobernanza.

Tenemos un modelo que debemos proteger y en eso coincidimos absolutamente todos, desde los profesionales hasta el Ministerio y todo el abanico de partidos políticos que existen. En esa negociación deben participar muy activamente las consejerías de sanidad de las diferentes comunidades autónomas porque tenemos un sistema de cogobernanza. También está la parte de la profesión médica y el Ministerio tiene que generar ese consenso con todos.

“Quien no entienda que el liderazgo de esos equipos multidisciplinares pertenece al médico, no ha entendido nada. Esto no es una ventaja corporativista”

Cuando me han preguntado qué haría si fuera ministro, siempre digo que lo primero es hacer caso a los profesionales. Jugamos un papel a la hora de transmitir cuáles son nuestras inquietudes y hay tres brechas que tenemos que solucionar. La brecha de la inestabilidad y la precariedad laboral, en torno al 50% de los profesionales médicos no tienen un contrato estable.

La brecha del tiempo para la formación médica continuada: para estar hoy realmente actualizado, un médico necesitaría 20 horas al día y en España tenemos cinco días al año. Y la brecha del modelo retributivo, que se basa fundamentalmente en horas de guardia que no cuentan para la jubilación y en otra serie de complementos, pero el sueldo base es muy pobre. Pedimos también que se considere la medicina como profesión de riesgo y la posibilidad, como tienen otros entornos, de tener la jubilación anticipada voluntaria.

«Un médico necesitaría 20 horas al día para estar realmente actualizado y en España tenemos cinco días al año»

La fuerza que tiene nuestro sistema sanitario se debe en gran parte a los médicos y médicas de España. Y el modelo, como dijo Rafael Bengoa, “se ha sostenido por el sueldo de los médicos”. Y hay figuras que son clave y que hay que reforzar y ayudar, como los jefes de servicio, que son cruciales para determinar las necesidades que tiene cada servicio para desarrollar la actividad asistencial que le corresponda, y los tutores, que van a formar a los futuros médicos, pero los hemos tenido abandonados durante muchos años.

Para los sindicatos médicos la única opción posible es un Estatuto Marco para médicos y facultativos. ¿Esta es también la única opción que ve la OMC?
Siempre hay opciones para todo. Pero nuestra profesión reúne tantas características particulares que sí consideramos que un estatuto propio sería lo más adecuado. Y esto lo pensamos desde que se hizo el último Estatuto Marco en 2003. Dentro del entorno de la profesión sanitaria los médicos somos los únicos que estudiamos seis años de carrera y cinco de especialidad para adquirir los conocimientos y competencias con los que ponerse frente a un paciente y asumir la responsabilidad de atenderlo y proporcionar seguridad clínica.

Es obvio que la atención es multidisciplinar y que todas las ramas sanitarias son importantes, esto es una realidad. Y quien no entienda que el liderazgo de esos equipos multidisciplinares pertenece al médico, no ha entendido nada. Lo vimos recientemente en la pandemia; los líderes de aquellos equipos que fueron capaces de generar unidades de alta especialización en días fueron los médicos, con el apoyo de todos, sin duda. Y esto no es ventaja corporativista, al contrario, es una carga de responsabilidad que se deriva de nuestros conocimientos y competencias.

«La fuerza que tiene nuestro sistema sanitario se debe en gran parte a los médicos y médicas de España»

¿Entiende que otras profesiones sanitarias reciben esta característica de liderazgo y responsabilidad de los médicos con cierto recelo esta diferenciación con un Estatuto propio?
Este conflicto que parece que se genera con la profesión hermana, la enfermería, o los farmacéuticos, no es real en el día a día. Trabajamos en los hospitales con enfermería en equipo, en un entorno de multidisciplinariedad en el que las enfermeras saben qué competencias tiene y el médico sabe las suyas. Y esa es la realidad, generar confrontaciones donde no las hay no es bueno.

Lo que ocurre en la profesión médica son cargas más profundas, aunque la razón visible parece que es el Estatuto Marco. Esas cargas profundas son la precariedad, el tiempo para formación y el modelo retributivo. A estas cargas le añadimos la percepción de progresiva dilución de responsabilidades y la desconsideración del entorno que se traduce en las agresiones. Se han generado unas expectativas en la sociedad por las que sus problemas se tienen que resolver de manera inmediata y es el médico el que se enfrenta al paciente y recibe las quejas por las listas de espera, cuando es un problema de gestión.

“El conflicto que parece que se genera con la profesión hermana, la enfermería, no es real en el día a día”

Todas estas cargas generan una insatisfacción que se refleja en que el 33% de los médicos en activo se jubilaría si pudieran y el 50% tiene síntomas de burnout, según refleja un estudio que hizo la OMC con Mutual Médica. Y todo esto produce esta erupción de huelga. Los conflictos como este sirven muchas veces para solucionar problemas, pero desde la serenidad. Los políticos tienen que buscar el interés general y, en este caso, el interés general es mantener nuestro modelo sanitario.

¿Qué opinión le merece el registro de objetores de conciencia? ¿Cree que puede afectar de alguna manera al derecho reconocido a la objeción?
El profesional médico ejerce su derecho a la objeción de conciencia y se debe respetar, y la Administración tiene derecho a tener un registro de objetores de conciencia reconocido por una sentencia del Tribunal Constitucional. Estas listas se deben guardar con confidencialidad y con todas las circunstancias que exige la ley. Por otro lado, está el problema de la gestión de la interrupción voluntaria del embarazo, que no es del profesional médico.

“No soy partidario de hacer listas de nada, pero la Administración tiene su derecho a tener una lista de objetores de conciencia reconocido por una sentencia del Tribunal Constitucional”

¿Cómo gestionarlo? Como se ha gestionado en España, por ejemplo, el cuidado de la salud mental, que ha dependido mucho del entorno privado, o el cuidado de los mayores en las residencias, que siempre ha estado al lado de la privada. Si se puede gestionar la interrupción voluntaria del embarazo dentro del entorno de la sanidad pública porque tienen los recursos humanos suficientes, fenomenal. Y si no, que hagan los conciertos que tengan que hacer. Depende de cada sitio, de los servicios y de los hospitales.

¿Cómo valora la propuesta del señor Núñez Feijóo de hacer un registro público de médicos que sí practican abortos? ¿pueden ser públicos este tipo de registros?
¿Vamos a marcar a la gente que dice que quiere hacerlos? Eso es algo que tiene que gestionar cada servicio con los recursos que tenga. Lo que está claro es el derecho a la objeción de conciencia. No soy partidario de hacer listas de nada, pero la Administración tiene derecho a saber quiénes son los objetores en un entorno de confidencialidad. Una vez sepamos quiénes son los que objetan, se organiza un circuito de asistencia.

“Si se puede gestionar la interrupción voluntaria del embarazo dentro del entorno de la sanidad pública, fenomenal. Y si no, que hagan los conciertos que tengan que hacer”

También hay objeciones de conciencia que no están reguladas en las que los jefes de servicio juegan una vez más un papel; sería práctico, por ejemplo, saber quiénes (cirujanos, anestesistas, enfermeras) dentro del servicio están dispuestos a operar una prótesis de cadera a testigos de Jehová con el compromiso de no hacer transfusiones de sangre, porque la creencia religiosa de estos ciudadanos no las permite. Ahí hay que establecer los circuitos asistenciales con la mayor seguridad posible para que se cumpla la voluntad de esos ciudadanos. Hay mucha complejidad en torno a la objeción de conciencia no regulada.

El último barómetro sanitario del CIS muestra un nuevo descenso de la percepción positiva del sistema sanitario, (52,5% valora positivamente su funcionamiento). ¿Qué le dice a usted este dato?
Que tenemos que esforzarnos muchísimo para explicar a la ciudadanía que nuestro sistema sanitario es el mejor regalo que nos hemos hecho los españoles en los últimos 100 años, y que cruzando el Atlántico la gente se queda en la calle sin ser atendida si no tiene dinero. El riesgo que corremos es que nuestro modelo vaya derivando progresivamente hacia un modelo pobre para los pobres, por eso tenemos que reforzarlo.

“¿Vamos a marcar a la gente que dice que quiere hacerlos?”, responde Tomás Cobo a la propuesta de Núñez Feijóo de un registro público de médicos que practiquen abortos

Nuestro sistema es completamente anormal en la circunstancia del mundo. Combina la sanidad pública y la privada para sostener un modelo que es la esencia y el pilar de la justicia social y el cuidado de la dignidad del ser humano. La descapitalización que sufren los mayores de 60 años en otros países, como en Estados Unidos, como consecuencia de los problemas de salud es horrible. Los ahorros que tienen los destinan al cuidado de la salud. No es infrecuente no tener acceso a un trasplante hepático sin un seguro adecuado. Esto en España es impensable. Por eso hay que protegerlo y hay que hacer un esfuerzo para educar a la ciudadanía.

Y sobre el dato del CIS, si se pregunta a la franja de edad a partir de 60 años, que ya empieza a hacer más uso de la atención sanitaria, será muy superior a ese 52%. Esa insatisfacción con el sistema sanitario, que se da más en jóvenes, ocurre con la OMC. Pero cuando entran en quiebra económica, física o psíquica y les atiende el Paime [Programa de Atención Integral al Médico Enfermo] o la Fundación de Protección Social, o les agreden y ven que la defensa legal funciona, reconocen que les han atendido bien.

«Nuestro sistema es completamente anormal en la circunstancia del mundo. Combina la sanidad pública y la privada para sostener un modelo que es la esencia y el pilar de la justicia social»

¿Y cuál es la estrategia de la OMC ante este contexto de desafección con el sistema sanitario que también afecta a los médicos?
Nuestra primera responsabilidad es el compromiso deontológico que tenemos, desde el compromiso de establecer una adecuada relación médico-paciente y de la confidencialidad, a compromiso de actualizar nuestras competencias y al reparto equitativo de recursos limitados. A cambio de esos compromisos la sociedad ofrece a los médicos su ilimitada confianza. Y tenemos que vigilar a cada uno de nuestros profesionales y que no haya nadie aprovechándose de esa confianza. En 2022 renovamos nuestro código deontológico que introduce cuestiones nuevas sobre telemedicina o seguridad clínica.

La segunda misión de la institución es ayudar en diferentes áreas; hemos trabajado sobre las agresiones de forma que tenemos incluso un interlocutor policial único para denunciarlas directamente, además de trabajar en la prevención y en la atención psicológica posterior a una agresión. En formación, que es absolutamente clave, estamos canalizando a través de una institución pequeña, como es Unión Profesional unos 200 millones de euros de fondos Next Generation para el curso de competencias digitales. Por primera vez en España, las profesiones juegan un papel a la hora de capilarizar la formación.

Sobre la IA y la formación a médicos: “Tenemos que impulsar, promover y ayudar porque el cambio digital es ineludible y quien se quede atrás quedará eliminado”

Uno de los retos actuales es la digitalización de la sanidad y sobre todo la integración a todos los niveles de la IA. ¿Están el sistema y los médicos preparados para asumir la IA?
Eso es lo que tenemos que impulsar, promover y ayudar porque el cambio digital es ineludible y quien se quede atrás quedará eliminado. Tenemos que hacer todo lo posible para que el cambio sea lo más intuitivo, accesible y fácil posible. La inteligencia artificial va a ser una herramienta fundamental y de rutina a la hora de trabajar. Pero no quiere decir que la relación-médico paciente vaya a dejar de ser absolutamente clave, y la parte esencial de esa relación es la parte humana.

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