El 23,3% de pacientes recibe al menos una prescripción de antibióticos al año

Con motivo de la Semana Mundial de Concienciación sobre la Resistencia a los Antimicrobianos, Asebio ha organizado una jornada con la colaboración de MSD abordando los desafíos en este campo

Nieves Sebastián Mongares
Las resistencias antimicrobianas estuvieron implicadas en alrededor de 4,7 millones de muertes en 2021 a nivel mundial, relacionándose con unos 35.000 fallecimientos en Europa y cerca de 4.000 en España. A esto se suma que hace casi tres décadas que no se desarrollan nuevas familias terapéuticas de antibióticos y que todavía existen gaps en las coberturas de vacunación para prevenir que se contraigan algunas de estas infecciones que generan resistencias. Así, en el marco de la Semana Mundial de Concienciación sobre la Resistencia a los Antimicrobianos (RAM), la Asociación Española de Bioempresas (Asebio) ha organizado con la colaboración de MSD la jornada ‘Biotecnología para un futuro más seguro’.

El director general de Asebio, Ion Arocena, ha recordado que las resistencias antimicrobianas “son un desafío que impacta en la sociedad, la salud, la economía y los sistemas sanitarios”. A este respecto, ha incidido en que “la biotecnología es un pilar estratégico en la lucha contra las resistencias, ya que permite fabricar soluciones de diagnóstico rápidas y asequibles”.

En esta idea ha abundado Bruno González -Zorn, catedrático y Jefe de la Unidad de Resistencia a los Antimicrobianos en la Universidad Complutense de Madrid, poniendo en valor el papel de la biotecnología en este desafío. González-Zorn ha recordado la importancia de atender a la interacción entre microorganismos entre humanos y animales, por lo que ha tildado de “absurdo” poner el foco en la salud humana sin centrarse en resto de elementos, motivo por el que surge el concepto de One Health.

El número de antibióticos en desarrollo ha descendido de 97 en 2023 a 90 en 2025

Uno de los problemas en este campo es la falta de desarrollo de antibióticos. González-Zorn ha expuesto que el número de antibióticos está en descenso: mientras que en 2023 había 97 antibióticos en desarrollo, en 2025 la cifra ha bajado hasta los 90, siendo sólo 40 para microorganismos no convenciones y con 15 únicamente que exploran mecanismos de acción innovadores. Siguiendo este hilo, ha apuntado que actualmente no hay empresas de más de 500 trabajadores que estén apostando por desarrollar antibióticos. “No es una línea de investigación rentable, y son las pequeñas empresas biotecnológicas las que están buscando nuevos targets”, ha desarrollado González-Zorn. Pero, bajo su punto de vista, para hacer frente al gran problema de salud pública que suponen las resistencias antimicrobianas, es necesario “incentivar a las grandes biotecnológicas a que desarrollen los antibióticos que nos hacen falta”.

Y es que, como ha recordado el catedrático, el 23,3% de pacientes recibió al menos una prescripción de antibióticos al año con un promedio de 1,8 tratamientos por paciente; además, ha apuntado que España es uno de los países que más ha aumentado el uso de antibióticos de último recurso, tendencia que también se está siguiendo a nivel mundial.

España es uno de los países en los que más ha aumentado el uso de estos fármacos: un 23,3 de paciente rescribe prescripción de antibióticos al año con 1,8 tratamientos por paciente

Desde una perspectiva optimista, González-Zorn ha indicado que se espera que gracias a las nuevas vacunas en desarrollo se reduzcan las muertes asociadas a las resistencias antimicrobianas en población pediátrica. Asimismo, González-Zorn, ha llamado a aprovechar el momento actual, en el que “las resistencias antimicrobianas tienen más atención que nunca”, para ponerlas en el centro de la agenda y buscar soluciones inmediatas. También, en esta misma línea, ha indicado que “con las vacunas se puede reducir un 22% el uso de antibióticos”.

En materia de prevención, ha aludido a la importancia de mejorar la concienciación en diferentes vertientes. Primeramente, incidir en la necesidad de reducir la automedicación. Por otra parte, en aspectos que quizá son más desconocidos como la necesidad de hacer un correcto reciclaje de los medicamentos en general y antibióticos en particular a través de los puntos Sigre, para que sus residuos no acaben en las aguas residuales, contribuyendo también a la generación de resistencias.

Pero, para González-Zorn, una de las claves radica en cambiar la cultura respecto al uso poco responsable de estos medicamentos: hay que alegrarse cuando no te prescriben un antibiótico; es mejor para la microbiota y no generas resistencias, entre otras” .

Podcast

Podcast

Economía

Accede a iSanidad

Buscar
Síguenos en