Redacción
La combinación de terapias avanzadas con las estrategias basadas en una alimentación saludable y en productos presentes en la naturaleza, puede abrir nuevos caminos para el abordaje temprano e individualizado de estas patologías. Esta fue una de las conclusiones del VI Simposio Científico Anual del Grupo de Investigación en Reumatología del Instituto de Investigación Biomédica de A Coruña (GIR-Inibic). La cita, celebrada en el Colegio Oficial de Médicos de A Coruña el 21 de noviembre y apoyada por la Red de Enfermedades Inflamatorias (REI-Ricords), abordó las terapias de última generación, como la nanomedicina; pero también sobre el potencial de los alimentos y otros recursos naturales para prevenir o tratar patologías relacionadas con la edad.
Una de las ponentes en el simposio fue la Dra. Rose Davidson, profesora de Nutrición y Biomedicina en la Universidad de East Anglia (Reino Unido), que defendió la necesidad de comprender mejor el papel que juegan en la salud de las articulaciones y en la prevención de la artrosis las sustancias químicas vegetales que ingerimos en nuestra dieta. “La alimentación es un factor de riesgo modificable que influye en muchas enfermedades que aparecen con la edad y que suelen ir de la mano de problemas osteoarticulares, como la demencia o las dolencias cardiovasculares”, señaló, la Dra. Davidson.
La nanomedicina y el potencial de los alimentos fueron los temas principales del simposio
En esta línea, la Dra. Beatriz Cancho, catedrática de Nutrición y Bromatología en la Universidad de Vigo y coordinadora del grupo de investigación Food and Health Omics, presentó el papel singular del aceite de oliva virgen extra (AOVE) en las dietas mediterránea y atlántica. Según explicó, sus beneficios están ligados no solo a los ácidos grasos monoinsaturados, “sino especialmente a sus compuestos bioactivos, como los polifenoles, a pesar de representar apenas un 2% de su composición”. La Dra. Cancho subrayó que existe “una clara asociación entre el consumo de AOVE y un mejor manejo de la diabetes” para aquellos colectivos más vulnerables (pacientes diabéticos con obesidad y una elevada resistencia a la insulina).
Actualmente, existen evidencias en modelos experimentales sobre la capacidad de ciertos extractos y compuestos naturales para ralentizar el envejecimiento o ampliar la esperanza de vida. El equipo del Dr. Carlos Jiménez, catedrático de Química Orgánica de la Universidad de A Coruña y coordinador del grupo de investigación química sobre productos naturales marinos Pronamar, ha desarrollado una serie de compuestos procedentes de la esponja marina que son capaces de alargar la vida útil de los tejidos y retrasar su muerte celular debido a su acción sobre la hipoxia (falta de oxígeno).
Algunas de las investigaciones se centraron en el control de la diabetes, ralentizar el envejecimiento y tratar enfermedades de los huesos y las articulaciones
Durante el simposio, se presentaron los avances del grupo de investigadores del Dr. Carlos Vaamonde, responsable de la Unidad de Medicina Regenerativa del GIR-INIBIC, sobre el uso de compuestos bioactivos de origen marino para el tratamiento de enfermedades de los huesos y las articulaciones relacionadas con el envejecimiento. “Estos compuestos pueden emplearse tanto como suplementos nutricionales como en sistemas de liberación de fármacos o en ingeniería de tejidos”, detalló, pero aún es necesario “validar su eficacia en ensayos preclínicos”.
La intervención del Dr. Carlos Pérez Medina, jefe del Grupo de Nanomedicina e Imagen Molecular del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), abrió la sesión del simposio dedicada a enfoques terapéuticos innovadores para las enfermedades relacionadas con la edad. Su charla se centró en el papel de la nanomedicina en la enfermedad cardiovascular, un campo en plena expansión tras su consolidación en oncología y vacunación. El CNIC tiene como objetivo “desarrollar nanoterapias dirigidas capaces de resolver la inflamación en la aterosclerosis”.
Por su parte, la Dra. Margarita Poza, líder del equipo de investigación sobre el microbioma MeiGaBiome y profesora de la Universidad de A Coruña, presentó su investigación sobre la relación entre el cáncer colorrectal y el microbioma, la comunidad de microorganismos que interaccionan con nuestro cuerpo. “Comprender el papel de las bacterias en el desarrollo del cáncer permite diseñar terapias personalizadas y estrategias de prevención más eficaces”, explicó la Dra. Poza.
Nanoterapias y microbioma, claves para el tratamiento de enfermedades cardiovasculares e identificación precoz de la fragilidad
Por otro lado, la Dra. Blanca Laffon, catedrática de Psicobiología en la Universidad de A Coruña e investigadora del Grupo de investigación Diagnóstico conductual y molecular aplicado a la salud (Dicomosa), presentó los avances de su grupo en el desarrollo de biomarcadores para la identificación precoz de la fragilidad, un síndrome clínico que incrementa la vulnerabilidad de las personas mayores ante enfermedades y eventos adversos. “La fragilidad tiene implicaciones clínicas muy relevantes y su detección temprana es clave para preservar la calidad de vida en la población mayor”, explicó la Dra. Laffon.
Por último, Sergio Lucio, doctorando en el grupo de Terapia Celular y Medicina Regenerativa de la Universidad de A Coruña, expuso su trabajo sobre las vesículas extracelulares. «En general las enfermedades relacionadas con la edad como la hipertensión, la diabetes o la artrosis presentan causas muy diversas; pero todas ellas tienen en común un microambiente celular alterado; ahí es donde cobran relevancia estas pequeñas partículas liberadas por las células para comunicarse entre ellas”, explicó Lucio.










