Gema Maldonado Cantero
Que un joven de 24 años acudiera a su consulta de atención primaria para pedir una receta de Viagra, hizo que la Dra. Milagros González iniciara una conversación en la que vio la influencia del consumo de pornografía y las ideas erróneas sobre sexualidad que había interiorizado aquel joven. La especialista en medicina de familia y sexóloga trató de hacerle ver que la realidad es otra cosa. «Es una ficción, es como si después de ver Superman te pones una capa y te subes a un edificio para volar», contaba este jueves en un encuentro con periodistas.
El consumo de pornografía desde la infancia y la adicción que puede generar es mucho más alto en chicos que en chicas, pero sus consecuencias también se reflejan en la salud de ellas. Pueden llegar a normalizar comportamientos que no entran dentro de una sexualidad sana por «agradar» a sus parejas masculinas y hacerlas «más sumisas», lamenta la Dra. González. Sus efectos se ven en las consultas. «Sobre todo chicas que comentan situaciones en las que hay una actitud violenta a la hora del mantenimiento de las relaciones sexuales«, señala el Dr. Pepe Polo, presidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen). La razón es que «la formación sexual que han recibido viene de ver pornografía».
Los efectos del consumo de pornografía se dejan ver en las consultas: «sobre todo, chicas que comentan situaciones en las que hay una actitud violenta en las relaciones sexuales»
Esta sociedad científica, junto a la compañía farmacéutica Organon, ha presentado el tercer curso de formación para médicos de atención primaria del Programa HERA, sobre las necesidades de salud de las mujeres en cada etapa de su vida. Este año, el curso empieza con un primer módulo dedicado a la psicoafectividad sexual en la adolescencia.
Los contenidos buscan preparar a los médicos frente al impacto que tiene el consumo de pornografía en la salud sexual y afectiva de las adolescentes. «Hay consecuencias: se han normalizado prácticas que se alejan de la sexualidad saludable que, en muchos casos, reproducen dinámicas de violencia o priorizan el deseo masculino frente a lo que la propia mujer puede manifestar acerca de su sexualidad», explica la Dra. Milagros González, que forma parte del Grupo de Trabajo de Atención a la Mujer, Sexología y Respiratorio de Semergen y coordina el Proyecto HERA. Otras consecuencias son las prácticas sexuales poco seguras, que pueden llevar a infecciones de transmisión sexual y embarazos no deseados.
Semergen también quiere preparar a los médicos para uno de sus principales cometidos, que la carga de trabajo les impide llevar a cabo muchas veces: la prevención a través de labores de educación sexual en las áreas que cubren los centros de salud. Llevar los principios para una salud psicoafectiva sexual allí donde están los niños y adolescentes. «Es difícil que vengan a la consulta, lo que hacemos es anticiparnos con charlas en los colegios», apunta la Dra. González. Pero esto no es siempre posible, unas veces por falta de tiempo y otras, tal y como ha lamentado la experta, porque hay colegios que ya no quieren este tipo de charlas. Sigue habiendo un «condicionante cultural y religioso» en torno a la educación afectivo-sexual.
Debido al acceso temprano a la pornografía, los médicos ven que se «han normalizado prácticas que se alejan de la sexualidad saludable que priorizan el deseo masculino frente a lo que la propia mujer puede manifestar acerca de su sexualidad»
Desde su experiencia, y teniendo en cuenta los últimos estudios sobre consumo de pornografía en edades tempranas, «la sociedad denota comportamientos como violaciones en manada y violencia de género» en grupos de población muy jóvenes. «Si miramos más allá, hay comportamientos sexuales anómalos por el acceso a la pornografía en etapas donde la madurez psicológica y afectiva no están consolidadas», explica.
El Programa HERA aborda este año otros aspectos de la salud en adolescentes, mujeres jóvenes, en edad madura y avanzada para ver «cómo enferma a lo largo de las etapas de la vida». En la adolescencia, además de la psicoafectividad, se tratan temas como la nutrición y el deporte.
Dra. Milagros González: «Hay comportamientos sexuales anómalos por el acceso a la pornografía en etapas donde la madurez psicológica y afectiva no están consolidadas»
En la juventud hay formación acerca del aumento de las infecciones de transmisión sexual y sobre el impacto de la medicina estética y su abordaje desde la salud mental. La epoc, el asma, enfermedades reumatológicas, fibromialgia o dolor crónico se abordan en módulos dedicados a la madurez de la mujer, mientras el abordaje de la soledad no deseada y la búsqueda de estilos de vida saludable forman parte de la formación sobre la salud en la senectud.
«Para mejorar la salud integral de las mujeres hay que actuar sobre tres pilares: la educación, la investigación, donde queda muchísimo por hacer, y sobre la práctica clínica», ha enumerado la Dra. María Dolores Canela, directora médica de Organon, quien ha destacado que los médicos de atención primaria «son la clave para el mejor manejo de la salud de las mujeres porque son el primer punto de contacto con ellas y con sus familias».










