Fátima del Reino Iniesta
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado este lunes una nueva guía sobre el uso de terapias con péptidos similares al glucagón-1 (GLP-1) para tratar la obesidad. El documento recomienda su utilización en adultos con obesidad, excepto mujeres embarazadas, como tratamiento a largo plazo, por un periodo superior a seis meses, y siempre en combinación con una dieta saludable y la práctica regular de actividad física.
Pese a la eficacia demostrada de estos fármacos, la recomendación de la OMS es condicional, debido a la falta de datos sobre su uso prolongado, su mantenimiento tras la interrupción, sus costes actuales, la preparación insuficiente de los sistemas sanitarios y las posibles implicaciones para la equidad. El director general de la OMS, Tedros Adhanom, advirtió de que «sin una acción concertada, estos medicamentos podrían contribuir a ampliar la brecha entre ricos y pobres, tanto entre países como dentro de ellos».
«Sin una acción concertada, estos medicamentos podrían contribuir a ampliar la brecha entre ricos y pobres, tanto entre países como dentro de ellos»
Las proyecciones del organismo internacional apuntan a que, incluso con una rápida expansión de la producción, las terapias GLP-1 llegarán a menos del 10% de las personas que podrían beneficiarse para 2030. Por ello, la OMS insta a los Estados a explorar estrategias que permitan ampliar el acceso, como la adquisición conjunta, la fijación de precios escalonados o las licencias voluntarias. Además, la guía incorpora una segunda recomendación, basada en evidencia de certeza baja, que insiste en la necesidad de reforzar la dieta saludable y el ejercicio físico en todas las personas tratadas con GLP-1.
El documento subraya igualmente la necesidad de crear entornos más saludables mediante políticas poblacionales sólidas, proteger a las personas con alto riesgo mediante pruebas de detección específicas e intervenciones tempranas estructuradas y garantizar una atención centrada en la persona y de por vida. La OMS ha anunciado también que la próxima semana publicará una guía específica dirigida a niños menores de 12 años.
Debate clínico en el sistema sanitario español

«Los fármacos para el tratamiento de la obesidad son una herramienta cuyo potencial ya ha demostrado la evidencia científica»
Desde atención primaria, José Manuel Fernández García, coordinador del Grupo de Trabajo de Nutrición de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), ha situado el debate en términos de viabilidad real para el sistema. Desde el punto de vista hospitalario, los fármacos para el tratamiento de la obesidad «son una herramienta cuyo potencial ya ha demostrado la evidencia científica», aunque ha advertido de que, con la elevada prevalencia actual, «probablemente lo primero que haga falta es un estudio de costes que permita valorar qué supondría el tratamiento frente al ahorro global para el sistema».
A su juicio, también es clave definir con precisión que perfiles de pacientes podrían beneficiarse más de estos fármacos y puso como ejemplo a «personas que tienen que entrar en diálisis y no pueden hacerlo por un problema de peso». Se trata, ha afirmado, de situaciones reales que se observan en la práctica clínica. En cualquier caso, ha insistido en que será necesario contar con las sociedades científicas, desarrollar estudios específicos, medir resultados y, a partir de ahí, tomar decisiones.
Sus palabras conectan directamente con una de las advertencias centrales de la OMS: el reto no es solo clínico, sino también económico y de organización del sistema.
«Lo primero que haga falta es un estudio de costes que permita valorar qué supondría el tratamiento frente al ahorro global para el sistema»
España afronta este debate con una prevalencia elevada de obesidad, especialmente en los entornos más vulnerables. La posible incorporación de los fármacos GLP-1 al sistema público plantea un escenario de alto impacto presupuestario, por lo que los expertos han insistido en que debe abordarse desde una perspectiva poblacional y no individual.
La obesidad incrementa de forma significativa el riesgo de diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular, apnea del sueño o determinados tipos de cáncer, pero también limita el acceso a procedimientos como la diálisis, la cirugía o el trasplante. En este sentido, la definición de perfiles clínicos prioritarios podría multiplicar el beneficio social de estos tratamientos, tal y como ha subrayado el representante de Semergen.
Equidad, determinantes sociales y riesgo de ampliar la brecha sanitaria
Uno de los mensajes más reiterados durante la jornada ha sido que la obesidad es una enfermedad profundamente marcada por la desigualdad social. Los datos del estudio Aladino muestran que, mientras la obesidad infantil comienza a descender en las rentas altas, se mantiene o incluso aumenta en los niveles socioeconómicos más bajos. Desde la dirección general de Salud Pública se ha recordado que «la equidad en salud solo se puede conseguir a través de la atención a los determinantes sociales», ha afirmado Pedro Gullón.

«La equidad en salud solo se puede conseguir a través de la atención a los determinantes sociales»
Pese al avance terapéutico que representan los fármacos GLP-1, los especialistas han insistido en que la prevención sigue siendo la base del abordaje de la obesidad. Se trata de una enfermedad crónica, progresiva y multifactorial, por lo que el diagnóstico precoz en atención primaria y la intervención temprana continúan siendo determinantes para evitar complicaciones.
Los profesionales han alertado de que la sobrecarga asistencial dificulta pasar de un modelo reactivo a uno verdaderamente preventivo, y advertido de que la llegada de nuevos tratamientos farmacológicos no debe sustituir el abordaje integral del paciente, que incluye estilo de vida, salud mental, determinantes sociales y acompañamiento a largo plazo.
La farmacia comunitaria ante el seguimiento de los nuevos tratamientos
La posible generalización de los tratamientos con GLP-1 refuerza también el papel de la farmacia comunitaria, especialmente en el seguimiento de la adherencia terapéutica, al tratarse de fármacos de administración subcutánea y uso prolongado. Desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (Cgcof) se ha recordado que España cuenta con más de 22.000 farmacias comunitarias, muchas de ellas en entornos rurales donde son el recurso sanitario más cercano.
En este contexto, Tamara Perón, responsable del Área Asistencial de la Dirección de Servicios Farmacéuticos del Cgcof, ha subrayado que estos tratamientos requieren una implicación directa del farmacéutico en el uso correcto del medicamento. «Son tratamientos de manejo complejo, porque implican una administración subcutánea y el paciente tiene que saber cómo y dónde inyectárselo, en qué condiciones y durante cuánto tiempo». También ha destacado que el farmacéutico comunitario es clave para reforzar la adherencia no solo al tratamiento farmacológico, sino también a los hábitos de vida.








