Más de 22 000 muertes al año en España se atribuyen a la contaminación del aire

El informe 2025 del Lancet Countdown on Health and Climate Change sitúa la polución como un riesgo sanitario clave

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Fátima del Reino Iniesta
La contaminación del aire continúa siendo uno de los principales problemas de salud pública en España. Según el análisis del Science Media Centre España basado en el informe The Lancet Countdown 2025, en nuestro país cerca de 22.000 muertes anuales se atribuyen a la mala calidad del aire, especialmente por exposición prolongada a partículas finas (PM2,5) y contaminantes procedentes del tráfico, la industria y la combustión de combustibles fósiles. Este dato subraya la magnitud del desafío sanitario y la necesidad de reforzar políticas de reducción de emisiones, movilidad sostenible y vigilancia ambiental.

El catedrático Víctor Resco de Dios, profesor de Ingeniería de Montes y Cambio Global en la Universidad de Lleida, señala que «el informe de este año destaca cómo el cambio climático resultante de las emisiones de gases de efecto invernadero, junto con la incapacidad de nuestros líderes para tomar medidas de adaptación, nos está dejando con un rastro creciente de muertes prevenibles».

«Aunque España está lejos de cifras de países como Alemania, todavía gastamos 6.800 millones de libras esterlinas en subvencionar el cambio climático»

Para el experto, no hablamos solo de mortalidad por contaminación, sino también de patologías agravadas por olas de calor y enfermedades emergentes como el dengue. Resco de Dios añade que «España ha perdido más de 170 millones de horas de trabajo debido al aumento del estrés climático«, lo que tiene repercusiones directas no solo en la salud, sino también en la productividad y la economía.

Además, recuerda que la financiación pública continúa sosteniendo parte del problema. «El año 2023 ha sido el segundo mayor en subsidios a combustibles fósiles. Aunque España está lejos de cifras de países como Alemania, todavía gastamos 6.800 millones de libras esterlinas en subvencionar el cambio climático». Para el investigador, estos datos deben servir como advertencia. «El cambio climático debería asustarnos mucho más que la energía nuclear, ya que es una amenaza mucho más real, tangible e inmediata para nuestra salud y economía».

Europa y la necesidad de mantener los objetivos climáticos

En relación con la situación europea, Leslie Mabon, profesor titular de Sistemas Ambientales en The Open University, señala que las tendencias identificadas «no sorprenderán a nadie que haya estado trabajando en los impactos humanos del cambio climático». Sin embargo, afirma que el mensaje del informe es claro y que «a niveles más altos de calentamiento global, los costes para la sociedad en términos de muertes e impactos en la salud humana aumentan significativamente».

La incapacidad de adaptación “está dejando un reguero de víctimas mortales que se hubieran podido evitar”, señalan desde el Science Media Centre

Mabon insiste en que «la sociedad debe evitar retroceder hacia objetivos de calentamiento global menos ambiciosos» y remarca que proteger la salud «bajo un clima más cálido significa eliminar gradualmente los combustibles fósiles y apoyar a los más vulnerables con un financiamiento significativo para adaptarse a los impactos climáticos».

De cara a la 30ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), advierte que retrasar la acción climática «será extremadamente dañino y costoso» y subraya el valor del Lancet Countdown como herramienta científica que «sintetiza la mejor ciencia disponible» para entender cómo afectará el cambio climático a la salud global.

Un problema de salud mundial con 8,5 millones de muertes

El informe global detalla que la exposición a partículas finas (PM2,5) provocó 8,5 millones de muertes en 2022 en el mundo, de las cuales 6,5 millones estuvieron asociadas a actividades humanas y 2,52 millones a combustibles fósiles. Estas cifras figuran en el documento oficial, que también indica que, aunque la exposición media global a partículas de origen fósil descendió un 18,7% desde 2010, la mortalidad total por contaminación no ha disminuido.

Aproximadamente 2,52 millones de esas muertes globales están ligadas a combustibles fósiles

El Lancet Countdown señala además que los incendios forestales agravados por el cambio climático causaron 154.000 muertes en 2024 por inhalación de partículas finas. Este aumento se relaciona directamente con condiciones atmosféricas más extrema.

La científica del clima Chloe Brimicombe, de la Royal Meteorological Society, afirma que el informe «siempre ha sido un fuerte llamado a la acción sobre el cambio climático, demostrando los impactos en la salud». Asimismo, que la metodología para calcular la mortalidad por calor, nuevo indicador este año, «es sólida» y pide a los gobiernos usar estas cifras para crear indicadores nacionales propios. Además, recuerda que intervenciones sanitarias básicas, como mejorar el acceso al agua potable, pueden reducir la vulnerabilidad y deberían integrarse en las respuestas públicas.

El calor extremo también incrementa la mortalidad en España

El informe recuerda que la contaminación del aire no es el único factor agravado por la crisis climática. El calor extremo está emergiendo como una de las principales amenazas para la salud pública en nuestro entorno. Según el Science Media Centre España, unas 5.800 muertes al año en España entre 2012 y 2021 se atribuyeron al calor, un dato que evidencia el impacto real y sostenido del aumento de temperaturas en la mortalidad.

Se trata de personas que fallecen por golpes de calor, descompensaciones cardiovasculares, problemas respiratorios agravados y fallos multiorgánicos desencadenados o precipitados por temperaturas extremas, especialmente durante las olas de calor cada vez más frecuentes, intensas y prolongadas.

El documento también apunta a unas 5.800 muertes al año por calor en España durante 2012-2021, cifra que se ha duplicado respecto a la década de los noventa

Este efecto se manifiesta con mayor intensidad en personas mayores, pacientes con enfermedades crónicas, población socioeconómicamente vulnerable y trabajadores expuestos a altas temperaturas. Como subraya el profesor Víctor Resco de Dios, «España ha perdido más de 170 millones de horas de trabajo debido al aumento del estrés climático», lo que revela un impacto no solo sanitario, sino también laboral y económico. En sectores como la agricultura, la construcción o el transporte, el riesgo se multiplica, y la capacidad de recuperación depende de factores tan variados como el acceso al agua, la sombra, la climatización, los protocolos laborales y la preparación del sistema sanitario.

Por su parte, Chloe Brimicombe afirma que la metodología para calcular la mortalidad relacionada con el calor en el informe «es sólida», y considera que los países deben utilizar estas cifras «como base para crear sus propios indicadores que se conviertan en parte de los propios datos de seguimiento de un país que puedan ser utilizados operativamente por los formuladores de políticas». Además, explica que «a veces implementar una intervención de salud como mejorar el acceso al agua limpia puede reducir la vulnerabilidad a las condiciones de salud relacionadas con el clima».

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