“Hay que intentar mejorar el diagnóstico de las neuropatías autoinmunes utilizando biomarcadores más objetivos que la propia clínica”

Entrevista al Dr. Luis Querol, investigador del grupo de Enfermedades Neuromusculares del IR Sant Pau y neurólogo de la Unidad Neuromuscular del Servicio de Neurología de Sant Pau

Nieves Sebastián Mongares
Las neuropatías autoinmunes son un conjunto de enfermedades raras que afectan al sistema nervioso periférico sobre las que todavía existe un gran desconocimiento; entre ellas se incluyen el síndrome de Guillain-Barré, la polirradiculoneuropatía desmielinizante inflamatoria crónica (CIDP) y la neuropatía motora multifocal. La etiología de la enfermedad no está definida, lo que dificulta su diagnóstico, a lo que se suman las limitaciones de los tratamientos disponibles en la actualidad.

Las carencias en conocimiento de estas patologías pueden comprometer la calidad de vida de los pacientes y, en este escenario, a principio de año nació el Spanish Partnership for Autoimmune Neuropathies (Alianza Española para las Neuropatías Autoinmunes), denominado SPAiN por sus siglas. El Dr. Luis Querol, investigador del grupo de Enfermedades Neuromusculares del IR Sant Pau, neurólogo de la Unidad Neuromuscular del Servicio de Neurología de Sant Pau, dirige este grupo y explica el trabajo que se está llevando a cabo en el mismo.

¿Qué objetivos persigue el proyecto SPAiN? ¿Cree que hay conocimiento suficiente sobre las neuropatías autoinmunes o que todavía son desconocidas? ¿Qué aspectos destacaría sobre las mismas que cree que es necesario trasladar tanto a profesionales sanitarios como a la sociedad?
El proyecto SPAiN persigue tres objetivos principales. Por un lado, establece una red que no sólo sea investigadora, sino que de alguna manera aboga por que nos apoyemos en los centros de referencia y centros expertos en neuropatías autoinmunes para resolver casos complicados o compartirlos y, a su vez, dar apoyo a otros más pequeños que quieran comentar sus casos, por lo que tiene un sentido asistencial.

“Las neuropatías autoinmunes no dejan de ser enfermedades raras y la docencia formal al respecto es escasa”

Por otra parte, el segundo objetivo grande es docente, estableciendo no sólo una serie de reuniones, sino unos materiales didácticos que puedan utilizarse para incrementar el conocimiento general de las neuropatías autoinmunes inflamatorias en España, que no dejan de ser enfermedades raras y la docencia formal al respecto es escasa; además, la docencia informal que hay, sobre todo proviene del mundo anglosajón y es en inglés.

El tercero es el verdaderamente investigador, definiendo una red de centros que recojan pacientes y sus muestras para intentar hacer investigación traslacional en estas enfermedades y, siendo enfermedades raras o muy raras esta es la única forma de hacerlo, a través de un consorcio donde compartamos casos y conocimiento.

“El proyecto define una red de centros que recojan pacientes para intentar hacer investigación traslacional en estas enfermedades”

¿Cómo se coordina el trabajo entre entidades dentro del proyecto SPAiN?
Hay un centro coordinador que es en el que nosotros trabajamos, el Sant Pau en Barcelona, con un centro co-coordinador que es en el que trabaja la Dra. Teresa Sevilla, el Hospital La Fe de Valencia, porque en la parte de investigación este proyecto tiene varias ramas. Entonces, aunque la coordinación principal recae en estos, desde otros se coordinan aspectos más concretos. Por ejemplo, la coordinación docente recae en el Hospital Virgen del Rocío, en Sevilla, o la más asistencial y por así decir de comentar casos, la realiza la Dra. Solange Kapetanovic del Hospital de Basurto, en Bilbao.

También hay otras, como la divulgativa que se lleva a cabo desde el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). En la parte investigadora, la co-coordinación reca en La Fe, porque hay una parte de autoanticuerpos, biomarcadores y otros aspectos, que aunque también esté coordinada por mí, tiene una parte muy importante de genómica con un proyecto muy vinculado al IMPACT del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), y La Fe es un hospital puntero en genética de las neuropatías, por lo que lo coordinan ellos.

Así, la coordinación recae sobre centros concretos depende del aspecto del que hablemos; todos los agentes que formamos en la red hablamos a través de reuniones periódicas y definiendo los pasos a seguir en cada uno de los subproyectos.

“Cuando hablas de proteómica, antigenómica o incluso de genómica, necesitas masas críticas de números suficientes para generar información relevante”

¿Qué aspectos a nivel de genómica, la proteómica y la antigenómica se están evaluando para identificar biomarcadores más precisos y explorar nuevas vías terapéuticas en el abordaje terapéutico de estas patologías?
Son muchos los aspectos y la principal idea que teníamos con este proyecto era hacer algo que fuera muy difícil de llevar a cabo por nosotros de manera individual. Cuando hablas de proteómica, antigenómica o incluso de genómica, necesitas masas críticas de números suficientes para generar información que sea relevante. Por otro lado, más que hacer muchos números de estos pacientes, que en realidad son poco frecuentes, también queríamos utilizar estas tecnologías de forma combinada en ellos.

Por ejemplo, en el síndrome de Guillen Barré, que es una enfermedad grave y muy invalidante sobre la cual hay poco conocimiento respecto a los autoanticuerpos a pesar de que haya algunos conocidos, hay pocos datos respecto a los perfiles proteómicos, y hay estudios genéticos de asociación, pero sobre todo utilizando técnicas un poco más antiguas. Entonces, en esta enfermedad, que es relativamente homogénea pensábamos en hacer todo a la vez para luego hacer correlaciones, es decir, qué perfil de variables genómicas puede asociarse a determinados perfiles proteómicos o de autoanticuerpos y no sólo eso, sino que otra de las partes del proyecto es la metagenómica, en la que miramos que es una neuropatía postinfecciosa después de una infección banal pero el gen que hace de desencadenante no lo identificamos porque ya llegamos tarde.

“El objetivo es intentar ver las conexiones entre ellos para dilucidar la fisiopatología y las redes causales de estas enfermedades de una forma holística”

Usar la metagenómica es una forma de encontrar ácidos nucleicos o perfiles de reactividad serómica con determinados virus y bacterias y permite identificar si hay algún factor de susceptibilidad para resolver los aspectos que no se conocen de Guillen Barré en determinados microorganismos y, para ello, tenemos todo el perfil del paciente, desde la genómica hasta la reacción contra el microoorganismo responsable. El objetivo, obviamente, es intentar ver las conexiones entre ellos para dilucidar la fisiopatología y las redes causales de estas enfermedades de una forma holística.

¿Cómo definiría el diagnóstico de estas patologías en la actualidad? ¿Cuáles son los aspectos prioritarios de mejora?
Son patologías que, la mayoría de ellas se diagnostican en base a criterios clínicos. Lo que pasa es que hay mucha imprecisión diagnóstica porque los criterios, o bien no son todo lo precisos que deberían, o bien no se aplican correctamente ya que son difíciles de aplicar al tener cierta farragosidad. Entonces, uno de los objetivos más claros del proyecto es detectar autoanticuerpos clínicamente útiles y ofrecerlos de forma gratuita a todos los centros de la red o a todo aquel que los quiera enviar. Aquí hay una dimensión de intentar mejorar el diagnóstico de las neuropatías autoinmunes utilizando biomarcadores más objetivos que la propia clínica, y los anticuerpos son biomarcadores relativamente objetivos.

“Hay mucha imprecisión diagnóstica porque los criterios no son todo lo precisos que deberían, o no se aplican correctamente al tener cierta farragosidad”

A día de hoy, ¿cuáles diría que son los principales desafíos o necesidades no cubiertas en el abordaje de las neuropatías autoinmunes?
Los retos son múltiples, pero por un lado, como decíamos, el diagnóstico es un desafío importante. Aquí hay dos patas: la primera, la parte de ayudarnos unos a los otros proporcionando herramientas como autoanticuerpos u otros biomarcadores que permitan, digamos, diagnosticar de una forma más objetiva. A la vez, el proyecto tiene una parte de descubrimiento de nuevos autoanticuerpos para ver si conseguimos mejorar las herramientas que tenemos actualmente y que hagan de test diagnóstico en estas patologías.

El segundo gran reto es respecto a la monitorización. Es otra de la grandes patas del proyecto, identificar biomarcadores para monitorizarlas. Ahora mismo sólo se hace seguimiento en base a la clínica y escalas, lo que hace el proceso muy impreciso hasta el punto de que a veces es difícil saber si el paciente está activo o no o si pasan pacientes que están activos, no se pueden detectar bien y acaban teniendo un brote. También ocurre con pacientes inactivos y que siguen siendo tratados, porque no tienes claro si son síntomas permanentes o simplemente actividad de la enfermedad. Esta parte de biomarcadores de actividad, que la lleva el grupo de Vall d’Hebron, es también otro gran desafío.

Por último, el tercero, avanzar en el tratamiento de estas enfermedades, en teoría tratables y para las que hay opciones disponibles, pero con terapias relativamente antiguas y de alto espectro. No hay terapias particularmente precisas y, si somos capaces de encontrar vías fisiopatológicas específicas, quizá esto nos dé ideas de cómo tratar de forma diferente estas enfermedades.

“Si somos capaces de encontrar vías fisiopatológicas específicas, quizá esto nos dé ideas de cómo tratar de forma diferente estas enfermedades”

Con todo lo anterior, ¿qué hallazgos logrados hasta el momento dentro del proyecto destacaría y qué vías de investigación considera que son las prioritarias dentro del mismo?
Prácticamente, el proyecto está recién empezado. Nació para durar inicialmente dos años, pero con la vocación de que permaneciera indefinidamente, convirtiéndose en un consorcio estable para siempre o al menos a largo plazo. Entonces, el primer hito, que no es poco, es que desde el primer momento hemos conseguido realizar reuniones, comentar y discutir casos de pacientes y hacer docencia en estos encuentros en los que se conectan 50 neurólogos e investigadores de toda España. Para una enfermedad o tipo de enfermedades tan raras, es algo nunca visto y, por tanto, algo a reseñar, que la gente está motivada y con ganas de participar.

También destacaría toda la estructura administrativa, con más de 40 centros participando y más que han mostrado su interés. Los acuerdos entre el consorcio tienen su complicación y hemos empezado con todo el estado de anticuerpos, envíos de muestras, y todos aquellos pasos previos que nos habilitarán a que, una vez los tengamos, podamos hacer el resto de cuestiones investigadoras. Lo que está más avanzado, es la parte de autoanticuerpos y biomarcadores de actividad, algo que teníamos puesto a punto de otros proyectos, que ya se puede hacer y está haciendo. Lo que está pendiente de acabar de recibir son más muestras para las partes ómicas, que requieren de números de muestras mayores para poder activarse.

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