La Semfyc llama a reducir la presencia de disruptores endocrinos para garantizar la protección de la salud y el medioambiente

El XLV Congreso de Semfyc pondrá sobre la mesa los estilos más sostenibles para evitar ingerir estas sustancias nocivas, que pueden afectar a los fetos durante el embarazo y cómo abordar en consulta acciones para propiciarlos

Disruptores endocrinos

Redacción
La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc) ha hecho un llamamiento a la sociedad civil y a la Administración para disminuir la presencia de los disruptores endocrinos, sustancias exógenas perjudiciales tanto para la salud humana como para el medioambiente.

Los científicos tienen cada vez más evidencia sobre la interferencia que suponen estos compuestos en el organismo y la salud. Sin embargo, productos comunes de la cesta de la compra (comida envasada, desodorantes, cremas, pastas de dientes, agua) pueden contener este tipo de sustancias. En este contexto, el XLV Congreso de la Semfyc, que se celebrará del 13 al 15 de noviembre en Madrid, analizará como abordar en consulta acciones y estilos de vida más sostenibles con un enfoque de salud planetaria.

Según la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (Echa por sus siglas en inglés), existen unos 1.500 contaminantes con los que el ser humano puede entrar en contacto por vías como la digestiva, la respiratoria o la dérmica y que pueden interferir en los procesos hormonales. Algunos estudios han detectado la presencia de diversos disruptores endocrinos en muestras biológicas de hasta el 95% de los participantes. Los disruptores endocrinos son unas sustancias químicas exógenas que tienen efectos adversos para la salud, como consecuencia de alteraciones en la función endocrina mediante interferencia en el mensaje de las hormonas, imitando o modificando su efecto.

Los disruptores endocrinos pueden afectar al desarrollo del feto provocando problemas como el bajo peso al nacer, prematuridad o efectos inmunitarios

Existen evidencias -a nivel in-vitro y en animales- de que los disruptores endocrinos pueden influir en la fertilidad, el desarrollo neurológico del feto, problemas del sistema inmune o en enfermedades crónicas como la diabetes o las alergias, además de cánceres (mama, próstata, ovario o tiroides). Es el caso del óxido de difenilfosfina (TPO) y del dimetil-p-toluidina (DMTA), sustancias utilizadas en esmaltes y geles semipermanentes para las uñas, que han sido prohibidas por la Unión Europea por considerarlas «carcinógenas, mutágenas y tóxicas para la reproducción» por diferentes estudios en animales.

Protección de los niños en etapa perinatal

Aunque los disruptores endocrinos pueden afectar a los adultos, son los niños en toda su etapa perinatal, desde el embarazo hasta los primeros años de vida, los que tienen más riesgos de sufrir los efectos nocivos de estas sustancias. En esta etapa, el feto depende durante la primera mitad del embarazo exclusivamente de las hormonas tiroideas maternas que le llegan a través de la placenta, ya que no es capaz de producir las suyas propias, necesarias para el desarrollo del feto. La exposición maternoinfantil a disruptores endocrinos se ha relacionado con problemas como el bajo peso al nacer, prematuridad, mayor riesgo de obesidad y alteraciones cardiometabólicas y efectos inmunitarios.

Basándose en publicaciones científicas sobre sustancias como el bisfenol-A y los ftalatos, las autoridades han optado por restringir el uso de plásticos con componentes hormonalmente activos en objetos que usarían bebés y niños (ftalatos en chupetes, mordedores y tetinas, y bisfenol-A en biberones de policarbonato), aplicando el principio de precaución con el objetivo de proteger la salud infantil.

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