Juan Pablo Ramírez
Más de la mitad de los médicos jóvenes en España sufre el síndrome de burnout. Desde hace años, y especialmente a raíz de la pandemia de Covid-19, se viene hablando del deterioro de la salud mental entre los profesionales sanitarios. El informe Ikerburn de la Organización Médica Colegial (OMC), presentado este miércoles en el Senado, pone negro sobre blanco esta realidad.
El informe da donde duele al Sistema Nacional de Salud (SNS), en el relevo generacional. La encuesta recoge la opinión de 1.400 médicos jóvenes de todo el país. El 79% de los médicos jóvenes sufre agotamiento emocional, el 84% presenta despersonalización y el 63% expresa baja realización personal. Con estos datos en la mano, los representantes de la profesión médica acudieron a la Cámara Alta para advertir del problema en un momento marcado por la renovación del Estatuto Marco, cuyas negociaciones entre Ministerio de sanidad y sindicatos continúan encalladas.
“Un 94% de los médicos jóvenes presenta burnout en al menos una de las tres dimensiones y un 51%, en las tres”, destaca el Dr. Sánchez
Agotamiento emocional, desafección y baja realización personal son las tres dimensiones desde las que la OMC trata de analizar el problema. Más de los médicos jóvenes “Un 94% presenta burnout en al menos una de estas dimensiones y un 51%, en las tres”, , ha expresado el Dr. Domingo Sánchez, representante nacional de la Sección de Médicos Jóvenes y en Promoción de Empleo de la OMC, durante la presentación del informe.
En el centro del problema se encuentra la carga laboral. “Tres de cada cuatro médicos jóvenes en España trabajan más de 60 horas a la semana. Por lo tanto incumplen la normativa europea de trabajo y acaban enfermando”, subrayó el Dr. Juan Pablo Carrasco, vocal del Colegio Oficial de Médicos de Valencia. España lidera el ránking de horas trabajadas en la Unión Europea. “Solo nos superan Chipre, Malta y Grecia”, añadió.
Brecha de género y especialidades más afectadas
El informe pone el foco en la brecha de género. El síndrome del burnout es un 24% más frecuente en mujeres. “Hablamos de una profesión feminizada y es cierto que hay mayoría de mujeres en las plantillas, pero tenemos aún estructuras heredadas de un heteropatriarcado”, ha subrayado el Dr. Sánchez. “El sistema no se ha adaptado a la feminización de la profesión”, ha advertido la Dra. Anaís Cruz, vocal del Colegio Oficial de Médicos de Álava. La solución pasa, a su juicio, por tres aspectos: conciliación, flexibilidad horaria, liderazgo inclusivo y vigilancia activa desde la formación especializada. “Las médicas no se queman por ser menos resilientes sino por trabajar en unas condiciones en las que no se reconocen sus necesidades”, ha insistido.
El problema afecta a día de hoy a todas las comunidades autónomas y a la totalidad de las especialidades médicas. Las más afectadas son las quirúrgicas, aunque con escasa diferencia, seguidas de las clínicas y las de diagnóstico.
“Tres de cada cuatro médicos jóvenes en España trabajan más de 60 horas a la semana», destaca el Dr. Carrasco
Esta situación se traduce en una serie de problemas para los profesionales de la medicina. El 85% reconoce una disminución de la libido consecuencia del desgaste profesional; dos de cada tres padecen insomnio; el 38% recurre a ansiolíticos o alcohol, y un 25% ha necesitado una baja laboral por causas relacionadas con el burnout.
El documento de la OMC identifica cinco soluciones para hacer frente a este problema: cumplir la normativa laboral y garantizar los descansos tras guardias; reforzar la tutorización y la equidad en la carga asistencial; potenciar el Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (Paime), que solo conoce el 40% de los residentes; implementar programas de bienestar psicológico y conciliación, con especial atención a la brecha de género y crear un observatorio nacional de burnout para monitorizar la evolución del problema. “No queremos ser alarmistas pero tenemos que actuar si queremos evitar los problemas que nos vamos a encontrar”, avisó el Dr. Sánchez, quien incidió en que la situación actual no solo afecta a la salud mental de los profesionales, sino también a la seguridad del paciente y la sostenibilidad del SNS.








