El ejercicio físico reduce hasta un 30% las posibilidades de padecer un cáncer de próstata

La campaña ‘Que nada nos pare’ ha mostrado en varios hospitales de referencia en España la labor de las unidades de Ejercicio y Cáncer para la mejora de la calidad de vida de las personas con esta enfermedad

Campaña 'Qué no nos pare? cáncer próstata
Foto: Bayer

Redacción
En España, el cáncer de próstata es el tumor más frecuente en hombres y la tercera causa de muerte por cáncer en esta población, tras el cáncer de pulmón y de colon. Se estima que en 2025 se diagnosticarán más de 32.000 casos en España. Sin embargo, practicar ejercicio físico disminuye hasta un 30% el riesgo de padecer cáncer, entre ellos el de próstata, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

En el marco del movimiento ‘Movember’, que se celebra durante el mes de noviembre para la concienciación sobre la salud masculina y el cáncer en hombres, la campaña ‘Que nada nos pare: PROmoviendo la importancia del deporte en el cáncer de próstata’ ha visibilizado la importancia del deporte en la prevención, tratamiento y mejora de la calidad de vida de personas con cáncer de próstata; al tiempo que ha puesto en valor la labor de las unidades de ejercicio físico y cáncer que funcionan en los hospitales españoles.

El ejercicio físico ayuda a reducir los efectos secundarios de la medicación en los pacientes oncológicos

Esta campaña ha sido desarrollada por la Sociedad Española de Oncología Médica, la Asociación de Cáncer de Próstata (Ancap) y Bayer, con el aval de la Asociación Española de Urología (AEU) y la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR). Además, se ha contado con la colaboración de Mario Redondo que ha documentado el trabajo de las unidades de ejercicio y cáncer presentes en el Hospital Universitario de Getafe, Hospital La Fe de Valencia y el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac), poniendo el foco en cómo las unidades de ejercicio y cáncer funcionan bajo la supervisión de profesionales sanitarios cualificados, garantizando que el ejercicio sea prescrito de forma segura y adaptada a cada paciente.

La evidencia científica corrobora que mantener una vida activa es más que beneficioso para los pacientes con cáncer de próstata. El Colegio Americano de Medicina del Deporte apunta que realizar ejercicio físico se puede asociar con un menor riesgo de fallecimiento por cáncer en pacientes afectados por cáncer de próstata. Más específicamente, según el estudio de cohortes del ACSM, el ejercicio puede ayudar a prevenir una mortalidad específica por esta patología en hasta uno de cada tres pacientes. “Cada vez contamos con más datos que indican que puede influir en la supervivencia, reduciendo complicaciones y mejorando la salud global. En concreto en esta población de pacientes, con una base de tratamiento hormonal, evitar la pérdida de densidad mineral ósea y de masa muscular resulta clave”, señala el Dr. Víctor Sacristán, del grupo de trabajo SEOM de Ejercicio y Cáncer.

Según las eficiencias científicas, el deporte puede prevenir la mortalidad en hasta uno de cada tres pacientes 

Según datos de estudios preliminares, practicar 225 minutos de actividad moderada semanal podría reducir el antígeno prostático específico (PSA) y la proliferación tumoral en pacientes de cáncer de próstata, sugiriendo efectos beneficiosos en el control de la enfermedad sin efectos secundarios adversos. Asimismo, durante el tratamiento oncológico mejora la capacidad cardiorrespiratoria y disminuye efectos secundarios, como la astenia, ansiedad y artralgias. El ejercicio es seguro en todas las etapas de la enfermedad, antes, durante y después del tratamiento oncológico. Sin embargo, se recomienda la supervisión profesional para garantizar que los beneficios se maximicen y los riesgos se minimicen.

El Dr. Miguel Ángel Berenguer, representante para ejercicio y cáncer en la Plataforma de pacientes de SEOR y oncólogo radioterápico en el Hospital La Fe de Valencia, considera que “preservar la masa muscular, mantener la fuerza funcional, reducir la fatiga y mejorar la salud ósea son objetivos fundamentales que debemos recomendar a los pacientes con cáncer de próstata. La evidencia científica respalda este enfoque multidisciplinar, demostrando mejoras en la tolerancia a los tratamientos, la reducción de efectos secundarios e incluso en la supervivencia de la enfermedad”.

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