España busca un mapa real para medir la revolución en las neoplasias hematológicas y planificar su futuro

Gestores, clínicos e investigadores analizan la realidad de los registros del cáncer hematológico y su valor, en un momento en el que los diagnósticos precisos y las nuevas terapias están cambiando el curso de algunas patologías

mesa-expertos-registro-neoplasias-hematologicas

Gema Maldonado Cantero
Fotos: Ana Fernández Agüero
Si los avances diagnósticos y terapéuticos de los últimos años han permitido cambiar el curso de algunos cánceres, entre ellos están sin duda las neoplasias hematológicas. Concretamente el grupo de las linfoides, del que se diagnosticarán casi 20.000 casos en España en 2026. Unos avances que aún no han conseguido trasladarse a la otra gran categoría de cánceres de la sangre, los mieloides, con una previsión de 8.000 nuevos casos el año que viene.

El cáncer hematológico no es una sola enfermedad, son muchas. Hay más de 120 caracterizadas, algunas de ellas con una prevalencia muy baja. Pero en su conjunto, es el quinto tipo de tumor más frecuente en España. Ya supone el 10% de todos los casos de cáncer. Hasta hace muy poco, no había un informe específico que recogiera datos de incidencia y supervivencia de estas neoplasias y, aún hoy, los registros poblacionales disponibles por provincias representan solo al 30% de la población de todo el país.

SEHH_horizontal_nov25

Los grandes avances terapéuticos en neoplasias hematológicas se han producido, principalmente, en las patologías linfoides

mesa-neoplasias-hematologicas-rafael-marcos-gragera
Dr. Rafael Marcos Gragera, coordinador de HematoRedecan

Hacía falta analizar los datos disponibles de forma precisa así que, hace dos años, la Red Española de Registros de Cáncer (Redecan) y la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) se pusieron manos a la obra para publicar el primer informe sobre El cáncer hematológico en cifras. Un análisis por patología, porque “no sabíamos el número de casos que se diagnosticaban en España” y es clave para “evaluar el impacto de las enfermedades hematológicas y, sobre todo, para planificar y decidir qué número de casos se esperan en España, también de las neoplasias hematológicas más raras, y qué presupuesto necesitamos para dar nuevos tratamientos, que son muy caros”.

Quien lo cuenta es el Dr. Rafael Marcos-Gragera, coordinador de HematoRedecan y uno de los artífices del informe que pone cifras a estas enfermedades, uno de los participantes en una reciente mesa de expertos organizada por iSanidad con el apoyo de GSK, Quirón Salud, Uniteco y Asion (Asociación Infantil Oncológica de Madrid).

Más datos y más recientes

La Comunidad de Madrid es una de las que aparece representada en el registro y que está tratando de “ir mejorando los procesos de automatización” para poder seleccionar la información de las diferentes fuentes disponibles “en el menor tiempo posible; esperemos que dentro de poco sea prácticamente en tiempo real”, explica la directora general de Salud Pública en Madrid, Elena Andradas.

«No sabíamos el número de casos que se diagnosticaban en España», señala el Dr. Marcos-Gragera, coordinador de HematoRedecan, un aspecto clave para «evaluar el impacto de estas enfermedades y planificar»

Su comunidad, como otras muchas, lleva desde 2019 administrando terapias CAR-T, que han dado un giro al pronóstico de pacientes que ya no tenían opciones, por lo que contar con datos sólidos y actualizados también es necesario para “evaluar esas nuevas terapias”, además de tener muy presente la necesidad de “investigación”, señala Andradas.

Uno de los datos disponibles en el informe es la supervivencia global de estos pacientes, un parámetro para el que “tenemos que esperar cinco años desde el diagnóstico para poder dar una cifra”, apunta Marcos-Gragera. El estudio muestra el mayor aumento de la supervivencia en las leucemias linfáticas agudas y un descenso en los síndromes mielodisplásicos, que llevan a otras preguntas de investigación.

Mesa de expertos-registro-hematología
Elena Andradas, directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid

En el caso de las neoplasias linfoides, esa subida de supervivencia puede verse notablemente incrementada en futuros informes, ya que el informe actual aún no recoge el periodo desde el que entraron en juego las CAR-T y terapias dirigidas como anticuerpos biespecíficos disponibles hoy. “Estas nuevas estrategias están revolucionando el tratamiento y la vida de nuestros pacientes”, afirma el Dr. Raúl Córdoba, hematólogo, investigador y tesorero de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia.

Contar con datos sólidos y actualizados también es necesario para “evaluar nuevas terapias”, como las CAR-T, además de tener muy presente la necesidad de “investigación”, afirma Elena Andradas 

Desde su experiencia en consulta, ve cómo en poco más de cinco años la forma en la que tratan algunos de estos cánceres ni se parece a lo anterior. “La primera leucemia que dejamos de tratar con quimioterapia fue la mieloide crónica que, aunque no se cura, ahora se trata con una pastilla; el tratamiento mensual cuesta menos de 100 euros al mes y ha cambiado la historia natural de la enfermedad. La segunda fue la leucemia linfocítica crónica, en la que hemos abandonado la quimioterapia y el trasplante. Hay enfermedades que podemos curar y esto quiere decir eliminar su cáncer para siempre. Ahora ya no hacemos absolutamente nada igual a lo que hacíamos en 2018”, explica.

La precisión y “los apellidos” de la enfermedad

No solo los avances terapéuticos han permitido este cambio radical, también las nuevas tecnologías que han facilitado diagnósticos mucho más precisos y un mejor conocimiento de las bases biológicas de las neoplasias sanguíneas. Esto ya se deja ver en los informes actuales, donde “hay un descenso muy importante de los diagnósticos inespecíficos” gracias a las nuevas técnicas disponibles y a “la experiencia de los epidemiólogos a la hora de codificar estas patologías”, apunta el coordinador de HematoRedecan. Con la ayuda de técnicas como la citometría de flujo o la biología molecular, ahora los hematólogos pueden “poner un apellido adecuado a esa patología y seleccionar un tratamiento”.

Mesa de expertos hematología-raul-cordoba
Dr. Raúl Córdoba, tesorero de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia

“Las nuevas estrategias terapéuticas están revolucionando el tratamiento y la vida de nuestros pacientes», afirma el Dr. Raúl Córdoba, pero sus resultados aún no se reflejan en los registros de supervivencia en neoplasias hematológicas

Estos casos, que antes no se sabía muy bien dónde encuadrar dentro de las patologías linfoides y mieloides, “se van recolocando en patologías más específicas que antes no se diagnosticaban”, añade Marcos-Gragera. Algunos ejemplos son los linfomas de células T “que antes pasaban desapercibidos” o el linfoma difuso de célula grande. Son dos patologías cuya incidencia ha aumentado de forma significativa, en parte porque ahora se diagnostican mejor, pero también puede haber factores de riesgo que deben estudiarse.

“Tenemos que investigar qué está pasando con el aumento de la incidencia de algunos tumores”, señala el Dr. Córdoba, donde el envejecimiento juega un papel importante. La edad media de diagnóstico de las neoplasias hematológicas está en torno a los 65 años, excepto el linfoma de Hodgkin, “que está alrededor de los 35 años”, y la leucemia aguda linfoblástica, “en torno a los 20 años”. Pero en estos casos también hay un “segundo pico de incidencia” en la edad adulta, sobre los 60 años, “con un pronóstico mucho peor”, expone el hematólogo.

Cuanto más mayor sea la sociedad, más se incrementarán los casos de neoplasias de la sangre, al mismo tiempo que aumenta su prevalencia “porque estos pacientes sobreviven y, eventualmente, pueden recaer”. Por eso, el hematólogo de la SEHH apuesta por “hacer la mejor estrategia de tratamiento en la primera línea para curar al paciente y no dejar esas opciones para líneas posteriores”.

El hematólogo de la SEHH apuesta por “hacer la mejor estrategia de tratamiento en la primera línea para curar al paciente y no dejar esas opciones para líneas posteriores”

Recursos para mirar al futuro

Pero ¿cómo se gestiona el aumento de casos, el incremento de la prevalencia y las nuevas estrategias de diagnóstico y tratamiento desde el punto de vista del gestor que tiene que manejar y repartir los recursos disponibles? El presidente de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa), Pepe Soto, habla de varios retos.

Mesa de expertos hematología-pepe-soto
José Soto, presidente de Sedisa, y Raúl Córdoba, hematólogo de la SEHH

Por una parte, la adquisición de tecnologías para el diagnóstico y de nuevos tratamientos con recursos limitados y teniendo presentes las necesidades del resto de servicios. “Siempre se nos mira a los directivos y es responsabilidad nuestra sentarnos con los clínicos y con el mercado para poder incorporarlas”, opina. Cree que los médicos tienen que “incorporar en la práctica la gestión de los recursos de acuerdo con los objetivos clínicos”, entendiendo que “hay que ser efectivos con los recursos que tenemos y hacerlo de manera eficiente, de forma que lo que hagamos sea con los mínimos recursos posibles”.

José Soto (Sedisa), insta a las administraciones sanitarias «a convencer a a las autoridades sanitarias de la necesidad de aumentar los presupuestos de la sanidad pública y de la privada concertada»

Para poder abarcar diagnósticos precisos y tratamientos innovadores, apuesta por “reforzar estrategias colaborativas para solucionar los riesgos de tener más pacientes y con mayor prevalencia” y “promover la reflexión conjunta” de todos los actores del sector de la salud. “No solo es cosa de la sanidad pública, también de la privada”, apunta, y apela a las autoridades sanitarias “a que convenzan a las autoridades fiscales de que estamos ante la necesidad de aumentar los presupuestos de la sanidad pública y de la privada concertada”.

Para la directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, es necesario “buscar fórmulas para garantizar la sostenibilidad, porque no podemos limitar la innovación cuando sabemos que va a producir un beneficio para el paciente”. Y añade otro paso más, que considera “complejísimo”: “Debemos ser capaces de eliminar determinados procedimientos que están absolutamente consolidados en el sistema sanitario y que no aportan nada”. Es aquí donde, reconoce Elena Andradas, “tenemos un amplio margen de mejora”.

Podcast

Podcast

Especiales

Atención primaria

Sanidad privada

iSanidadental

Anuario

Accede a iSanidad

Buscar
Síguenos en